y el equipo de Pochettino se impuso a Australia sin necesitar a Pulisic.
Marruecos venció este viernes por 0-1 a Escocia en el Gillette Stadium de la sede de Boston, en un partido de más a menos en el que resolvió un gol de Ismael Saibari a los 71 segundos, y se coloca líder del Grupo C, a la espera de que Brasil enfrente a Haití más tarde en Filadelfia. No fue el encuentro más brillante ni el más entretenido de este Mundial 2026. Pero sí fue otro día más en el que Marruecos mostró que es una selección fuerte de arriba a abajo, sólida y con ambición de llegar lejos en un torneo donde juegan sin presión.
Marruecos no pudo empezar mejor el partido. Aún estaban sus aficionados recuperando los pulmones después de cantar el himno nacional cuando Ismael Saibari, una de las sensaciones en lo que llevamos de Mundial, fusiló a Escocia con el único gol del encuentro. Habían pasado tan solo 71 segundos, pero el equipo dirigido por Mohamed Ouahbi demostró desde la primera jugada que el empate contra Brasil no fue ninguna sorpresa: después de alcanzar las semifinales en Catar 2022, los Leones del Atlas vuelven a ir muy en serio en esta Copa del Mundo. Brahim Díaz bajó a recoger un balón sin peligro en la zona de medios y, en un abrir y cerrar de ojos, dibujó con su pierna izquierda un pase goloso que superó las líneas defensivas escocesas y dejó a Saibari, aunque ligeramente escorado, frente al gol.
Marruecos avanza
El toque de calidad de Brahim en la asistencia contrastó con el cañón de Saibari, que empieza a justificar los más de 50 millones que euros que planea desembolsar el Bayern de Múnich al PSV Eindhoven por el mejor jugador de la temporada pasada en la Eredivisie, que ya anotó en el debut mundialista ante Brasil. Saibari fue el mejor del partido. Exhibió colmillo en ataque, dejó varios desmarques a campo abierto y fue indetectable para la defensa escocesa con su movilidad por todo el frente de ataque. Se quedó a centímetros de marcar el segundo al rozar un balón que no llegó a empujar y mandó otro remate a la cruceta. Todo ello lo presenciaba en las gradas ni más ni menos que Pep Guardiola, que se deleitaba con el talento del futbolista marroquí, nacido en la localidad catalana de Terrassa, junto a su hermano, Pere Guardiola, presidente del Girona.
Escocia, que esperaba poder plantear un partido reactivo, se volvió a encontrar en la tesitura de tener que volver a llevar el peso del juego, como sucedió ante Haití en un día de poca fluidez. Marruecos, con los deberes hechos desde el primer minuto, estaba cómodo defendiendo en su campo con seguridad y frustrando las opciones de ataque del equipo de Steve Clarke. Achraf Hakimi, doble campeón de Europa con el París Saint Germain, combinaba con facilidad por su banda derecha con Brahim y acechaba la zona que defendía otro excampeón de la UEFA Champions League, Andy Robertson. El capitán de la selección norafricana se encontraba cómodo en el césped pese a que empezó el día sabiendo que será juzgado en Francia como presunto autor de una violación después de que los tribunales franceses rechazaran su recurso para evitar sentarse en el banquillo de los acusados.
Escocia intentó empatar el partido sin éxito. Careció de brillantez ofensiva y dejó ver sus limitaciones para llevar el timón del partido, con un Scott McTominay, en teoría líder del equipo, aún testimonial en el torneo. A catorce minutos del final y todavía con la incertidumbre del resultado, las gradas rindieron homenaje a Donny Strathie, un aficionado escocés que falleció el pasado domingo a los 76 años en Boston y se quedó a las puertas de cumplir su sueño: asistir a un partido de su país en la Copa del Mundo. Tanto escoceses como marroquíes presentes en un Gillette Stadium al 100 % del aforo aplaudieron durante un minuto para recordar al aficionado del Ejército del Tartán. Tanto Marruecos como Escocia cerrarán su participación en el Grupo C el 24 de junio en horario unificado. El combinado norafricano jugará contra Haití en Atlanta y la 'Tartan Army' lo hará ante Brasil en Miami.

Estados Unidos y Pochettino, lanzados
La selección de Estados Unidos de Mauricio Pochettino prolongó este viernes su momento dulce y ganó 2-0 a la de Australia en el estadio Lumen Field de Seattle para sellar, con una jornada de antelación, el pase a los dieciseisavos de final del Mundial del que es anfitrión junto a México y Canadá. Un gol en propia puerta de Cameron Burgess y una diana de cabeza de Alex Freeman en la primera mitad entregaron la victoria a Estados Unidos, que podría celebrar este mismo viernes el pase de ronda como primero de grupo si Turquía no gana a Paraguay.
La baja de Christian Pulisic, que arrastra molestias en un gemelo, no impidió a Estados Unidos regalarse otro gran día de fútbol en esta Copa del Mundo, tras el brillante 4-1 endosado a Paraguay en su estreno en Los Ángeles. Fue un nuevo arranque vibrante de Estados Unidos. Si ante Paraguay en el SoFi Stadium hubo que esperar siete minutos para el primer gol, este viernes en Seattle los miles de aficionados estadounidenses celebraron a los once. Folarin Balogun, protagonista con un doblete ante Paraguay, profundizó en el área de penalti y puso un centro raso que el defensa australiano Burgess envió al fondo de las mallas en el intento de despejar.
Un anfitrión superior
Weston McKennie realizó un trabajo táctico en posición de tres cuartos para Estados Unidos. Y su equipo siguió apretando con confianza, hasta conseguir el gol que dejaba encarrilada la victoria en el 42. En una acción a balón parado, Dest liberó un derechazo desde la frontal del área y, tras un rebote, Alex Freeman fue el primero en llegar al balón suelto para firmar el 2-0 de cabeza. El VAR revisó la jugada por un posible fuera de juego, pero el árbitro Felix Zwayer concedió la diana, la tercera de la carrera de Freeman como internacional.
Filip Popovic, seleccionador de Australia, realizó hasta tres cambios tras el descanso, pero el guión del encuentro no cambió. Aunque Estados Unidos bajara el ritmo ofensivo, los australianos no consiguieron crear reales peligros a la defensa estadounidense. Su mejor oportunidad llegó en 86, cuando Jason Geria lo intentó con un disparo dentro del área en una acción caótica que la defensa americana pudo despejar sin mayores problemas. Ya sin opciones de remontada, Australia aumentó el nivel físico y los últimos minutos estuvieron marcados por hasta cuatro amonestaciones, dos por parte. Sin emociones futbolísticas en los últimos minutos, una curiosidad del encuentro fue una breve pausa en el tiempo añadido por un problema físico sufrido por el colegiado Zwayer, precisamente cuando iba a amonestar al estadounidense Chris Richards. El árbitro alemán pudo terminar el encuentro sin otros problemas.