José Antonio Zarzalejos en La huella de Sánchez. El régimen del 2018. Los años de la destrucción presenta un libro pertinente e indispensable. Una radiografía certera de la deriva política de España, mantenida sobre la base de una interpretación sesgada de la Constitución y estableciéndose como uno más de los sistemas iliberales de Europa, y que tiene en Pedro Sánchez a su protagonista y, también, a su ideólogo.
Sin duda, el relato inteligente y consistente que José Antonio Zarzalejos elabora, nos permite revisar cómo la figura de Sánchez ha ido evolucionando desde sus primeras apariciones, casi sin trascendencia, hasta convertirse en un presidente preocupado por que le rindan pleitesía y debida servidumbre, y que ha escogido, para su supervivencia política, ideas tan dañinas como el frentismo, la construcción de muros, el rencor mal expresado y la confrontación, como modo natural de entender la relación entre la sociedad española.
Como apunta Zarzalejos, Sánchez es el resultado de dos factores: primero, el abandono de la izquierda, y de parte de la sociedad española, de su identidad política e histórica; en segundo lugar, el olvido de los esfuerzos por superar, sin violencia ni venganza, la Guerra Civil y la dictadura franquista (pág. 22). Primero con José Luis Rodríguez Zapatero, y de manera más disruptiva con Sánchez, el antagonismo se va a convertir en el medio de gobierno y en el elemento clave para la conservación del poder.
La obra nos permite hacer un repaso profundo y necesario para entender la personalidad del presidente Sánchez en relación con su currículum vital y con los rasgos más determinantes de su carácter. Sanchez parece haberse construido a sí mismo en torno a la imagen que quiere proyectar: las circunstancias son elementos que utilizar y, los principios, algo tan alterable como el cálculo electoral lo requiera. El objetivo principal es resistir y mantenerse en el poder para evitar no se sabe qué males que la oposición representa.
El otro punto angular que presenta esta obra en la relación de Sánchez con el rey Felipe VI y las consecuencias derivadas de la misma. Los doce años de reinado han supuesto un desafío para la monarquía parlamentaria que ha solventado, con determinación, profesionalidad, altura de miras y compromiso, a pesar de los muchos desafíos que hicieron tambalear a la institución.
En todos ellos, Sánchez no fue un aliado, ni siquiera un observador neutral. Como explica Zarzalejos, el presidente Sánchez ha intentado apartar al rey de todo protagonismo en política exterior; ha roto el ritmo en los despachos presenciales; lo ha utilizado en estrategias políticas personales, como su retiro en el mes de abril de 2024; o ha permitido que sea descalificado, de manera constante e inaceptable, por ministros o por sus socios parlamentarios, entre tantos otros (pág. 119). Pero a pesar de su escaso margen de maniobra, el rey se ha convertido en España en una figura respetada que representa los valores constitucionales y que es símbolo de unidad y de permanencia.
Este libro no estaría completo sin dos elementos más: los jueces y los medios de comunicación. De este modo, la judicatura, y el desafío a sus competencias, y los intentos por socavar su reputación ante la opinión pública acusándolo de «prevaricadores» o aludiendo, constantemente, al lawfare, no es sino parte de la estrategia motivada por la necesidad de Sánchez de legitimar medidas de gracia, como el indulto y la amnistía. Del mismo modo, la relación con la prensa de Sánchez también es necesaria para entender su figura.
Una descripción detallada y bien documentada de los virajes en los aprecios o desprecios de Sánchez a determinados medios según los adjetivos que le concedan en sus editoriales y artículos. La utilización por parte del gobierno de los llamados «pseudomedios», «pseudoperiodistas» o la desinformación, no entendida como el fenómeno que es, sino como todo aquello que sea la más mínima crítica a sus políticas, han intentado romper la relación entre medios y periodistas. De nuevo, ha intentado crear «muros» entre unos y otros. Afortunadamente para el periodismo, la libertad de información persiste y resiste a pesar de los furibundos ataques. Sin duda, sigue cumpliendo su papel.
En conclusión, la obra de José Antonio Zarzalejos permite recorrer los últimos años de la historia de España. Un relato donde se ven los entresijos del poder, los intentos por socavar los consensos y por preferir la separación a la unidad. En el centro de todo ello, la figura de Sánchez, y la huella que está dejando en la política y en la sociedad española. Un libro necesario que busca ofrecer respuestas y que reflexionemos sobre los desafíos que vivimos.