El equipo de Luis de la Fuente superó el duro examen belga con otro gol decisivo de Mikel Merino. Francia, el próximo desafío.
España se clasificó ese viernes para las semifinales del Mundial 2026 tras superar, quizá, el partido más complejo de su recorrido hasta ahora. Bélgica se cruzó en el camino de la selección nacional y puso las cosas muy difíciles en base a un sistema defensivo rocoso. Además, le jugaron al equipo de Luis de la Fuente con una valentía que los favoritos todavía no habían enfrentado en estas semanas de campeonato (ni siquiera Portugal se atrevió a presionar tanto). Este planteamiento puso a prueba a los vigentes campeones de Europa pero al final el fútbol hizo justicia y premió al escuadrón que siempre quiso atacar. Emergió en el final Mikel Merino, nuevamente, para anotar el tanto del triunfo y enviar al seleccionado al paso previo de la gran final por segunda vez en la historia.
El seleccionador riojano tomó una decisión resbaladiza de inicio: apostó por Fabián Ruiz en detrimento de Pedri. El genio canario no ha terminado de despegar en esta Copa del Mundo, así que el estratega le dio un respiro a su maltrecho físico y le convirtió en revulsivo. El resto de la alineación replicó la idea de los octavos de final, con Dani Olmo afilando los avances con su habilidad para moverse entre líneas. Los ibéricos sabían que la pelota y la iniciativa les pertenecerían, y se prepararon para corresponder con un ejercicio paciente. Sin embargo, quedaron un tanto sorprendidos cuando los belgas adelantaron las líneas y quisieron complicar el juego de posición rival. De hecho, en la primera jugada del encuentro Thibaut Courtois puso un pelotazo que derivó en un centro desviado de Hans Vanaken. El aviso estaba lanzado. El choque no iba a resultar tan sencillo como auguraban los análisis.
España manda y Bélgica complica
Rudi Garcia ha conseguido que su conjunto haya evolucionado desde el debut y dejado atrás a la extinción de la generación dorada. En las primeras jornadas no pudieron doblegar a Egipto e Irán, de modo que saltaron las alarmas. Llegaron entonces los ajustes y salvaron el pellejo in extremis ante Senegal, sentando a las estrellas para que el colectivo diera un golpe sobre la mesa. Desde entonces anotaron 12 goles en tres partidos. Una barbaridad que se llevó por delante a Estados Unidos en la ronda precedente. Al galope de esa racha llegaron a este cruce con España y el seleccionador quiso dar un golpe de efecto incluyendo a Kevin de Bruyne y a Jeremy Doku. Ninguno de ellos había brillado pero en esta cita asomarían la cabeza. Sobre todo el regateador del Manchester City, que en la media hora inicial fue el único que generaría inquietud en Unai Simón. Sus conducciones fulgurantes hacia el centro representarían el salto de página de unos 'Diablos Rojos' que no querían arriesgar nada con el esférico. Desecharon desde el principio salir jugando desde atrás porque nadie en este Mundial presiona tan bien como los españoles. Por tanto, acumularían pelotazos hacia Charles de Ketelaere, el delantero centro improvisado que venía enrachado (le hizo un doblete a los estadounidenses). Así pues, los ibéricos debían afinar las vigilancias... y lo hicieron. Aymeric Laporte y Pau Cubarsí se aplicaron para neutralizar la influencia del atacante del Atalanta y Pedro Porro se adhirió a Doku. El lateral extremo se exhibió ante Joao Félix, Rafael Leao y Nuno Mendes, y esta noche confirmó su paso adelante. La suya representa una de las grandes noticias del seleccionado nacional en este intenso verano. Mientras tanto, en la otra banda Marc Cucurella dejó fuera de cobertura al relevante Leandro Trossard.

Con esos cinturones de seguridad, España se pudo centrar en la creación. El cuero viajaba de lado a lado, en busca de la localización del algún resquicio. Mas costó bastante generar peligro porque la pelota no circulaba con la velocidad necesaria y habría problemas para precisar el último pase. En el décimo minuto llegó el primer acercamiento al arco defendido por Courtois, con una falta lateral botada por Álex Baena que devino en el centro de Fabián que Rodri remató y el fenomenal zaguero Nathan Ngoy supo repeler. Y en el 13 el propio Baena se escapó a la espalda de la delantada zaga centroeuropea y emitió un disparo que golpeó en el antebrazo del central del Lille (23 años) cuando éste se encontraba en el área. El VAR no interpretó la acción como penalti. Los españoles ni se inmutaron. Estaban inmersos en una misión.
Los belgas trataron de estirarse con Doku. El eléctrico punzón provocó un centro de Maxin de Cuyper (uno de los laterales más goleadores del Viejo Continente) que estrenó los guantes de Unai Simón y un despeje atinado de Cucurella al intento de De Ketelaere. Pasado un cuarto de hora los favoritos habían constatado lo imprudente de desatender la activación tras pérdida, pero Rodri se volvió a agigantar en ese apartado para asentar el rendimiento coral. El Balón de Oro atravesó la primera ronda en silencio y en octavos de final despertó. Esa es otra de las buenas nuevas que ilusionan. En esta fecha sobresalió en la destrucción y en la distribución, y eso es mucho decir. Si está bien, propulsa el nivel de un colectivo que aunque no conseguía edificar un flujo de llegadas frondoso nunca aflojó en el resto de tareas. Provocaron múltiples imprecisiones, robaron el balón a toda velocidad y dominaron con autoridad (62% de posesión, nueve disparos realizados y sólo uno a portería concedido al descanso).
En el 21 Courtois padeció el primer susto gracias a la efectividad de la presión española, con Mikel Oyarzabal robándole 'la cartera' a Nicolas Raskin en la frontal y Lamine Yamal conectando un zurdazo desviado. Y el arquero merengue tuvo que intervenir a continuación con una salida apurada para abortar el movimiento de Baena (que fue el que mejor entendió en el primer tiempo la fórmula de los desmarques de ruptura). Algo había cambiado. Tras la pausa de hidratación España había acelerado su tempo y ahí se tambalearía la resistencia oponente hasta que el 1-0 tomó forma. La jugada nació de una pared fulgurante tejida entre Lamine y Porro que continuó con un pase atrás del lateral, que había castigado la desatención de Doku. Dani Olmo chutó desde el punto de penalti, Courtois reaccionó como pudo y Fabián Ruiz embocó el balón suelto, a placer -minuto 30-.
Goles, descisiones y desgracias
El séptimo tanto internacional del inteligente interior del PSG desbloqueó el ajedrez y entonces brotó el juego del combinado nacional, con Yamal entrando en ebullición. La sentencia automática flotaba en el ambiente con el astro azulgrana resplandeciendo. En el 33 sentó a dos zagueros antes de ceder para el centro de Rodri que desvió Ngoy; en el 35 rompió a Raskin y provocó una falta en la frontal que él mismo lanzó, obligando a Courtois a responder con reflejos; y en el minuto 40 encadenó un control sublime con una diagonal en la que bailó a dos obreros contrincantes para emitir un latigazo directo al lateral de la red. Era el momento español y sus jugadores se gustaban. No en vano, en el minuto 38 pintaron una combinación preciosa entre Baena, Fabián y Oyarzabal que Ngoy cortó, providencial.

De repente había desaparecido la pujanza de los 'Diablos Rojos'. Pero su competitividad no está en tela de juicio. Incluso si como en esta jornada se lesiona en el calentamiento el líder Youri Tielemans o no disponen del ancla Amadou Onana, hay que matarlos varias veces para cantar victoria. Cuando peor lo estaban pasando, Doku picó con un centro venenoso, De Bruyne limpió con una apertura que abonó el centro estupendo de Timothy Castagne y De Keteleare le ganó el salto a Cubarsí para empatar con un cabezazo cruzado certero -minuto 41-. Un chispazo y la categoría del legendario centrocampista del Nápoles bastó para que el récord histórico de imbatibilidad de Unai Simón en los Mundiales se quedase en los 650 minutos. Esa gota de clase aislada igualó las fuerzas e incluso insufló ambición en sus compañeros. Antes del intermedio crecieron con balón y no remontaron porque Dani Olmo completó una acción crucial al cortar una contra letal cuando era el último hombre español.
Y empezaron la reanudación amenazando, intentando continuar con el cambio de mando. En el 47 Doku recuperó la pelota y obligó al meta del Athletic a ejecutar una salida de urgencia; en el minuto 50 volvió a robar arriba en una acción que derivó en un córner sin consecuencias; y en el 55 combinó con De Bruyne para centrar un envió despejado in extremis por Cubarsi y que desembocó en un chut del De Cuyper al lateral de la red. El sistema de Rudi Garcia había regresado al césped con más ínfulas y discutía la posesión. Entonces De la Fuente intervino. Leyó la inercia y no quiso esperar. Introdujo a Pedri y Ferran Torres, un especialista en colarse con desmarques a la espalda de la defensa oponente. Además, dejó en el campo a Oyarzabal, en un mensaje repleto de personalidad. Quería ir a por la victoria con determinación y fidelidad a la identidad construida. Una vez más atinó el técnico desarrollado en el seno de la RFEF. En octavos había dibujado una vuelta de tuerca con sus cambios y en este reto también acertó. De inmediato España recobró el timón, ganando duelos y apretando tras pérdida. Olmo envió una volea arriba desde la frontal y Courtois repelió un centro espinoso de Lamine. El seleccionador belga trató de reaccionar incluyendo el oficio de Axel Witsel, a Romelu Lukaku (goleador saliendo desde el banquillo, lo nunca visto en su país desde Marc Wilmots) y a un lateral fresco para contener a Yamal, pero ya no encontraría soluciones para frenar a los españoles. El guardameta del Real Madrid hubo de estirarse en el 61 ante un zurdazo de Lamine y en el 63 taponó un remate angulado de Oyarzabal. Mientras tanto, en el otro campo gobernaba la calma. Sólo Doku pudo crear una transición definida por De Bruyne a las manos de Unai Simón.
Se acercaba el desenlace con el terreno inclinado hacia la portería centroeuropea y en el minuto 71 aconteció el punto de inflexión: se lesionó Courtois y fue relevado por Senne Lammens. Se retiró entre lágrimas el mejor portero del planeta y compareció un guardián que ha zozobrado, enredado entre dudas, en el Manchester United durante la pasada temporada. Un cambio a la postre decisivo. En el entretanto, Garcia ya estaba ordenando triples marcas sobre Lamine y De la Fuente recurrió a Nico Williams. El control del favorito aumentaba aunque las tablas mantenían la lógica incertidumbre. Un mal control de Yamal cuando se escapaba y un despeje exitoso de Rodri ante un disparo de De Bruyne remarcaron la sensación. Pero al seleccionado nacional le quedaba un conejo en su chistera. Más bien, la madre de los conejos. Mikel Merino entró al verde en el minuto 86 y dos minutos después selló el billete para las semifinales. Embocó un deficitario rechace de Lemmens tras un disparo inocuo y lejano de Cubarsí. El héroe de la Eurocopa está empeñado en ampliar dicha etiqueta a esta Copa del Mundo. Un despeje de Laporte en el descuento dio carpetazo a ese escrutinio a la consistencia de la candidatura y vengó a los colegas de México 1986. La profundidad de plantilla resultó de nuevo clave (la tercera gran noticia). Próxima parada, Francia. El mejor equipo del campeonato.
Ficha técnica
2- España: Unai Simón; Cucurella, Laporte, Cubarsí, Pedro Porro; Rodri, Fabián Ruiz (Pedri, min. 55); Dani Olmo (Mikel Merino, min. 86), Álex Baena (Ferran Torres, min. 55), Lamine Yamal; y Oyarzabal (Nico Williams, min. 79).
1- Bélgica: Courtois (Lammens, min. 71); De Cuyper (Seys, min. 61), Mechele, Nathan Ngoy, Castagne; Raskin, Vanaken (Witsel, min. 61); De Bruyne (Saelemaekers, min. 85), Trossard (Lukaku, min. 61), Jeremy Doku; y De Ketelaere.
Goles: 1-0, min. 30: Fabián Ruiz; 1-1, min. 41: De Ketelaere; 2-1, min. 88: Mikel Merino.
Árbitro: Michael Oliver (Inglaterra). Amonestó a Cubarsí, De Bruyne, Laporte y a Witsel.
Incidencias: partido correspondiente a los cuartos de final del Mundial 2026, disputado en el SoFi Stadium (Los Ángeles, Estados Unidos). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio por el terrible incendio que está asolando Los Gallardos (Almería):