www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LORCA, LA VOZ DE NARANJO ENLUTADO

lunes 17 de agosto de 2026, 13:51h

Han pasado 90 años desde que el poeta fuera vilmente asesinado. También lo fueron, en el otro bando...

Han pasado 90 años desde que el poeta fuera vilmente asesinado. También lo fueron, en el otro bando de la guerra incivil, Ramiro de Maeztu y Pedro Muñoz Seca. Pero el asesinato de Lorca adquirió perfiles de una crueldad insuperada y estúpida.

La Fundación Neruda me pidió en su día que escribiera el prólogo para el espléndido libro, no venal, que narraba la amistad entre Lorca y Neruda. En homenaje al autor de Yerma, he resumido aquel prólogo para conocimiento y reflexión de los lectores de El Imparcial:

En septiembre de 1964, en Isla Negra, mientras el mar golpeaba las ventanas de su casa, Pablo Neruda me habló por vez primera de los Sonetos del amor oscuro, de Federico García Lorca, y del deber que teníamos todos de que vieran la luz pública. Poco antes de morir aquel chileno universal, una de las cumbres de la poesía en lengua castellana, me escribía una carta en la que se refería, no sin vehemencia, a la misma cuestión. Según él, nunca había oído recitar unos poemas de amor de tanta belleza. Años después, en la casa de Santiago del poeta muerto, Matilde Urrutia -“crecen en mi corazón tus raíces de trigo”- esposa de Pablo para la eternidad, celadora infatigable de su memoria, me recordó, mientras cenábamos entre amigos agobiados por la dictadura chilena, la preocupación de Neruda por los sonetos de Lorca. Intervenía yo por aquella época en el programa “300 millones” de Televisión Española con unos minutos literarios semanales y expliqué a los espectadores de España y América la voluntad del autor de Residencia en la tierra en favor de los Sonetos del amor oscuro. Llovieron sobre mi mesa cartas y mensajes de medio mundo. El 17 de marzo de 1984, el diario ABC, gracias al buen sentido de la familia García Lorca, a la inteligencia de Manolo Fernández-Montesinos y al trabajo de un grupo de expertos, encabezados por Miguel García-Posada, dio a la luz, por fin, los once sonetos del amor oscuro, que sitúan definitivamente a Lorca en primerísimo lugar de la poesía española del siglo XX. La repercusión fue mundial. Periódicos y revistas de los cinco continentes reprodujeron y comentaron la gran primicia literaria de ABC. Matilde Urrutia me envió una bella carta que se publicó en el periódico. Personalmente, tras veinte años de búsqueda, tuve, como es lógico, una gran satisfacción. Y no sólo por la voluntad cumplida de Pablo Neruda, sino porque los versos de amor que manaron de las páginas de ABC como de un hontanar renovado, restablecieron la verdad sobre imaginaciones desbordadas y ediciones piratas. Nos devolvieron, además, al ser publicados en un periódico de posición diferente a la del poeta, la gran lección que brinda la poesía eterna, por encima de las ideologías políticas, a todos los que quieren, como Lorca deseaba, como Neruda soñaba, la España de la concordia, el Chile de la conciliación.

“Cada vez que te vea, cada vez que conversemos, te recordaré el deber que tienes, el deber que tenemos todos de rescatar de los desvanes de Paco García Lorca, o de donde sea, los Sonetos del amor oscuro”. Con estas palabras me despidió Pablo Neruda, el día del primer encuentro en Isla Negra.

Pablo Neruda me encomendó ya en 1964 la búsqueda de los Sonetos del amor oscuro que Federico le había leído metido en la bañera de su piso de la calle Alcalá, en julio de 1936. “Eran de una belleza increíble”, me dijo el poeta. Tras mil vicisitudes que he explicado en reiteradas ocasiones, el 17 de marzo de 1984 el ABC verdadero se apuntó la mayor exclusiva cultural de la historia del periodismo español, publicando los once sonetos del amor oscuro. El scoop dio la vuelta al mundo. Para Alberto Conejero, el destinatario de esos sonetos era Rafael Rodríguez Rapún. Martínez Nadal, con el que hablé en Londres, pensaba lo mismo y también el entorno del poeta y de su amante. A la muerte de Juan Ramírez de Lucas, hace tres años, surgieron voces de su entorno que señalaron al escritor fallecido como el destinatario de los sonetos. Manuel Francisco Reina, que es un hombre muy inteligente y excelente novelista, se inclina en Los amores oscuros por Juan Ramírez de Lucas.

A mí me trae sin cuidado quién inspiró los poemas. Para la historia de la Literatura solo quedará su belleza inextinguible. Los Sonetos del amor oscuro han convertido a Lorca en el primer poeta español del siglo XX, por encima, de Guillén, de Juan Ramón, de Aleixandre, de Alberti, de Machado…

Me siento, sin embargo, en la obligación de dejar constancia de mi experiencia personal. Juan Ramírez de Lucas trabajó conmigo durante largos años como crítico de Arquitectura. El día en que ABC publicó los sonetos, se presentó en mi despacho a las cuatro de la tarde. Mantuve una conversación de cinco horas con él. Guardo las notas, como hago de forma habitual. Me exigió confidencialidad absoluta y respeté siempre mi promesa. “Yo soy -me dijo nada más entrar- el último amante de Federico García Lorca”. Me dejó perplejo. Después me explicó que por ser menor de edad no se pudo ir en el verano del 36 con el poeta a México, lo que le hubiera salvado la vida. Estaba emocionado con la publicación de los sonetos y por eso me abrió su alma de par en par. Me explicó su relación con Lorca de forma minuciosa. “O sea, que los poemas están dedicados a ti” -le dije-. “No, por supuesto que no”, me contestó. “Mi relación con Federico fue una maravilla. Tranquila, apacible, sin problemas. Él me doblaba la edad y yo estuve siempre rendido de admiración”. “Entonces…” -le dije. “Los poemas -aseguró- los escribía Federico pensando en Rafael Rodríguez Rapún, que apenas le hacía caso, que le desdeñaba y le traía por la calle de la amargura”. “Era tan cerdo -concluyó Juan Ramírez de Lucas, indignado- que se acostaba con mujeres”.

Los sonetos, en efecto, están plagados de reproches, de quejas y lamentos que nada tienen que ver con la apacibilidad del último amor de Federico con Juan Ramírez de Lucas. Pero no vale la pena entrar en el debate. Se trata, al cumplirse los 90 años de su asesinato, de recordar a Federico García Lorca que, junto a Pablo Neruda, está reconocido por la crítica más solvente como el mejor poeta español del siglo XX.