A este paso nos vamos a convertir en la antigua Anatolia (hoy Turquía). La diferencia es que el asedio al que España está sometida no va a necesitar un caballo de madera, porque la invasión marroquí ha sido escalonada y de rápida solución, según Pedro Sánchez, que para algo es el oráculo del bien terrenal. Como de costumbre, nos han pillado en “bragas” y, como es habitual, aquí nadie sabía nada, ni tan siquiera el CNI. Margarita Robles justifica a nuestros servicios de inteligencia. Marlaska, el apagafuegos, no sabe, no contesta. Y los 27 de Bruselas dicen ahora que la gestión de don Pedro ha sido ejemplar. Uno se pregunta: ¿Qué encuentra la Unión Europea en él, que le felicita por una ‘eficaz’ tarea que se ha cobrado 100 muertos a día de hoy? ¿Tal vez provocada por Marruecos, que dejó hacer y quizás España consintió? Como de costumbre, pío, pío, que yo no he sido.
Y una vez más, nadie asume ni responsabilidad directa, indirecta o circunstancial. Se cesa a la funcionaria que lanzó una alerta en la web del Departamento de Seguridad Nacional con información que, según el Gobierno, no debía hacerse pública, pese a ser cierta. Han despedido a esta mujer como lo podían haber hecho con el encargado del mantenimiento de los ascensores del edificio.
De acuerdo con el inventario de los contadores de invasiones, la cifra de marroquíes que han entrado y los que se han perdido de vista para ser contados, varía en unos cuantos miles. Lo que hace suponer que el funcionario responsable de contadores de personas será el siguiente en ser cesado. Si son más los que se han ido que los que han llegado, sería lo razonable. Una cosa sí ha quedado clara, que cuando quieren nos invaden. Entran, asaltan tiendas, cometen violencia y acojonan a los españoles ceutíes.
Desconozco si estos marroquíes que invaden España a pecho descubierto están pasando hambre en su país, cosa que no parece que así sea por el Índice de Masa Corporal que portan los referidos. Dicho esto, la impresión es que estamos ante uno de esos recordatorios que acostumbra hacer el monarca de Marruecos a Pedro Sánchez para agitar el patio a cambio de los silencios cómplices sobre aquel teléfono de marras. Es decir, que Mohamed VI le tiene cogido a don Pedro por los pelendengues.
Adolfo Suárez, cuando Marruecos le amenazó con anexionar Ceuta y Melilla, les soltó una advertencia a modo de respuesta: “Sabes que podemos bombardear Rabat en 48 horas”. Pues a lo mejor, y aunque lo bélico sea en sentido figurado, conviene hacer política de Estado y dejarse de playlist y otras mamarrachadas postineras, porque al igual que dijera Mario Moreno “Cantinflas”: «Estamos peor, pero estamos mejor, porque antes estábamos bien, pero era mentira. No como ahora, que estamos mal, pero es verdad».
Los ceutíes sienten que su ciudad se ha convertido en un polvorín y que lo acontecido en Ceuta ha puesto en peligro la vida de sus ciudadanos y también la del resto de España. El gobierno, como tiene por costumbre, desoye la realidad aparentando tener el control de la situación; sin embargo, es que a estas alturas es imposible determinar cuántas personas entraron en Ceuta y cuántas van a lograr quedarse en territorio español. Por no saber, no sabremos ni siquiera el número real de personas que se han dejado la vida en este surrealista episodio. Por no olvidarnos de cuántos terroristas hayan aprovechado la ocasión para “acomodarse” entre nosotros, así como delincuentes, violadores y demás miembros fuera de la ley, valedores de la oportunidad que les concede este Gobierno de irresponsables para campar a sus anchas.
Una vez más tampoco pasa nada. Del fuego a Ceuta y tiro porque me toca. Lo demasiado siempre fue veneno y aquí no salimos de una cuando nos supera la siguiente. Quizás el caballo de Troya, ideado por Ulises, hoy tenga más de realidad que de mitos y fantasías.