Un antológico y poderoso lanzamiento de Mathieu Van der Poel puso la victoria en bandeja al esprint al belga Jasper Philipsen, quien abrió su cuenta como vencedor de la etapa disputada entre Chambéry y Voiron, de 174,7 km, en la que pasó página como maillot amarillo el esloveno Tadej Pogacar. Philipsen sufría ansiedad al ver que no se estrenaba en la presente edición, hubo de esperar a la tercera semana para lograr su objetivo, en esta ocasión en jornada con mil protagonistas, alternativas y que se cerró en un esprint de 30 hombres en la que el belga de Mol, de 28 años, logró con autoridad su undécima victoria en el Tour.
Una victoria que remachó con autoridad después de un lanzamiento supersónico de Mathieu Van der Poel, quien desbrozó la recta de meta con una aceleración que dejó el camino libre para que Philipsen pusiera la firma a una obra de arte. El ganador de la Milán San Remo 2024 ganó el pulso por velocidad al suizo Mauro Schmide (Jayco) y al neerlandés Olav Kooij.
Al fin Philipsen
Un triunfo importante para Philipsen, quien levantó los brazos con un tiempo de 3h.41.12, a una media de 47,4 km/hora, ya que se coloca a sólo 7 unidades del danés Mads Pedersen en la clasificación del maillot verde por puntos. Logró además la tercera victoria belga consecutiva después del doble éxito de Evenepoel y la segunda de su equipo tras la lograda por Van der Poel. "Ha sido una montaña rusa. Estaba sin victorias pero me sentía en la mejor forma de mi vida. No encontraba la senda del éxito, por eso estuve insoportable porque no ganaba, pero me han aguantado y dedico el triunfo a los compañeros", dijo Philipsen en meta.
Los hombres de la general se tomaron la jornada con tranquilidad, llegando a meta a 8.46 minutos. Una vez conformada la fuga buena del día, a ahorrar energías para las tres etapas de montaña que se avecinan. Pogacar mantuvo el maillor amarillo con las mismas diferencias: 4.32 minutos a Evenepoel, 6.51 a Del Toro, 7.11 sobre Seixas y 9.22 respecto a Juan Ayuso, quinto de la general.
La etapa salió revolucionada desde Chambéry, la "puerta de los Alpes" con multitud de ataques, escapadas efímeras e implicación de los nombres ilustres del pelotón, incluido el líder Tadej Pogacar. Nervios de inicio al tratarse de la última oportunidad que ofrece este Tour a los aventureros o, incluso, algunos velocistas. Las dificultades estaban concentradas en los primeros 65 km. El líder de la montaña, Paret Peintre, coronó en cabeza la Cota de Bassa (4a), el inquieto Richard Carapaz la de Rossillon (4a), Van der Poel agitó el grupo delantero en el Col des Prés (3a, 5,5 km al 6,8), la principal dificultad del día, y a partir de ese punto reventó el pelotón en mil pedazos. En el descenso de la Cota de Saint-Jean-d'Arveys se formó una fuga de gran lujo con Pogacar, Evenepoel, Ayuso, Skjelmose y Seixas. La créme de la créme en vanguardia, menos el mexicano Isaac del Toro, quien llegó a descolgarse medio minuto en un segundo sector.
Los españoles y el Movistar, de nuevo protagonistas
A mitad de recorrido, y una vez que Pogacar recuperó la presencia de Del Toro en cabeza, la alta jerarquía dio luz verde a una fuga de 16 hombres, el mejor clasificado el colombiano Egan Bernal, decimoquinto a 45 minutos del maillot amarillo. Allí estaban Van der Poel, Mohoric, Simmons, Castrillo y Einer Rubio (Movistar) y Hindley, entre otros. Nada que temer para los puestos de honor y top 10, que dejaron gestionar la etapa a los aventureros. El Decathlon de Seixas, que jugaba en casa, ya que tiene su sede en Chambéry, tomó el mando de un pelotón donde se cobijaron los velocistas, que no habian renunciado a sus opciones en Voiron, como Pedersen, Kooij y Philipsen.
La etapa mantuvo el nerviosismo inicial, ni un momento de calma entre los diversos grupos. Quedó claro que los favoritos se iban a tomar un día de no agresión, acumularon un retraso de 5 minutos a 40 km de meta. Por delante, y en el terreno más favorable, sin dificultades orográficas hasta meta, consolidaron un buen proyecto Pedersen, Healy, Kwiatkowksi, Engelhardt, Stuyven y Planckaert. En la persecución 36 hombres tirando a saco para tratar de enlazar, entre ellos, García Pierna, Castrillo, Einer Rubio, Van der Poel, y los "guepardos" Kooij y Philipsen.
En el esprint especial de Colombe, a 27 de meta, Pedersen reforzó su maillot verde pasando en cabeza. Claro favorito en caso de reducido esprint, el danés se las prometía muy felices para levantar los brazos en Voiron, perosus compañeros de fuga le dejaron la "tostada", lo que le hizo reservar fuerzas dejándose alcanzar por el grupo de sus Philipsen y Kooij. Para evitar que el botín lo gestionaran los velocistas, el clasicómano belga Jasper Stuyven arrancó a 25 de meta en solitario. Un zarpazo por sorpresa que en principio no tuvo respuesta. A 10 de meta solo contaba con 10 segundos de renta y sus perseguidores ya volaban para preparar el esprint.
Atacó Castrillo, luego Hagenes, tirones que acabaron con las ilusiones de Stuyven a 3,7 de meta. Alpecin empezó a abrirse paso con la figura de Van der Poel, desatado en su mejor versión. A 1 km se atrevió Tarlig, pero el 8 veces campeón del mundo de ciclocrós comenzó el esprint, se puso a rueda Philipsen, el nerlandés se apartó y llenó de felicidad al esprinter del Alpecin. Un golpe moral, para Philipsen y sus compañeros, que a partir de ahora cenarán en un ambiente más relajado. Las victorias calman los nervios.