Brasil llevaba desde septiembre de 2025 esperando un respiro. Por aquel entonces golearon a Chile en Río de Janeiro, ya con la clasificación al Mundial 2026 certificada después de muchas fatigas. Justo después cayeron ante Bolivia y comenzó una marejada de críticas y desconfianza contra los futbolistas y el seleccionador Carlo Ancelotti que fue elevando el tono hasta llegar al debut de la pasada semana, cuando empataron con Marruecos. Ahí se detonó una explosión sin parangón en este deporte, porque la nación brasileña vive como nadie lo que le ocurre a su combinado nacional. Por eso el duelo de este viernes ante Haití adquirió una relevancia notable. Era la oportunidad dorada para gozar de alivio y cumplieron.
'Carletto' fue una de las dianas principales del torbellino de ataques de la prensa y la hinchada brasileñas. Sus polémicas decisiones en la alineación inicial con la que se estrenaron en esta competición le pusieron en cuestión. Pero si el veterano estratega italiano posee una virtud es su capacidad para recular si entiende que ha cometido un error. La realidad es que fueron dos fallos: colocar a un central como Roger Ibañez en el lateral diestro y apostar por el tanque Igor Thiago, cuya quietud perjudicó al juego no demasiado fluido de sus compañeros. Para esta madrugada saltaron a la titularidad Danilo y Matheus Cunha, y el fútbol colectivo mejoró de forma contundente. Claro está que esta vez tenían enfrente a un rival de menor entidad. El examen a estos ajustes llegará en capítulos posteriores, así como la constatación de que el preparador ha dado en el clave tras muchas pruebas. Sea como fuere la inclusión de Cunha, por pura lógica, aporta armonía y agilidad a la tenencia de la pelota. Su movilidad y astucia para asociarse entre líneas son una bendición para el rocoso doble pivote que conforman Casemiro (mantenido por Ancelotti pese a su maltrecho rendimiento, no en vano es una apuesta personal del técnico) y Bruno Guimaraes. Gracias al dinamismo del atacante del Manchester United la pelota circula más rápido, con mayor naturalidad, y los huecos se multiplican. Porque también ataca el espacio. Precisamente por ahí comenzaron a desestabilizar a una retaguardia antillana que se deshace cuando le buscan la espalda.
El meritorio seleccionador Sébastien Migné ha conseguido obrar el milagro de devolver a los caribeños a un cita mundialista (la otra ocasión en la que participaron en este torneo fue en 1974). Su exitosa labor, que dejó en la estacada a una Costa Rica superior, es la culminación de una apuesta federativa por subir el nivel competitivo naturalizando a futbolistas con orígenes familiares haitianos. Con esa fórmula han llegado a captar a futbolistas que compiten en equipos menores de Francia y hasta en la Premier League inglesa. El entrenador alcanzó esta gesta a pesar de convivir con unas circunstancias terribles: han tenido que disputar toda la fase clasificatoria jugando en Aruba como locales porque la situación del país es kafkiana, con un Estado fallido devastado por la violencia y la pobreza (de hecho, Migné todavía no ha pisado territorio nacional desde que asumió el reto). Pues bien, a pesar de ese enorme condicionante ha construido un equipo contragolpeador con espíritu rebelde. Y esta noche quisieron incluso tutear al gigante.
Venían de plantar cara en su debut frente a Escocia, llegando a acercarse a un utópico empate, y trataron de replicar el modelo. Apostados en una defensa de tres centrales y dos carrileros -reforzada con un doble lateral diestro al colocar a Josué Casimir como extremo-, salieron al frente con un bloque medio y en el minuto ocho inauguraron la relación de oportunidades con un pase al hueco de Jean Ricner Bellegarde hacia Ruben Providance que obligó a Alisson Becker a salir para abortar la acción. Se juntaron ahí los dos jugadores mejor dotados de la expedición de los 'Granaderos', en ese tramo inicial en el que todo les parecía posible porque Brasil había arrancado desprovisto de la tensión necesaria.
En cuanto que los favoritos se remangaron cambiaron las cosas, como es normal. Cunha aparecía una y otra vez en la mediapunta, asociándose y dando filo a las combinaciones. Atrayendo la atención y tendiendo anzuelos para que él o sus compañeros de ataque buscarán la profundidad. Y por esa senda irían cayendo las ocasiones. En el 12 Bruno Guimaraes le puso un pase al espacio a Raphinha que el atacante embocó pero la jugada fue anulada por fuera de juego. El partido para el bloque 'verdeamarelo' estaba en la espalda de los zagueros haitianos -el que mejor lo entendió fue Lucas Paquetá- y de este modo se inauguró el marcador. En el minuto 23 Vinicius tomó el cuero a la carrera, encaró a dos rivales, detonó un chut fulgurante que el meta Jonhy Placide sólo pudo sacarse de encima y el despeje posterior de Hannes Delcroix se coló tras golpear en Cunha.
En ausencia de Neymar (que ya está entrenando) la estrella destacada de la 'Seleçao' es Vinicius. Lo demostró en el debut del pasado domingo y lo recalcó en este evento. Está enchufado y luce la chispa de sus mejores momentos. Aunque no participe de forma insistente en el juego su categoría en la definición y en el carácter decisivo de su rendimiento no tiene par en la delegación brasileña. En este encuentro hizo saltar por los aires a Haití. Provocó el primer tanto y generó también los otros dos que confeccionaron un 3-0 incontestable antes del descanso. En el minuto Paquetá robó el cuero y trazó una contra en la que 'Vini' recibió, aglutinó la atención rival y asistió en el momento clave para que Cunha sellara su doblete; y en el 48 el mediapunta del Flamengo, de nuevo, puso en vuelo al madridista, que entró en ignición con una galopada frenética a la que dio fin con una definición repleta de clase, entre las piernas del portero.
Esa brillantez no disfruta de compañía en una 'Canarinha' que no va sobrada de estrellas. Hoy Ancelotti descubrió que Cunha puede ser un buen colega para 'Vini' pero constató que en el extremo diestro hay un problema. Raphinha, que se retiraría con molestias musculares, no está respondiendo a la confianza. Su actitud sigue siendo espectacular pero le falta acierto. En el 23 marró un mano a mano clarísimo ante Placide en el enésimo pase en profundidad que desbarataba a la retaguardia antillan; lanzó todo el balón parado de manera errática; y chutó horrible otro envío venenoso de Paquetá, con tiempo de sobra y sin un defensor cerca. Sin duda su selección le necesita, pero hasta el momento no está cumpliendo las expectativas.
Los 'Granaderos' nunca perdieron su rebeldía en este partido de ensueño para ellos. Era la tercera vez en la historia que se medían a la pentacampeona del Mundo, por lo que había que disfrutar lo máximo posible. Por eso ni pestañearon cuando trataban de salir jugando desde atrás y cometían pérdidas nocivas para sus intereses. Seguían insistiendo contra viento y marea, con Bellegarde (Wolverhampton Wanderers) en la distribución, Providance dibujando diagonales y Frantdzy Pierrot aguantando pelotas en punta. No remataron ni una vez en el primer acto mas no se vinieron abajo. Su juego colorido llegaba hasta tres cuartos de cancha y ahí se topaba en la frontera de la calidad técnica, que les impedía centrar con precisión. Pero aún así siguieron empujando y le dieron cierto trabajo a Casemiro, Marquinhos, Gabriel Magalhaes y a Douglas Santos, ese lateral izquierdo que pasó de jugar en la liga rusa (y pensar en competir para Rusia) a ser llamado por Carletto para jugar de titular en un Mundial.
A las buenas maneras de los jugadores mencionados se añadirían las del defensor Jean-Kevin Duverne, que llegó a ser internacional Sub-20 con Francia antes de ser reclutado por Haití. Y el minutaje llegó al intermedio después de que Vinicius pintase un regate estupendo antes de meter un gran centro que Paquetá no llegó a facturar de milagro. Brilló este centrocampista zurdo, aunque su actuación estuvo mediada por las facilidades que le brindaron los oponentes. Sea como fuere Brasil entró en los vestuarios habiendo sentenciado y sintió que el trabajo ya estaba hecho. En consecuencia la reanudación asistió a una confrontación desinflada en la que los haitianos, que siguieron con su enfoque pasando a una defensa de cuatro piezas, pudieron discutir la posesión y al fin chutaron. Entraron relevos que subieron el nivel y uno de ellos, Wilson Isidor (Sunderland) avisó en el minuto 49. Y un córner de Bellegarde cabeceado por Ricardo Ade (emblema del Liga de Quito) estrenó los guantes de Alisson en el 63 y obligó a Danilo a despejar el balón suelto posterior bajo palos.
La Canarinha no elevaría las pulsaciones en toda la segunda mitad. Se limitaron a paladear el respiro y a gestionar la ventaja desde la economía de los esfuerzos. Sólo los juveniles Rayan y Endrick, que por fin tuvo minutos y marcó un gol en la única opción de remate de la que dispuso (anulado por fuera de juego), quisieron ejecutar un salto de página. Entre ambos tejerían una contra clara que Douglas Santos finalizó con un zurdazo alto. El objetivo del gigante era reforzar la confianza de la delegación, dar jabón al maltrecho estado ánimo y despistar al encarnizado escrutinio de la comunidad futbolera brasileña. Cumplieron de sobra en el Lincoln Financia Field de Filadelfia (Estados Unidos) y, de paso, repartieron alegría estadística porque rompieron una racha defensiva nefasta (llevaban seis partidos seguidos encajando gol y no dejaban su portería a cero desde noviembre de 2025) y le regalaron a los haitianos, ya eliminados en este Mundial, la menor derrota histórica ante la 'Seleçao' (en los choques precedentes habían padecido un 7-1 y un 6-0. La población del país más pobre del mundo puede sonreír.
Ficha técnica
3- Brasil: Alisson; Douglas Santos, Gabriel Magalhaes, Marquinhos, Danilo; Casemiro, Bruno Guimaraes (Ederson Santos, min. 81); Paquetá (Martinelli, min. 64), Vinicius (Danilo Santos, min. 81), Raphinha (Rayan, min. 40); y Cunha (Endrick, min. 64).
0- Haití: Placide; Experience, Duverne, Ricardo Ade, Delcroix, Arcus Carlens (Simon, min. 46); Jean Jacques, Bellegarde (Etienne Jr., min. 82), Providence (Joseph, min. 71), Josué Casimir (Deedson, min. 63); y Pierrot (Isidor, min. 46).
Goles: 1-0, min. 23: Cunha; 2-0, min. 36: Cunha; 3-0, min. 48: Vinicius.
Árbitro: Alejandro Hernández Hernández (España). Amonestó a Arcus Carlens, Pierrot, Douglas Santos, y a Jean Jacques.
Incidencias: partido correspondiente a la 2ª jornada del Grupo C de la Fase de Grupos del Mundial 2026, disputado en Lincoln Financial Field (Filadelfia, Estados Unidos).