El equipo de Tuchel empieza ganando gracias al fogonazo después del descanso. Doblete de Kane y gol de Rashford. Los croatas llegaron a empatar dos veces. Mal Modric.
La cumbre de la primera jornada del Mundial 2026 llegó este miércoles. En el AT&T Stadium de Dallas chocaron Inglaterra y Croacia, dos de los aristócratas del Viejo Continente que más tiempo llevan rondando la gloria. No obstante, los balcánicos fueron subcampeones en Rusia 2018 y terceros en Catar 2022, mientras que los británicos llegaron a las semifinales en la cita mundialista rusa y encadenan dos finales en las últimas Eurocopas. La élite del balompié europeo les pertenece y esta noche ofrecieron un espectáculo, el enésimo intercambio de golpes vibrante que comparten, que sintetizó el momento de sus respectivos presentes. Con la pujanza juvenil inglesa imponiéndose a la sabiduría competitiva añeja de una histórica generación croata que da ya sus últimos pasos.
Thomas Tuchel ha padecido la abrasiva crítica de la prensa británica desde que asumió el cargo de seleccionador. Una fase de clasificación impoluta (pleno de victorias y ni un gol encajado) no le ha servido para apagar el enfoque volcánico que pesa, en una particular tradición isleña, sobre aquel que dirige al equipo nacional. La polémica más reciente se refirió a una convocatoria en la que no incluyó a los artistas Cole Palmer y Phil Foden (ni a Trent Alexander-Arnold o a Adam Warthon). Pero todo tiene una explicación: al estratega alemán le sobra el rol del '10' clásico. Su libreto desdeña el amasado de la posesión (talón de Aquiles de su predecesor, el conservador Gareth Southgate) y prioriza el vértigo, la agresividad. El contraataque desenfrenado. Por eso es Jude Bellingham su mediapunta.
Un toma y daca fenomenal
Recuperar al madridista en su versión llegadora y todocampista, con la que le entregó la última 'Champions' al Bernabéu, es fundamental. Todo se resume a establecer el estilo de juego que mejor se ajuste a las virtudes de sus futbolistas. Inglaterra fabrica estiletes raudos y potentes, de modo que Tuchel se ha limitado tornar la lógica en realidad. Y en esta fecha parecería que ya ha avanzado mucho en la resurrección de un Jude que compitió encendido y fue una inmejorable compañía ofensiva para un Harry Kane estratosférico. El goleador del Bayern y Bota de Oro es mucho más que un rematador y hoy lo evidenció, bajando incluso al mediocentro para clarificar la distribución. Su influencia en el primer tiempo fue impresionante, con la libertad de movimientos de los gigantes, y, además, anotó dos dianas.

La primera aconteció en el minuto 10. Luka Modric había avisado rápido de sus problemas para soportar el ritmo inglés. En el minuto ocho cometió una pérdida que derivó en el control astuto y chut de Kane que se marchó a saque de esquina. Y de inmediato el Balón de Oro balcánico, en el estreno de su sexto Mundial, competió un penalti infantil al patear a Noni Madueke, que se le había anticipado en un balón dividido. Ni le vio. Aunque es claro que el genio de Zadar está muy alejado de su mejor rendimiento, sigue siendo nuclear para los 'Vatreni'. Por eso le sigue entregando la titularidad y el brazalete el seleccionador Zlatko Dalic. Sea como fuere, esa pifia le regaló Kane una pena máxima y el atacante no desaprovechó la ocasión. Marcó a la segunda (el primer intento se lo sacó Dominik Livakovic en posición antirreglamentaria) y puso en ventaja a los favoritos.
Si por algo Croacia ha llegado tan lejos en estas décadas (en su primer Mundial, el de 1998, arribaron a las semifinales con Davor Suker y compañía) es por su calidad y por una mentalidad inasequible a la rendición. La frialdad competitiva característica les permite salir a flote en los momentos más complejos y esta noche volvieron a aplicar ese gen sin igual. Asentados en una defensa de tres centrales (en la que sobresalió Luka Vuskovic, de 19 años, que juega en el Hamburgo y es uno de los diamantes europeos más prometedores) y dos carrileros, respondieron sin miramientos. Amenazaron con un par de centros peligrosos del eterno Ivan Perisic (38 años), el más destacado fue rematado fuera por Josip Sutalo, y en el minuto 15 obligaron a Bellingham a cortar, in extremis, una combinación excelsa y tejida entre el propio Perisic y Martin Baturina que dejaba al punta Petar Musa sin marca en el punto de penalti.
Desde ahí los 'Three Lions' gestionarían esta ventaja inaugural con más mesura, dado el filo de los croatas. Domaron el cuero con paciencia pero también miraban de reojo los huecos que asomaban a la espalda de la defensa contrincante. Es el sello de su seleccionador. Por esa veta Kane se inventó un pase soberbio en profundidad que Noni Madueke desperdició y Bellingham inició un contragolpe que pasó por las botas del goleador del Bayern para que el extremo del Arsenal emitiese un centro al que no llegó a rematar el madridista, de milagro -minuto 31-. Los 'Vatreni' habían dado un paso atrás en un ajedrez que les vería adelantar las líneas en el tramo final del primer tiempo. En un viraje resabiado. Y ahí sufrió una convulsión maravillosa el encuentro, en la muestra más explícita de la calidad desplegada sobre el césped. En el minuto 37 un robo de Vuskovic en campo ajeno confluyó en una pared meteórica hilvanada entre Petar Sucic y Baturina que finalizó con un latigazo de este último que perforó el arco de Jordan Pickford por la escuadra. Pero habría más: en el 42 Declan Rice lanzó un córner estupendo y Kane irrumpió sin marca para conectar un cabezazo picado y ajustado al poste que les devolvió la franquía; y en la última acción previa al entretiempo Musa batió a portero del Everton al embocar una dejada fantástica de Perisic, que había escapado al radar contrincante con un desmarque leído por Mario Pasalic -minuto 50-.
Con esa traca, resaltada por la obra maestra croata (pintada a medias entre la perla decisiva en el 'Scudetto' del Inter y la joya que propulsó el curso excepcional del Como de Fábregas), y el 10º gol mundialista del máximo anotador histórico de Inglaterra (que le valió para empatar el récord de Gary Lineker de dianas inglesas en las Copas del Mundo), se llegó al intermedio. Las tablas satisfacían más a Dalic, cuyo plan estaba funcionando a pesar de haber sorprendido con las suplencias de Niko Kovacic, Andrej Kramaric y Ante Budimir. Y cierto desorden defensivo, con Nico O'Reilly señalado, había castigado a un rendimiento notable británico. Tuchel sabía que debía intervenir y debió expresarse con claridad en el camarín, remarcando la importancia de la concentración y de la mencionada agresividad, porque sus muchachos volvieron al campo con una voluntad arrasadora. Hasta ahí llegarían los desajustes y la metamorfosis barrería a los croatas. Así lo atestigua la estadística: los isleños pasaron de haber generado nueve remates (sólo dos a portería) en la primera mitad a concluir el evento con 22 disparos realizados (11 de ellos entre palos).
El momento de Bellingham
La actitud inglesa recordó a la de las mejores versiones de los clubes entrenados por el técnico germano. Presión asfixiante, tempo acelerado de pase, verticalidad constante y disposición activa para matar a la contra. Esos cuatro parámetros los conjuga de manera natural un Bellingham que asestó un golpe crucial a los balcánicos en los pestañeos iniciales de la reanudación. En el 47 recibió un pase en profundidad al primer toque del aseado Elliot Anderson, encaró a Pasalic y entró en ignición con una galopada larga a la que le puso la guinda con un derechazo cruzado imparable, con poco ángulo, que besó la madera para después reunirse con las redes. Otro golazo para la cosecha de esta noche en Dallas y, quizá, el punto de inflexión. Porque a Croacia le costó mucho reaccionar esta vez y le vino encima una tormenta tremenda. Antes del minuto 60 Livakovic le sacó un intento a Jude; Rice hizo volar al portero y de inmediato lanzó otro córner proverbial que O'Reilly perdonó; el guardameta detuvo un testarazo a quemarropa y Anthony Gordon falló un remate en el área pequeña y con el arquero en el suelo (muy discreto el partido del fichaje barcelonista); y Kane se topó dos veces con el ex guardián del Girona.
Sobrevivieron los balcánicos en este tramo a duras penas, incapaces siquiera de encontrar en largo al espigado Musa. Estaban siendo presa del nudo táctico comandado por Bellingham que sacó de circulación a un Modric superado y que había sido sustituido en el minuto 58. Ya no está para estos trotes. Dalic movió las fichas en busca de rebeldía, deshaciendo su zaga de cinco peones para jugar con cuatro atrás e introducir a un extremo punzante como Marco Pasalic. La maniobra le entregó calma a sus jugadores porque de manera paralela los 'Three Lions' se tomaron un respiro. Y como esto es el Mundial y en esta competición la relajación es una autopista directa hacia la resurrección rival, esa conjunción de escenarios permitiría a los 'ajedrezados' no sólo respirar, sino también desenfundar la mística competitiva. De repente se adueñaron de la iniciativa, sacaron las garras y el regateador del Orlando City e Igor Matanovic probaron a Pickford.
La inercia había vuelto a cambiar y susurraba el 3-3 pero Tuchel llevaba 20 minutos profundizando la faceta contragolpeadora con sus cambios. Sembrando lo que en el desenlace fructificaría como la sentencia. Comparecieron un Bukayo Saka renqueante, el enrachado Morgan Rogers (MVP de la Liga Europa con el Aston Villa campeón de Emery) y Marcus Rashford, tres amantes de las transiciones. Todos ellos se juntaron para exigir a Livakovic -Djed Spence marró un mano con el arquero croata en el minuto 82- y cocinar el 4-2 definitivo, que sobrevino cuando Rogers prendió una contra en la que Saka arrancó con potencia y asistió para que el exjugador azulgrana festejase los tres puntos con un remate angulado certero -minuto 85-. Ese fue el broche a una actuación sólida de los británicos, que bien puede espantar a los incrédulos y dejar atrás sobresaltos como el robo de material padecido a su llegada a Estados Unidos o el tiroteo escuchado cerca de su hotel de concentración.
Ficha técnica
4- Inglaterra: Pickford; O'Reilly, Stones (Guehi, min. 87), Konsa, Reece James; Declan Rice (Rogers, min. 72), Anderson; Bellingham (Spence, min. 80), Madueke (Saka, min. 72), Gordon (Rashford, min. 72); y Harry Kane.
2- Croacia: Livakovic; Gvardiol, Vuskovic (Marko Pasalic, min. 66), Josip Sutalo; Stanisic, Modric (Kovacic, min. 58), Petar Sucic, Perisic; Baturina (Vlasic, min. 78), Mario Pasalic (Kramaric, min. 78) y Petar Musa (Matanovic, min. 66).
Goles: 1-0, min. 12: Harry Kane (penalti); 1-1, min. 37: Baturina; 2-1, min. 42: Harry Kane; 2-2, min. 50: Petar Musa; 3-2, min. 47: Bellingham; 4-2, min. 85: Rashford.
Árbitro: Clement Turpin (Francia). Sin tarjetas.
Incidencias: partido correspondiente a la 1ª jornada del Grupo L de la Fase de Grupos del Mundial 2026, disputado en el AT&T Stadium (Dallas, Estados Unidos).