Jannik Sinner conquistó este domingo el Masters 1.000 de Roma tras ganar al noruego Casper Ruud por 6-4 y 6-4 y completó así la colección de los nueve títulos del circuito en esta categoría, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en lograrlo. El italiano, que superó de forma solvente a Ruud, se unió a Rafael Nadal como el segundo jugador en ganar los tres títulos Masters 1000 sobre tierra batida en una misma temporada -Montecarlo, Madrid y Roma-, además de convertirse en el único en conquistar seis de forma consecutiva. Por su parte, el noruego, el tenista más importante en la historia de su país, no pudo coronar su segundo Masters 1.000 de su carrera tras ganar el año pasado en Madrid, y perdió así su tercera final en este nivel.
Fue un comienzo brillante del noruego, quien con su primer saque no concedió ni un punto al italiano y consiguió romperle el suyo. En los primeros compases, Ruud lo vio más que posible. Pese a estar igualado, estuvo por delante en el marcador hasta el cuarto juego, y estaba muy confiado. El nórdico planteó el encuentro de forma inteligente, llevando a Sinner al extremo y buscando su cansancio con puntos arriesgados, sobre todo teniendo en cuenta que el italiano llegó mermado al encuentro tras episodios previos de molestias físicas. Ejecutó bolas profundas, pero también cortas con atrevidas dejadas, y con una agresividad que hicieron a su rival correr de un lado a otro.
Un Sinner superior
Pero era la tarde de Sinner, quien comenzó a captar las intenciones de su rival y le dio la vuelta a la situación. Remontó y cerró la primera manga en cuarenta y nueve minutos, desatando la furia italiana en el Campo Central, que estaba hasta la bandera. La gente se colocó incluso de pie en la parte alta del estadio.
Sinner brilló en la segunda manga. Se encontró con su tenis, hizo sufrir a su contrincante y lo obligó a reducir la agresividad y mostrarse más defensivo. A diferencia de su anterior partido contra Daniil Medvedev, el italiano no se mostró tan fatigado y dominó en el segundo set hasta la victoria, que cerró en una hora y cuarenta y cinco minutos. No fue tan sencilla la corona como mostró hace dos semanas en Madrid, cuando batió a Alexander Zverev en tan solo cincuenta y ocho minutos. Ruud mostró valentía, coraje, y perdió, ante todo, de forma honrada. Peleando hasta la última bola.
Leyenda a los 24 años
El italiano no defraudó, cogió fuerzas y confianza de cara al prestigioso Roland Garrros, que nunca conquistó. Le sirvió Roma como antesala, y con la baja, como ocurrió en este torneo, de Carlos Alcaraz, el transalpino parte como gran favorito. Pelucas, gorros, hinchables en forma de zanahoria y camisetas naranjas aquí y allá, en alusión al color de pelo de Sinner. Banderas italianas, cánticos hacia el tenista... Fue, ante todo, una tarde de disfrute para el Foro Itálico. E histórica. Llevaban nada más y nada menos que cincuenta años sin ver a un compatriota conquistar un Masters 1.000 en Roma, cuando lo hizo Adriano Panatta en 1976.
Nadie quería perderse el espectáculo, ni siquiera el propio presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, a quien el estadio recibió con una calurosa ovación antes de entonar el himno. Tras muchos años viendo a figuras muy queridas como Rafael Nadal o Novak Djokovic, por fin pudieron ver a uno de los suyos besar la gloria. El 'Zorro', como se le conoce cariñosamente desde niño a Sinner, logró en una de sus ciudades favoritas el único Masters 1.000 del circuito que le faltaba. El 'Career Golden Masters', que solo posee Djokovic. Él lo hizo a los 31 años por primera vez; Sinner, a los 24.
Dejó para el final el trofeo que se disputa en su país para completar su palmarés, y no podía fallar, después de perder en esta misma pista el año pasado ante Alcaraz, cuya ausencia pesó este año en Roma. Mientras que Ruud, que firmó una de las semanas más sólidas de su carrera, superando a rivales como Jiri Lehecka o Lorenzo Musetti, no pudo sellar su segundo Masters 1.000 después de lograr el último en Madrid el año pasado. El tenista, tres veces finalista en Grand Slam y cuatro de Masters 1.000, no pudo dar la sorpresa. El balance total de enfrentamientos entre ambos otorga a Sinner un 5-0, y en ninguno de los cinco encuentros el noruego pudo arrebatarle un set.