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Novela

Lorenzo Silva: Con nadie. Vida y destino del general Campins

lunes 21 de septiembre de 2026, 01:17h
Lorenzo Silva: Con nadie. Vida y destino del general Campins

Destino. Barcelona, 2026. 318 páginas. 21,90 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por David Almazán Tomás

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es uno de los rostros más conocidos de las letras españolas, generalmente asociado a las novelas policiacas, sobre todo en torno a la Guardia Civil gracias a su saga sobre la pareja Bevilacqua y Chamorro. Este servicio literario le ha proporcionado la distinción de Guardia Civil Honorario. Su popularidad entre el gran público arrancó con La flaqueza del bolchevique (1997), que fue llevada a la gran pantalla. El reconocimiento de la crítica llegó con El alquimista impaciente, que recibió en el año 2000 el Premio Nadal, al que siguieron después otros premios, como el Planeta, en el año 2012, por La marca del meridiano. Es también un autor muy prolífico, de los que se embarca en varios proyectos editoriales en un mismo año, lo que se refleja en una producción literaria muy abultada.

Con nadie. Vida y destino del general Campins, su última novela histórica, presenta la biografía de un militar poco conocido, el general Miguel Campins Aura, que vivió y murió con honor en los convulsos tiempos de las primeras décadas del siglo XX. Alicantino, nacido en Alcoy en 1880, Miguel Campins fue hijo de un militar destinado en Cuba. En un estudio fotográfico de La Habana su padre y él se hicieron un retrato, que es el más antiguo que se conserva de Miguel Campins.

La fotografía, junto con otras de la carrera militar del protagonista, forma parte de un apéndice gráfico final en el que aparecen también algunos mapas del norte de África, campo de batalla de las contiendas en las que participó Campins. Las fotografías tienen la virtud de intensificar el realismo que tiene este libro, que no se presenta como un ensayo histórico, sino como una novela en la que los hechos y personajes tienen el apoyo de una ingente documentación, que se detalla en los agradecimientos, como la tesis doctoral de Manuel Tourón Yebra titulada El general Miguel Campins y su época, que defendió en la Universidad Complutense de Madrid. La novela de Silva es un buen trabajo, denso y lleno de datos, que no busca el entretenimiento del lector, sino la recuperación de un héroe olvidado.

Formado en la Academia de Infantería de Toledo, Campins desarrolló su carrera militar en Marruecos, donde tuvo ascensos y medallas, como Francisco Franco y tantos otros militares de la época. Además de sus campañas africanistas, en especial en Alhucemas, Silva recorre también las ciudades clave en la biografía de Campins, como Madrid, Oviedo y Almería, lo que permite al autor trazar bien el contexto histórico e introducir a los principales dirigentes políticos y militares del momento.

También hace hincapié en Zaragoza, en cuya Academia General Militar Campins, ya coronel, ocupó el puesto de jefe de estudios, siendo Franco director. Como Franco, Campins había subido en el escalafón gracias a Marruecos.

Campins se había jugado la vida por España en varias ocasiones, defendiendo los intereses coloniales en la región del Rif, en Marruecos, donde hubo un Protectorado Español desde 1912 que duró hasta 1956. Indómitas tribus bereberes, las cabilas, defendieron su independencia con gran intensidad, aprovechando la abrupta orografía de la región y una táctica de guerrillas diseñada por el caudillo Abd el-Krim, quien puso en jaque a las tropas españolas.

Casualmente he visto hace unos días, en La Lonja de Zaragoza, una gran exposición retrospectiva titulada Alfonso: Cuidado con la memoria, sobre el fotógrafo Alfonso Sánchez García y su hijo Alfonso Sánchez Portela. Este último, conocido como Alfonsito, consiguió viajar a Marruecos en 1922, junto con el periodista Luis de Oteyza, para retratar a Abd el-Krim, líder independentista rifeño que se había convertido en uno de los más odiados del país tras el llamado Desastre de Annual (1921).

Se trata de una fotografía magnífica y de gran valor histórico: el retrato del enemigo que todo el mundo quería conocer tras la masacre de Annual y la crisis nacional que se produjo en consecuencia. Sobre este período de nuestra historia, el escritor aragonés Pedro Ciria Amores publicó una buena novela titulada Legionarios. El maño, que sin duda gustará también a los lectores de Lorenzo Silva.

En Marruecos hubo también grandes victorias nacionales, como el célebre desembarco de la bahía de Alhucemas en 1925, en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera. En esta operación militar, en la que también intervinieron las tropas francesas, Campins participó de manera tan sobresaliente que le ascendieron a coronel con tan solo 45 años. Este fue el final de Abd el-Krim, que se rindió al año siguiente y fue desterrado a la isla de Reunión, en mitad del océano Índico, hasta 1947, cuando escapó y encontró asilo político en Egipto, donde falleció a los 81 años de edad.

Campins murió mucho antes, con 56 años, en el verano de 1936. Con la llegada de la República, se cerró la Academia General Militar de Zaragoza y fue entonces trasladado a Gerona. Después, fue destinado a Granada, donde le sorprendió el estallido de la Guerra Civil como comandante militar. Su lealtad institucional hizo que se mantuviera en el bando republicano en el inicio de la contienda.

El general sublevado Gonzalo Queipo de Llano consideró esto como un acto de traición, por lo que fue fusilado el 16 de agosto de 1936 tras un juicio tan injusto como sumarísimo. Ni siquiera se respetó la tradición militar de no fusilar en domingo. La amistad con Franco no le sirvió de nada, lo mismo que las condecoraciones con la Cruz del Mérito Militar. En esos momentos, Campins no contaba con nadie.

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