www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EDITORIAL

Meloni, Infantino y Trump dejan a Sánchez levitando y sin piernas

EL IMPARCIAL
lunes 10 de agosto de 2026, 08:22h

Después de que el mundo entero acusara a Pedro Sánchez de apático, incluso cómplice de Marruecos, tras la masiva invasión de Ceuta, el presidente del Gobierno se ha visto obligado a abandonar por unos minutos la hamaca de palacio y sentarse ante un ordenador para aparentar que estaba trabajando telemáticamente en la gestión de la crisis migratoria. Hasta que las redes sociales han descubierto que en la foto suministrada por la Propaganda de Moncloa no aparecen las piernas del presidente. Está como levitando. Bajo la mesa hay un espacio vacío. Tan vacío como la mesa en la que supuestamente trabaja.

Los malpensados han comentado que la foto es falsa, como la gestión de un presidente dedicado en exclusiva a disfrutar de las vacaciones. Que ha perdido las piernas en su tocata y fuga de Paiporta o de Ceuta. O que la han borrado porque estaba en traje de baño y pantuflas. Mientras Moncloa busca pruebas para demostrar que se trata de un simple error digital, las redes sociales aparecen abarrotadas por las mofas de los usuarios. Y no son comentarios políticos de la “derechona” andante. Se trata, más bien, de chistes de los más ingeniosos de las redes. Que a Sánchez le crecen los enanos es el más repetido. Los hay desternillantes.

Por anecdótico que sea, y mientras se busca una explicación al misterio de la desaparición de las piernas del presidente, a Sánchez, más que crecerle los enanos, que también, se dedica a buscar enemigos, siempre de derechas, para desviar la atención de sus continuos trastazos políticos. Cree que así se reforzará esa imagen de aspirante a erigirse en el muro de contención de la ultraderecha. Pero sólo consigue que le dejen KO antes de comenzar la pelea, pues sus enemigos son más poderosos y astutos. Ahí está Trump, que, después de abofetearle sin compasión en todos los foros internacionales, acaba de conchabarse con Infantino para arrebatar a España la final del Mundial. O a Mohamed VI, cuya alianza estratégica con Estados Unidos en el Magreb puede dejar a España en parihuelas. Lo de Ceuta no es más que un ensayo. Y, ahora, a Meloni, a la que Sánchez ha intentado chantajear y se ha llevado un sopapo que tardará en superar. De momento, los turistas españoles que viajen a Italia tendrán que someterse a un control en la frontera como si fueran terroristas. Unos turistas que se acordarán del presidente español por su torpeza al enfrentarse a pecho descubierto a la implacable presidenta romana, después de permitir la avalancha de inmigrantes en Ceuta.

Además de las piernas, a Sánchez le faltan dos dedos de frente para plantear sus batallitas políticas. Todavía no reconoce que las bofetadas de Trump, además de tumbarlo en la lona, perjudican a España económica y políticamente. Cree que puede doblegar a Infantino por pelele, aunque lo sea, pero también puede dejar a nuestro país sin la final del Mundial. Y todavía no entiende que echar un pulso a Meloni equivale a que le retuerzan el brazo ante el mundo entero. Y así ha sido.

La degradación política y social de España aumenta cada día. Y mientras, Sánchez medita en su hamaca cómo prorrogar su estancia en La Moncloa. Su única obsesión. Su único cometido político. No le importa poner en riesgo la integridad territorial en Ceuta y saturar España de inmigrantes que deambulan por la calle sin destino. Ni que nuestro país “ceda” amistosamente a Marruecos la celebración de la final del Mundial de Fútbol de 2030. Ni que los turistas españoles sean cacheados en la frontera con Italia. A Sánchez sólo le importa permanecer en el poder. De ahí, su incansable esfuerzo por ensanchar el censo antes de las elecciones generales para poder volver el próximo verano y los siguientes al palacio real de La Mareta. Aunque sea cojeando.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios