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CÁRCEL DE MUJERES

sábado 22 de agosto de 2026, 18:00h
Actualizado el: 22/08/2026 18:05h
Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades...

Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, es el autor de este artículo aparecido en el diario La Razón y reproducido íntegramente por Google. Para conocimiento de los lectores de El Imparcial, lo publicamos a continuación.

El sector más histérico de la izquierda internacional celebró con entusiasmo la victoria, hace ahora cinco años, de los talibanes sobre Estados Unidos que se retiraron de forma vergonzosa de Afganistán en el año 2021. El resultado de la victoria talibán significó la supresión de derechos y libertades y la implantación de una dictadura atroz. La peor suerte la han corrido las mujeres. Objetivamente, se han convertido en esclavas de los hombres. No pueden estudiar, carecen de pasaporte y de cuentas corrientes en el banco. Deben salir a la calle cubiertas hasta los ojos. No pueden conducir, tampoco montar en bicicleta. Y en caso de ser maltratadas, la denuncia ante el juez deben hacerla acompañadas del maltratador. Los escasos testimonios internos de los que se disponen resultan desoladores. En pleno siglo XXI, los talibanes afganos han convertido al país en una cárcel de mujeres esclavizadas.

Desde 1926, bajo el reinado de Amanulá Khan, hasta 1973 y posteriormente bajo el dominio de Estados Unidos, la mujer alcanzó algunos derechos, aunque no perdiera su papel secundario en la sociedad. Los talibanes han reducido a las mujeres a la esclavitud.

Emilio García Gómez me invitó, allá por los años sesenta, a contemplar los budas de Bamiyán. García Gómez ha sido uno de los intelectuales españoles más destacados del siglo XX. Académico de la Real Academia Española, director de la Real Academia de la Historia, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, catedrático de Universidad, arabista de calidad no igualada en nuestra nación, fue también embajador de España en Turquía, y sin perder esa condición, presentó cartas credenciales en el Palacio Real de Kabul ante el rey Zahir Shah. Volé yo hasta Estambul y desde allí a la capital afgana. Emilio García Gómez me llevó en automóvil -tres o cuatro horas- hasta Bamiyán para contemplar los célebres Budas que eran más que estatuas-rascacielos y que fueron destrozados por los revolucionarios. La verdad es que en aquel viaje hablamos poco del grito cultural de Oriente y mucho de Federico García Lorca.

García Gómez fue uno de los grandes amigos del poeta y se esforzó en julio de 1936 porque no se desplazara a Granada, ante la gravedad de la situación. No lo consiguió. El autor de los Sonetos del amor oscuro decidió viajar a Granada para pasar su cumpleaños con la familia. Fue vilmente asesinado.