Gianni Infantino aceptó que el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, le exigiera...
Gianni Infantino aceptó que el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, le exigiera la retirada de una tarjeta roja decretada por el árbitro de un partido del Mundial. El presidente de la FIFA se humilló ante Trump, cumplimentó sus deseos y comprometió todo el campeonato con su actitud servil ante el energumenismo trumpista. El futbol internacional no había sufrido nunca una humillación del calibre protagonizado por Infantino. Tras aquel pasaje insólito, las autoridades deportivas internacionales se revolvieron contra el presidente de la FIFA y fueron incontables las manifestaciones de condena que, eso sí, a Infantino le entraron por un oído y le salieron por el otro sin romper ni manchar su cobardía.
El pasado lunes, la UEFA, la Confederación Asiática del Futbol y la CONCACAF difundieron un comunicado conjunto contra la FIFA y su presidente, calificando de deleznable la propuesta de abrir a la inversión privada una participación en los grandes torneos futbolísticos, Mundial incluido. Aunque la propuesta privatizadora fue retirada el pasado mes de julio, la integridad de Infantino quedó profundamente lesionada. El presidente de la FIFA se lamió las heridas y, en lugar de dimitir, manifestó su propósito de presentarse a las elecciones que se celebrarán durante el año 2027.
Dado el juego que tienen el dinero y las maniobras torticeras, no es seguro que Infantino salga derrotado de la prueba electoral, entre otras razones porque no ha surgido todavía el nombre de quien pretenda sustituirle. Sin embargo, parece claro que el futbol internacional ha dejado nítida su posición en contra de Gianni Infantino y sus cobardías. El deporte rey, que es capaz de conmocionar al mundo entero, necesita a su frente a una persona, hombre o mujer, de más categoría que Infantino. A todos les parece conveniente terminar canto antes con sus marrullerías, sus vilezas y sus cobardías.