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DIECISEISAVOS

Mundial 2026. Marruecos pasa a octavos tras superar el gol más emotivo y la parada del torneo

Mundial 2026. Marruecos pasa a octavos tras superar el gol más emotivo y la parada del torneo
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(Foto: EFE)
martes 30 de junio de 2026, 06:21h
Actualizado el: 30/06/2026 08:10h
Una dramática tanda de penaltis, decidida por Bounou y Saibari, tumba a los defensivos Países Bajos de Koeman. Gakpo anotó y Diop forzó la próroga en el 91. Partido grande.

Han pasado más de dos semanas desde el comienzo del Mundial 2026 y el torneo va alcanzando poco a poco algunas cimas. Este martes vivió uno de los partidos grandes que se recordarán. Países Bajos y Marruecos colisionaron en un encuentro rebosante de intensidad, garra, tensión y calidad. Una delicia también desde el punto de vista táctico. La riqueza del choque sólo podía obtener su colofón en un desenlace vibrante, con una prórroga forzada en el descuento y una parada para los anales que condujo a una tanda de penaltis frenética en la que los africanos se impusieron. Replicando la suerte que les llevó a apear a España en Catar 2022. Sin duda, la hinchada congregada en el Estadio Monterrey (Guadalupa, México) se marchará a casa satisfecha por la inversión realizada.

Ronald Koeman dio esta madrugada un paso atrás. Debutó en el campeonato pagando su viraje defensivo ante Japón, después pasó al ataque y se convirtió en uno de los únicos conjuntos en acabar la Fase de Grupos con 10 goles anotados... y en estos diecisesavos de final regresó al catenaccio. Se 'cargó a Tijani Reijnders para construir una defensa de cinco piezas en la que cuatro de ellas eran defensas centrales (Micky van de Ven ejercía de lateral zurdo reconvertido). Sabían los neerlandeses de la calidad técnica marroquí y lo apostaron todo al achique y el contragolpe. La estadística refleja con claridad el plan buscado: 30% de posesión, 507 pases completados menos que su rival, sólo dos tiros a portería y su mejor futbolista fue el portero Bart Verbruggen (realizó cinco paradas, la mayoría de ellas con valor gol).

Los Leones del Atlas, por su parte, asumirían el cuero y la inciativa aunque les costó soltarse en el primer tiempo. En el prólogo nadie quiso presionar y las precauciones dominaban. Cada recuperación no derivaba en contraataques, sino en una circulación controladora permitida por el oponente, que se parapetaba en su campo. Los dos escuadrones conocían que la principal virtud de su contrincante son las transiciones, de modo que primaría el rigor y el orden táctico antes del descanso. Además, las defensivas acumulaban hombres por el cetro, negando cualquier tipo de combinación entre líneas. Se formó, en definitiva, un bloque respetuoso en el que los más destacados serían los zagueros Issa Diop y Jean Paul van Hecke.

El seleccionador marroquí, Mohamed Ouahbi, ha tomado el relevo de la obra maestra germinada por Walid Regragui y la calidad defensiva sigue siendo un valor al alza a la hora de competir en las eliminatorias. En esta oportunidad una de las claves fue la coordinación de sus centrales para nautralizar el potente cuerpeo de Brian Brobbey, uno de esos delanteros que imponen por su juego de espaldas y su continua pelea. Ese y otros matices se añadieron a una fómula en la que todos los jugadores, artistas u obreros, se desfondaban en el achique, yendo con todo a cada balón dividido. Y el fruto de esa propuesta compartido no sería otro que un rosario de faltas e interrupciones.

Pero como sobre el césped había creativos de verdadera jerarquía, el juego se endulcaría con el correr de los minutos. Frenkie de Jong y Azzedine Ounahi tomaron las riendas de la dirección del fútbol y el partido respiraría a través de su visión de juego. Si bien no se registraría un chorro de oportunidades, el talento despertaría a los arqueros y provocaría intervenciones defensivas providenciales, como la de Denzel Dumfries en un desmarque de Ismael Saibari; la de Diop cuando Brobbey se relamía después de una finta y pase al hueco excelsos de Ryan Gravenbech que había puesto en vuelo a Crysencio Summerville -minuto 17-; y la de Nousair Mazraoui, que taponó un cabezazo claro de Dumfries en un córner botado por el eléctrico extremo del West Ham -minuto 37-.

El balón parado sería la principal herramienta neerlandesa para amenazar, mientras que en el lado marroquí sería el juego coral agilizado por Ounahi. El fino centrocampista del Girona firmaría un rendimiento soberbio y de sus botas tomaría altura la producción ofensiva de su selección. Eso sí, el primero en crear peligro fue Achraf Hamiki con un saque de esquina estupendo que Saibari cabeceó con fuerza para formar el paradón de Verbruggen -minuto 20-, y con un latigazo tremendo que repelió como pudo el meta del Brighton -minuto 21-. En la media hora el dominio ya pertenecía a los 'Leones del Atlas' de forma decidida y la movilidad de sus mediapuntas, sobre todo de Bilal El Kannouss, desestabilizaba a la retaguardia europea. De hecho, en el 29 Ounahi perforó la banda derecha con un pase quirúrgico para que el regateador del Stuttgart pusiese un centro remarcable al que no llegó Saibari por la excepcional marca de Virgil van Dijk (que también dio la talla).

A medida que la primera mitad se acercaba al intermedio fue entrando en ebullición y terminó acogiendo un intercambio de golpes espléndido. En el minuto 44 Van de Ven descerrajó un cañonazo y Yassine Bounou voló para evitar el golazo; en el 48 Onuahi robó el cuero y lanzó una contra con un pase brillante filtrado que El Kannouss tradujo en una asistencia perfecta pero Saibari no supo controlar cuando se marchaba solo; de inmediato el fundamental Neil El Aynaoui ganó un balón dividido a Gravenbech y cedió para el disparo alto que Ounahi emitió desde el pico del área; y en el 51 una falta lateral maravillosa de Achraf, tensa entre el portero y la defensa, se le escurrió al goleador marroquí, que no pudo embocar bajo palos.

Con esa grandísima oportunidad y la sensación de que eran mejores llegó Marruecos a vestuarios. Y en la reanudación elevaron su apuesta, presionando con ardor, subiendo las líneas, aumentando el ritmo de pase y recuperando la pelota con celeridad. En paralelo, la 'Oranje', que no había permitido a Dumfries desplegarse en ataque como suele ser habitual, seguiría amenazando a través del balón parado y replegando. Es decir, las cartas quedaron sobre la mesa ya sin matices y los neerlandeses inauguraron el segundo tiempo con una falta lateral prolongada por el fichaje del Real Madrid y rematada en escorzo por Van de Ven sin consecuencias.

Con tiempo para pensar Ounahi se agiganta y eso es lo que ocurriría. Su categoría llevó a los europeos a tambalearse antes del minuto 60. En ese segmento inició una circulación fluidaz que pasó por el discreto Brahim Díaz y pos Achraf antes de concretarse en un zurdazo desviado del prometedor Ayyoub Bouaddi; dejó a Hakimi en ventaja a la espalda de la zaga rival y el capitán conectó un trueno directo al larguero -miniuto 52-; de nuevo localizó el desmarque profunda de Achraf que esta vez derivó en un cruce in extremis de Van de Ven; y ejecutó un giro de juego notable para que El Kannouss centrase con veneno y Nathan Aké repeliera el intento a tiempo. Marruecos apretaba y el regateador juvenil del Stuttgart toparía un chut en las manos de Verbruggen después de una pérdida de De Jong, que sufría de lo lindo ante la presión africana.

Un despeje apurado de Van Dijk al centro de Sibari, que venía de sentar a Van Hecke, marcaría el oasis anhelado por los neerlandeses. Koeman estaba viendo el declive de sus muchachos y metió mano: puso al interior Teun Koopmeiners como zaguero izquierdo e hizo debutar en el torneo a Wout Weghorts (Brobbey había quedado inutilizado). Estos movimientos, destinados a desahogar a los europeos y a darles filo en el juego directo, coincidieron con el tiempo muerto impuesto por la mercadotencia de la FIFA. Y ya se sabe que estos parones pueden cambiar las dinámicas. En la primera jugada posterior a la pausa el punta espigado del Ajax peinó un penaltazo, Summerville entró en ignición al galope y asistió para que Cody Gakpo batiese a Bounou con clase -minuto 72-. El márketin que desaturaliza este deporte rescató a la 'Oranje' en su peor momento y el delantero del Liverpool le pudo brindar su gol a su hijo fallecido antes de nacer (el drama familiar aconteció hace dos días).

Marruecos no es un equipo de hundimiento fácil. Este revés le puso a prueba y respondió con contundencia. No en vano, se trata de un reciente semifinalista de la Copa del Mundo y del actual campeón de la Copa África (junto con Senegal). Mohamed Ouahbi intervino y metió a un centrador como Anass Salah-Eddine, a un ordenador por Samir El Mourabet, a dos regateadores como Gessime Yassine y Chemsdine Talbi, y a un rematador cretificado como Soufiane Rahimi. Agitó el puzzle para activar el asedio definitivo. Aceleraron sin mirar atrás, con personalidad, y recogerían premio. En el 85 Van Dijk cortó una transición espinosa que anunciaba lo venidero y en el 90 Diop cabeceó a la red un centro sobresaliente de Talbi. Para recibir el fruto de los merecimientos y decretar una prórroga asegurada por Mazraoui en la última jugada del tiempo reglamentario, después de que Weghorst prolongase un balón largo y Summerville esprintase a tope.

Koeman arribó al tiempo extra pagando otro giro defensivo y el coste pudo ser decisivo en el minuto 97, en la única acción peligrosa antes de los penaltis. El meteórico Talbi (21 años, Sunderland) filtró un pase hacia la fronta, donde Saibari desvió lo justo y le regaló a Rahimi una opción inmejorable. El punta idolatrado en el Al Ain sentó a Van Hecke con una finta sedosa pero falló su remate desde el borde del área pequeña. Verbruggen le ganó la partida con la reacción gatuna, en una parada de videoteca que será dificil de superar de aquí al 19 de julio. Nada ocurriría en lo sucesivo y la lotería se volvió invitable, con el seleccionador neerlandés dejando en el banquillo a dos lanzadores consumados como Memphis Depay y Donyell Malen. Y si el encuentro había gozado de dramatismo, su epílogo llevó agonía máximos. Así fue la tanda: Koopmeiners abrió con un lanzamiento formidable; El Aynaoui y Justin Kluivert alternaron remates a la madera; Rahimi igualó con suspense antes de los goles de Weghorst y Talbi; Quentin Timber y Achraf marraron a continuación; Bounou detuvo el intento de Summerville y Saibari, el muchacho de Terrasa al que se rifan los grandes de Europa, clasificó a su equipo para los octavos de final. En una conclusión digna de lo visto que coloca esta eliminatoria en un lugar destacado en la memoria mundialista.

Ficha técnica

1(3)- Países Bajos: Verbruggen; Van de Ven (Hato, min. 86), Nathan Aké (Koopmeiners, min. 71), Van Dijk, Van Hecke, Dumfries; Frenkie de Jong (De Roon, min. 110), Gravenberch (Quinten Timber, min. 86); Gakpo (Justin Kluivert, min. 113), Summerville y Brobbey (Weghorst, min. 71).

1(2)- Marruecos: Bounou; Mazraoui, Chadi Riad (Salah-Eddine, min. 75), Issa Diop, Achraf Hakimi; Ayyoub Bouaddi (El Mourabet, min. 79), El Aynaoui; Ounahi (Sbai, min. 86), El Khannouss (Talbi, min. 87), Brahim Diaz (Yassine, min. 79); y Saibari.

Goles: 1-0, min. 72: Gakpo; 1-1, min. 90: Issa Diop.

Penaltis: Koopmeiners marca (2-1); El Aynaoui falla (2-1); Justin Kluivert falla (2-1); Rahimi marca (2-2); Weghorst marca (3-2); Talbi marca (3-3); Quinten Timber falla (3-3); Achraf Hakimi falla (3-3); Summerville falla (3-3); Saibari marca (3-4).

Árbitro: Wilton Sampaio (Brasil). Amonestó a Issa Diop.

Incidencias: partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el Estadio Monterrey (Guadalupe, México).

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