La agenda internacional abre su abanico de acontecimientos y tomo seis que merecen no brincarse, dada su incidencia, importancia y relevancia, atendiendo la realidad áspera y cambiante –asaz compleja– en la que estamos inmersos: la expansión de fundamentalismo islámico –con tono Estado Islámico– en el norte de África; las agresiones al Cristianismo con lo que algunos llaman fundamentalismo judío; las nuevas medidas de Trump para perseguir políticos mexicanos que, aseguran, estén ligados al narco pero sin atacar a los propios (medida sesgada, parcial y unilateral); la infodemia en torno a la guerra en el estrecho de Ormuz impulsada por EE.UU.; las intentonas desestabilizadoras de gobiernos de derecha en Hispanoamérica, descubiertas y el discurso de Carlos III en el congreso yanqui. Continúe su lectura.
No es que sea una expansión espontánea –imposible con las trifulcas, los ataques a cristianos, la salida de tropas francesas de sus excolonias dejando atrás el caos– pero la zona del Sahel ha visto como en el lapso de ¿20 años? se expandió el fundamentalismo islámico poniendo en jaque a países, de por sí, institucionalmente debilitados, con fronteras trazadas sobre el desierto –herencia de la descolonización de mediados de la centuria pasada– y capaces de fracturar Sudán o de poner en jaque a Nigeria y ahora cebándose con Mali, de la que no sabemos si conservará su endeble estructura territorial como hasta hoy. No corren buenos tiempos ante un islamismo agresivo como el enunciado. Agresivo y que gana terreno en el norte de África ante vacíos de poder.
Las agresiones al cristianismo no se limitan al fenómeno arriba referido. Concretamente, los católicos las están recibiendo. Me quedo con dos casos: el artero ataque a un Cristo en Líbano a manos de las hordas invasoras israelíes y la agresión cobarde desde un aparente ultraortodoxo judío a una monja francesa tirándola al piso y pateándola inmisericorde con una impunidad insultante. ¿Qué le pasa a los degenerados? ¡Ahhh! han brotado amañadamente videos explicando razones por las que un judío puede despreciar a un cristiano. No hay excusas si no hay agresión alguna de parte de alguno. Lo dejo en eso: ¿qué es lo que les fastidia? ¿qué Cristo fracturó el Judaísmo? Será por eso. Mas es concederle más importancia de la que cabe, por irreversible. Para nuestra época debería de serles ya indiferente, porque no serlo sería una declaración de guerra inadmisible hacia el cristianismo todo y el mundo no está para iniciar nuevas pugnas. El sabotaje sostenido a las celebraciones cristianas de las Navidad y Pascua no son solo por el conflicto armado. Las autoridades israelíes lo fomentan, son pasivas en no impedirlas. Por ellas, mejor, ya se ve. Es una situación sumada que no ha de callarse y a la que no puede ser indiferente ningún cristiano. Si usted es persona de paz, menos aún. Lo que sucede nos pone en alerta. ¿Fundamentalismo judío? Majaderías y vulgaridades, nada más. No hay que adornarlo tanto.
Sobredimensionando a Trump, ha lanzado nuevas medidas dice, en un documento titulado Estrategia Nacional Antidrogas 2026, contra políticos mexicanos que solapan o ayudan a cárteles de las drogas a meter droga a su país. Arguye que gracias a ellos la droga no cesa. No atiende causas estructurales de su propio país ni hay mea culpa, siendo una sesgada y brutal visión unilateral. Nada nuevo. Hay la amenaza abierta de agredir a México con toda clase de acciones. Eso no lo oculta. En ese proceso ni una palabra a los que allá le abren la puerta, a sus traficantes que se enriquecen, al tiempo que su riqueza la depositan en sus bancos, robusteciéndolos, o compran nuevas armas allá. Cacarean los yanquis que sí colaboran con México en frenar ese tráfico asesino y la prueba es un juez condenando a un sujeto por venderle a los cárteles 24 pistolotas, digámoslo así. ¡No señor, Trump! Las balaceras en México y el 80 % de las armas provenientes de su país y otros, no son por 24 escasas pistolotas, sino de miles de armas que salen de su país. No se hagan tarugos. Cómo les gusta pasarse de listos y culpar a otros de sus desgraciadeces y miserias. Por eso, una lista de diez politiquillos mexicanos a extraditar, dicen, no resuelve el tema. No me dejan boquiabierto. En esa lista faltan tantos politiquillos yanquis beneficiados igual o más del crimen organizado y la venta de armas. Son acciones de artificio para engañabobos. Los yanquis son unos cansaliebres. Nada más.
Como pocas veces, la irresponsable infodemia yanqui pulula de una manera innegable en los acontecimientos de la guerra en el estrecho de Ormuz, debido a y consistentemente a las mentiras de Trump y sus secuaces. Es que sumar a su equipo a conductor de tele metiéndolo de secretario de Guerra (sic) y al jenízaro acomplejado de origen cubano a la Secretaría de Estado dan para generar una permanente ola de mentiras que los iraníes y otros han de estar desmintiendo todo el tiempo. Rendiciones, declaraciones burdas, supuestos finales de guerra, cesiones iraníes, ataques con misiles, todo desmentido un día sí y otro también por Irán y corroborado por otras instancias. No falta el encandilado que balbucea que es así la estrategia trumpista, para justificar tanta tontería y obligar a una rendición. ¡Pamplinas! Son mentencateces que solo abonan a una permanente zozobra informativa y aconsejan a guardar cuidado, entorpeciendo la labor informativa certera y expedita. A confirmaciones recurrentes porque, desde luego, las mentiras trumpistas se apilan y hay que coger con absoluta incredulidad todo cuánto provenga de los yanquis. Qué sí, los iraníes no venden piñas, pero no van por ahí diseminando mentiras gordas como sí lo hacen Trump y sus secuaces.
Un breve párrafo a los audios donde el presidente hondureño afirma que colaborará para hacer una campaña mediática contra los gobiernos de México y Colombia por ser de izquierdas y saberse que Milei se ha gastado una pasta en lo mismo, cuando se dice que su país pasa una severa crisis. El odio ciega a la gente y la carencia del respeto por el otro, más. Qué vergüenza el proceder de ambos contra otros países y sus mandatarios.
Para concluir, muy alabado el discurso del rey Carlos III ante el congreso yanqui. No estaba para morirse, pero es verdad que acudir ante tal con motivo del semiquincentenario de ese país en un gesto que rememora el de su madre que fue a tales fastos en el bicentenario del 76, no pasó inadvertido. Habló más de lo que le permiten ante su propio parlamento, usando ingeniosos clichés como el decir que 250 años en el Reino Unido se dice, “el otro día”, aludiendo a este otro país que se les separó, que ya no es joven, pero quiere fingir que sí. Hubo elegancia innegable, pero hasta ahí. Supo eso sí, tener el temple de hablar de frases como “independencia de Estados Unidos” (frente a su país) sin mohínes o aspavientos o gestos descorteses, como no levantarse ante la espada de Bolívar. ¿Ignorancia o desplante al protocolo, de un lado? ¿madurez, del otro? No lo sé. Pero se nota la diferencia y sí se echan en falta gestos que revelen estar a la altura. No abundan y por eso son doblemente notorios, habiéndolos o ausentes.
Tres temas extras ribetean nuestra atención: la muerte de Ted Turner. CNN fue la pionera de los canales internacionales de noticias. ECO, Sky News, The Christian Science Monitor o Canal 24 Horas de Televisión Española vinieron después. Su creador pasará a la Historia como un visionario. No es el caso del jenízaro Rubio y sus pataletas y extravíos en El Vaticano haciéndose el interesante. Me aburre. Y el hartavirus merece atención. No parece ser poca cosa. Dele seguimiento. No queremos otra pandemia.