Al espectador profano bien pudo haberle parecido que lo visto este martes en el Hard Rock Stadium de Miami se asemeja a un 'Expediente X'. Uruguay ha sido tradicionalmente una selección guerrera donde las haya, de brega portentosa y competición con el corazón afilado; y Marcelo Bielsa siempre ha sido un entrenador valiente, que propugna la agresividad táctica en busca de hacer goles y dominar los partidos al completo. Entonces, ¿qué ocurrió esta madrugada? 'La Celeste' no sólo no salió a tumba abierta en busca del liderato del Grupo H del Mundial 2026 tras el empate de España, sino que jugó 45 minutos con una pasividad supina. Caminaron, en lugar de batallar con el alma. Arabia Saudí se le subió a las barbas ante tanta indolencia y cuando quisieron reaccionar sólo les dio para arrancar un triste punto.
Para comprender lo ocurrido, que bordea lo injustificable, cabe aportar contexto. Cuando el técnico, mundialista por tercera vez - ya pisó este terreno con Argentina y Chile- asumió el cargo puso en marcha un plan que llegó a derrotar a Brasil (era la primera vez en 20 años) y a Argentina (primera ocasión en la historia como visitante) en el comienzo de la fase clasificatoria para esta Copa del Mundo. Todo marchaba de maravilla, con sus muchachos vaciándose según el libreto y obteniendo resultados muy prometedores. Se sabían capaces de derrotar a cualquier gigante. Volaban. Parecía que el relevo después de la generación dorada había llegado. Pero en la Copa América 2024 todo saltó por los aires. El motivo: Luis Suárez. Al seleccionador ya no le valía el fútbol y físico empobrecidos del histórico goleador, y le sacó de circulación para que su esquema presionase con ardor. Entonces reaccionaron los pilares del vestuario priorizando el honor de la leyenda, no el presente, antes que el ilusionante proyecto.
El peor Uruguay regresa
Con ese escenario en mente resulta más sencillo comprender lo ocurrido. Que la presión alta y la intensidad le durara 10 minutos a los charrúas. En ese tramo pujante llegaron a provocar la primera estirada del meta Mohammed Al Owais, tras un centro de Matías Viña rematado por Maxi Araújo. Y acto y seguido Fede Viñas cabeceó a las manos del portero saudí en un córner. Sin embargo, en cuanto que los asiáticos concatenaron varios pases la tensión competitiva uruguaya se desplomó. De repente los favoritos habían cedido metros y entregado tiempo y espacio a sus rivales para combinar. Y, claro, estando en un Mundial todos los seleccionados saben juntar pases. En este caso Mohammed Kanno, Abdullah Al Khaibari, Mohammed Abu al Shabat y el referente Salem Al Dawsari agradecieron el regalo y tomaron el timón para regocijo del seleccionador Georgios Donis, que habia sido contratado a última hora tras la titubeante fase clasificatoria (en la que fueron superados por Jordania) que expulsó del cargo a Hervé Renard.

El ritmo era lento porque a los arábigos les bastaba con disponer del cuero y los uruguayos no parecían interesados en pelear. Contradiciendo las directrices de Bielsa de manera frontal, en una suerte de motín público en el momento menos propicio. Esa actitud indolente ya les costó pasar de rivalizar con los argentinos por el primer puesto de las clasificatorias de la Conmebol a finalizar cuartos, por detrás de Ecuador y Colombia. La indolencia del más dotado iguala las fuerzas, es una ley de este deporte. Y 'La Celeste' competiría durante el primer tiempo con una dejadez insultante para con la identidad que tan a gala han portado desde siempre. Así que Al Dawsari avisó con un derechazo demasiado cruzado en el minuto 18. La fuerte inversión del régimen en la liga saudí ha permeado a sus oriundos y la evolución es palpable. En este torneo van en serio, con el objetivo de llegar hasta la frontera de los octavos de final que el seleccionado tocó en 1994, también en territorio estadounidense.
A Fede Valverde le sienta mal jugar como organizador o mediapunta. Lo saben los madridistas, pero en su combinado nacional está amarrado a esos roles y lo siente el colectivo. En la media hora inicial su aportación, y la de su colega Rodrigo Bentancur, resultó inocua. Y se quedaron parados ante el sorprendente gobierno del centro del campo oponente. En consecuencia, los charrúas no produjeron un flujo de ocasiones asombroso, ni mucho menos. Influyó ahí, seguro, la baja del mediapunta diferencial Giorgian de Arrascaeta. Un cabezazo a las nubes de Sebastián Cáceres, en un córner botado por Araújo, fue todo. Sólo después del tiempo muerto de la FIFA mostraron algo de sangre en sus venas, charla de Bielsa mediante. Entonces aceleraron en ambas fases del juego y, sorpresa, se abrieron los espacios y llegaron las oportunidades de remate de forma automática. En el 29 Al Owais detuvo un testarazo de Viñas en la frontal del área pequeña y en el 35 el arquero se anticipó a Darwin Núñez. Sin embargo la guadianesca actitud de Uruguay volvió a caer, regalando oxígeno a una Arabia que en esta oleada sí apretó para hacer caja. En otro agujero de concentración grosero, 'La Celeste' despistó sus marcas en acciones de balón parado contrincante y lo pagó. En el minuto 38 el diamante Musab Al-Juwair lanzó de esquina una pelota que se pasó por el área americana sin ningún despeje hasta llegarle a Abdulelah Al Amri, que con comodidad controló con el pecho dentro del área y detonó un chut que sólo interceptó Fernando Muslera con sus reflejos. Mas el guardián de Estudiantes, de 40 años, no pudo salvar a sus compañeros en la siguiente jugada. Otro córner bien lanzado conectó con el cabezazo solitario de Hassan Al Tombakti que se sacó de encima el veterano portero y Al Amri embocó el rechace a placer -minuto 41-. Ningún defensor acudió al rebote. Otro síntoma terrorífico.
Bielsa interviene y Arabia padece
Desde la lona emergería algo de gallardía 'charrúa' y en la recta final del primer acto Viñas cruzó un testarazo y Fede Valverde se desperezó con una conducción y chut mordido. Todo detenido por Al Owais. Su pobre actuación les dejó sin margen en el camarín y Bielsa dejó claro el asunto: señaló la desidia de Núñez sentándole (su situación roza el drama, pues no juega desde febrero con su club porque se arrepintió a toda velocidad que haberse entregado a los petrodólares) y dando entrada al desequilibrante Agustín Canobbio. La variante recuperó el 4-3-3 con extremos ocupando ambas bandas y dando amplitud al campo. Además se quedó el discreto Viña y compareció el ofensivo lateral zurdo Juan Manuel Sanabria. Y no les quedó otra que obedecer al seleccionador, pues la diana pasó a estar sobre sus cabezas tras el ridículo ofrecido. El fruto de este viraje está grabado por la estadística: en la primera mitad sumaron cinco remates y en la conclusión del evento la cifra ascendía a 27, con 14 saques de esquina provocados.

Entraron jugadores hambrientos y el algodón no engaña. Los saudíes se descubrieron con el agua al cuello rápido. Habían alineado un doble lateral diestro para frenar al insistente Maxi Araújo y ahora sí recibirían la fiscalización a esa estrategia. En el minuto inicial de la reanudación el omnipresente Viñas (un titán del juego aéreo del que se benefició el Oviedo la pasada temporada) ya había obligado al candado asiático a estirarse de verdad para esquivar la igualada. La tormenta eléctrica anunciada por los meteorólogos tomó forma sobre el césped con un sinfín de centros laterales y llegadas claras. En el 51 Viñas conectó un testarazo que se marchó cerca del palo; en el minuto 55 Moteb Al Harbi cortó, in extremis, una incursión peligrosa de Canobbio; en el 61 Manuel Ugarte emitió un misil rasante lejano que bordeó la madera; y en el minuto 67 Al Owais despejó con tino un centro-chut envenenado de Fede Valverde.
Donis había pasado a cerrarse con cinco defensas y retiró buen pie para introducir músculo, pero yacían desbordados y no estaban en condiciones de revolverse más allá de la valiosa labor del punta Firas Al Buraikan, que con su pelea enredó en algún pelotazo y logró trompicar el tempo uruguayo. El vendaval estaba fijado en el área saudí y así seguiría hasta el pitido final, en un cauce irrefrenable y inalterable ya. Un centro tenso de Valverde sin rematador, un despeje urgido saudí que se fue directo al lateral de la red de su propio arco y otro intento bien dirigido de Canobbio. La resistencia de los 'Halcones Verdes' estaba cada vez más comprometida y en el minuto 80 hincó la rodilla. Un centro sensacional de Sanabria derivó en el cabezazo picado de Viñas que el meta rebotó como pudo para que Araújo redondease su gran encuentro facturando el balón suelto.
Las tablas llegaron antes del desenlace y Bielsa quemó las naves con el fin de dar un mayor impulso al arreón. Introdujo a Nico de la Cruz, Brian Rodríguez y a Rodrigo Aguirre, más piezas humildes y con furia de reivindicación. El ataque total había recogido lo merecido pero quería completar la remontada y dejar en el olvido el 'papelón' precedente. Los arábigos engrosaron su nómina defensiva con los cambios, en un intento postrero de supervivencia que a punto estuvieron de disolver Rodríguez, Cáceres, De la Cruz y Fede Valverde. Mas llegaron a la orilla gracias a Al Owais (héroe de la gesta de hace cuatro años ante Lionel Messi, cuando derrotaron a los argentinos) y al descomunal ejercicio de achique de Al Amri. Incluso se permitieron lanzar un órdago por medio del chut que Abdulhamid envió cerca del larguero antes del descuento. El marcador no se movió y sonríen España, los 'Halcones Verdes' y Cabo Verde. La eliminación de la fase de grupos de Catar 2022, ese fantasma del pasado, vuelve a planear en torno a 'La Celeste' por méritos propios.
Ficha técnica
1- Arabia Saudí: Al Owais; Al Harbi (Al Hamdan, min. 93), Al Amri, Al Tombakti, Abdulhamid (Lajami, min. 93); Al Khaibari, Kanno, Abu Al Shamat (Boushal, min. 81), Salem Al Dawsari; Al Juwair (Nasser Al Dawsari, min. 63) y Al Buraikan (Hejji, min. 93).
1- Uruguay: Muslera; Viña (Sanabria, min. 46), Olivera, Sebastián Cáceres, Varela; Ugarte (De la Cruz, min. 72), Bentancur, Fede Valverde, Maxi Araújo (Brian Rodríguez, min. 81); Fede Viñas (Aguirre, min. 90) y Darwin Núñez (Cannobio, min. 46).
Goles: 1-0, min. 41: Al Amri; 1-1, min. 80: Maxi Araújo.
Árbitro: Maurizio Mariani (Italia). Amonestó a Al Amri.
Incidencias: partido correspondiente a la 1ª jornada del Grupo H de la Fase de Grupos del Mundial 2026, disputado en el Hard Rock Stadium (Miami, Estados Unidos).