El Non Paper (the Paper does not exist) titulado “A New Momentum for Enlargement” y presentado por Francia y Alemania como una contribution in view of the upcoming EU-Western Balkans summit supone una contradicción respecto de la idea original de la Unión como organización.
Dicen (o más bien no dicen) Francia y Alemania en su (no) contribución que su aspiración consiste en completar la Unión Europea a base de bloques, que en este caso sería el formado por los Balcanes occidentales (sea cual sea su homogeneidad) “as a truly European Union”. O dicho de otra manera igualmente verdadera: que la organización se expanda por el sudeste occidental subpeninsular y resulte así más continental (si eso equivale a más europeo).
A tal efecto (no) dicen los suscribientes en el Non Paper sino que quieren darle a la ampliación un enfoque (¿centrado u orientado?) en el proceso y conformar una herramienta con la que recortar los excesivamente formalizados obstáculos existentes para la ampliación (que rima con demolición) y sustituirlos por otros elementos más sencillos (intermedios dicen ellos) simplificando la metodología actualmente de curso corriente.
Para lograrlo proponen como estrategia una caja de herramientas (tool box) de (de)construcción con la que acercar a los candidatos a la Unión a través de una integración gradual y estructurada, la cual vaya edificada sobre el progreso en el proceso de acceso; aunque, entendámoslo bien, (no) se trata tampoco con eso de tirarse cuesta abajo hasta el mar Adriático sino que la operación en cualquier caso ha de ser reversible, no fuéramos otra vez a caer en malos hábitos, algo a lo que siempre, no obstante, están expuestos los proyectos (in)acabados, europeos o no.
Mas todo este preámbulo en la (no) contribución solo sirve para que luego nos vengan a decir que no van a cambiar la membresía porque “the aim of full EU membership remains unaffected, our intention is neither to replace full EU membership nor to prolong the path towards it but the opposite”. Y a continuación invitan a la Comisión a que presente propuestas (que esa es precisamente su misión) para facilitar la integración por grados de los candidatos, lo cual se acaba traduciendo en la celebración de más meetings (conjuntos, parlamentarios, informales y de agenda); sin embargo si Alemania y Francia quisieran hacer de verdad “lo contrario a la prolongación” lo tendrían muy fácil con solo (pro)poner delante el carro y detrás el caballo (o el toro, ya que se trata de Europa).
En la Unión Europea tenemos la categoría de miembro (en singular) para cada estado (ya europeizado) interesado en el acceso y luego figuran los estados asociados calificados como “países y territorios de ultramar” (también europeizados), además de los que ya se han marchado (estando europeizados) por entero o en parte, más (la lista de) los que quieren entrar y no lo han logrado todavía.
Todo esto significa que manejar una idea paneuropea nos terminará asemejando más a una organización internacional de “welfare”, donde si descomponemos e invertimos el orden gramatical resultaría “fare well” que significa adiós, que te vaya bien.
A día de hoy y si con motivo de impulsar la ampliación se plantea desde afuera disponer de un sistema más veloz sin poner ni quitar, eso se podría mejorar sustancialmente concertando otra categoría. La Unión Europea nunca ha tenido en exclusiva un ámbito continental porque nació con una idea universal y desde esa perspectiva no se puede aceptar que sea positiva una visión de entrada colectiva sin antes adaptar la técnica de incorporación a la organización.