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ARAGÓN

El Cid, el azafrán y el jamón impulsan la economía de los pueblos del Camino del Jiloca

Efe
lunes 03 de agosto de 2026, 10:12h

“Si se levantara el Cid en este momento y viera lo que le estamos adorando, se emocionaría”, resume uno de los portavoces de la asociación Cultural Mío Cid, José Manuel Lázaro, sobre las actividades económicas y culturales con las que se impulsan los pueblos del Camino del Jiloca, en la provincia de Teruel, y que incluyen, además de dar a conocer la historia del Campeador, el fomento del azafrán y el jamón.

Como Lázaro, otros vecinos de los pueblos de Calamocha (capital de la comarca del Jiloca, que toma su nombre del río) y El Poyo del Cid destacan en la serie ‘Caminos de Futuro’ de Moeve el patrimonio y la economía de una región cruzada por esta ruta, que recorre 12 kilómetros entre ambas localidades y que hace el mismo camino que Rodrigo Díaz de Vivar, nombre real del Cid Campeador, en su viaje de Castilla hasta Valencia.

“Esto siempre ha sido una encrucijada de caminos”, recuerda el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Calamocha, Inocencio López, ya que “por aquí han pasado los romanos, los árabes”, y muestra de ello es el puente medieval que cruza el río Jiloca por lo que antes era la calzada romana.

Moeve

El Jiloca “dio vida a esta zona, ha sido el motor, el que ha movido la economía en Calamocha”, reivindica López, para quien la importancia histórica del agua se sigue viendo en el patrimonio abierto a los visitantes, como el antiguo lavadero de lanas.

Este edificio, de más de 350 años de antigüedad, fue construido por el Ayuntamiento de la época para llevar a lavar el tejido que producían las ovejas de la comarca y de los pueblos de la cercana sierra de Albarracín, y aún hoy se pueden contemplar en sus muros los nombres de los comerciantes que llevaban allí su materia prima y la fecha de su visita.

El azafrán y el jamón, tradición y cultura del Jiloca

Esa agua es la que hoy necesita un cultivo que también impulsa la economía local: el azafrán, especia que se ha cultivado tradicionalmente en Calamocha y en los pueblos de alrededor.

Ángel Roza, responsable de la empresa local Azafrán Azor, explica que le beneficia el clima duro de la región, ya que “necesita estrés climático: mucho frío por el invierno, mucha agua en primavera y mucho sol por el verano”.

De hecho, de toda esa agua en la que el municipio es rica se aprovecha también la plantación de chopos para la explotación maderera, y la climatología también beneficia a la industria cárnica rural.

Otro de los empresarios locales, Manuel Pérez, de Jamones Aragonia, describe que este clima seco es ideal para secar jamones, “porque además no hay humedad, y esto le viene bien tanto al jamón como a los embutidos”.

Moeve

Visitantes atraídos por el Cid

A esta ruta natural y gastronómica llegan atraídos por la figura del Cid “un buen porcentaje de visitantes extranjeros”, aseguran desde la Asociación Cultural Mío Cid, que organiza desde talleres de guitarra o jota hasta excursiones por la naturaleza y representaciones teatrales sobre la figura que da nombre al pueblo de Poyo del Cid, ya que fue aquí donde él y sus tropas pararon en una ocasión para descansar.

En esta pequeña localidad también es muy importante el mundo del caballo, que forma parte de casi todas las representaciones que se realizan en torno a la figura de Díaz de Vivar, y donde termina una ruta natural, patrimonial y económica.

La serie Caminos de Futuro es una iniciativa de Moeve para poner en valor el patrimonio, la cultura y los agentes locales que conforman el mundo rural y, con ello, según explicaron sus creadores, favorecer la actividad y el desarrollo de oportunidades de progreso en estos territorios.

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