El equipo de Luis de la Fuente superó desde todos los ángulos a los balcánicos. Doblete y asistencia de Lamine Yamal. Modric, ovacionado en Sevilla.
La selección española goleó este martes a Croacia en la segunda jornada de la Fase de Grupos de la Liga de Naciones. España había arrancado su participación en el torneo con la difícil y exitosa visita a Wembley y en esta ocasión, tan sólo tres días más tarde, le tocó enfrentar a un rival de menor exigencia pero muy competitivo, con el que se ha visto las caras bastantes veces, que venía de ganar en Praga y que ya ha demostrado de sobra que sabe resistir incluso a situaciones muy complejas. El principal peligro de este evento residía, pues, en la posibilidad de caer en la relajación, en la suficiencia, y los jugadores nacionales respondieron del mejor modo: saltando al césped con voluntad de arrasar. Comenzaron a toda velocidad y terminaron redondeando un festival con 16 remates producidos (siete de ellos entre palos), el 64% de la posesión y únicamente dos chuts a portería conedidos.
Luis de la Fuente tiene ante sí por vez primera una ventana internacional con cuatro partidos. Nunca antes había debido programar el reparto de desfuerzos en un segemento de competición tan largo. Por eso está distribuyendo los esfueros y ejecutó hasta cinco cambios con respecto al trabajado triunfo en Inglaterra. Descansaron Rodri, Aymeric Laporte o Dani Olmo. No queda otra. Mas el excelso nivel de la plantilla no plantea problemas con las rotaciones. Es más, las favorece porque permite multiplicidad de registros. Esta noche entraron en dinámica de inicio Álex Baena y Mikel Oyazrabal, en un intento del seleccionador por priorizar la asociación. Y, como no, la elección dio frutos. En el segundo minuto el colchonero combinó con Marc Cucurella, Fermín López giró el juego y Lamine Yamal pintó un zurdazo cruzado maravilloso para inaugurar el marcador. Este extraterrestre lleva ocho encuentros seguidos, en todas las competiciones, marcando o asistiendo. Los balcánicos todavía no habían podido tocar el balón.
En este colectivo los secundarios son de lujo y si juegan menos salen al campo a comerse la hierba. Es el caso de Fermín, que todavía renquea del Mundial perdido por una lesión inoportuna. Su movilidad y energía contagia y a la asistencia del primer tanto le sumó una ctividad resplandeciente entre líneas. España encontró ung olazo para empezar y demostró su jerarquía a continuación, desbordando sobre todo por la banda izquierda, donde Baena fluctuaba al centro con inteligencia y Cucurella se incorporaba por sorpresa. Por ahí el mediapunta andaluz provocó un paradón de Dominik Livakovic -cuarto minuto- y a punto estvo de quedarse solo tras un pase sublime de Fabián Ruiz.
El fogonazo local puso en pie al pasional Sánchez Pizjuán, que llevaba 11 años sin ver de cerca a una selección que nunca ha perdido sobre su tapete. La sensación era que los croatas padecían de lo lindo ante la armoniosidad de las combinaciones españolas. Además, los favoritos presionaban y robaban la pelota muy rápido. Notaron demasiado los visitantes en este tramo la suplencia de Luka Modric (hay que racionarle los minutos a sus 41 años). El seleccionador Slaven Bilic tiene la difícil labor de relevar a Zlatko Dalic, el genio que elevó a su país hasta el balcón de la gloria. Es su segunda etapa al frente del combinado ajedrezado y llega después del fracaso mundialista que les vió caer en dieciseisavos de final. En esta cita apostó por Matteo Kovacic como cerebro y quiso fijar arriba a Petar Sucic, cometiendo un error nítido pues vació su centro del campo ante uno de los colosos que más fútbol cocina en esa parcela. Así, les costó un mundo estirarse y llegar incluso a concatenar pases. Sólo cuando los locales se tomaron un respiro arrancaron algo de paz.
Sin embargo, aunque cambien los nombres de los artistas y padezca bajas reseñables (Martin Baturina o Josip Stanisic), los Vatreni saben competir y exprimir al máximo sus opciones. Antes de la media hora sólo pudieron acercarse con un centro bombeado del eterno Ivan Perisic y un cabezazo inocuo de Marco Pasalic... y en el minuto 29 empataron. El espigado punta Dion Beljo (elegido por delante de Ante Budimir, mide 1'95 metros) bajó un balón, Kovacic ideó la ofensiva, Perisic trazó un centro lateral estupendo y Beljo se impuso por arriba para colocar su testarazo en el fondo del ardo defendido por Unai Simón. Una llegada, un gol. Tienen un mentón pétreo. El veneno de ese combinado posee denominación de origen. Mas el estilo de España también es una marca registrada y la alegría de los guerreros balcánicos duró muy poco. En el 31 Lamine sacó un córner en corto y emitió un centro perfecto que Marc Pubill embocó a placer, en el área pequeña. Para delirio de la tribuna.
La calidad técnica del astro juvenil decide resultados con una naturalidad que asusta. Y si a eso se le suma el funcionamiento soberbio del colectivo la consecuencia son los 40 partidos seguidos que lleva España sin perder. Si la concentración es la adecuada les cuesta localizar un oponente que les haga tambalear. Y los peones dar pasos al frente con normalidad. El revitalizado Dean Huijsen y Pau Cubarsí completaron un rendimiento sublime, tanto al cruce como en la salida de juego. No sólo eso, el central catalán rozó el gol con un robo alto y un latigazo desde media distancia, y conectó con los mediapuntas para fabricar posiciones prometedoras de remate. En el 35 filtró un balón con el que Fermín chutó bordeando el poste. Todo marchaba en buen término y Fermín insistió de inmediato, con un misil fugaz que no supo repeler bien Livakovic y originó el gol de Oyarzabal -minuto 36-. El fuera de juego previo rescató a unos visitantes devenidos en sujeto pasivo.
En la banda derecha del ataque español se estaba desarrollando un bello duelo ante Lamine y Josko Gvardiol, y en el entretanto, en el resto de la cancha dominaban los ibéricos con solvencia. Sólo los avances agónicos de Perisic inquietaban algo a Unai Simón. Todo lo demás le perteneció a un seleccionado que no se fue al camarín con el reparto de puntos resuelto porque al hiperactivo Fermín se le fue a la madera un zufdazo angulado, después de que Cubarsí hubiera filtrado otro pase vertical -minuto 45-. El flujo de recuperaciones en campo oponente había vuelto a resaltar y a suponer el dato paradigmático de esta selección campeona de todo, que pone la enorme calidad al servicio del colectivo.
Pero como no todo es perfecto, replicaron el debe que les atormentó en Londres el pasado fin de semana. Regresaron al césped en la reanudación sin la intensidad adecuada y Croacia se le quiso subir a las barbas. Emergió Kovacic y sus compañeros se adueñaron de la iniciativa. Y fabricaron varias aproximaciones, la más destacada fue el quirúrgico pase del prometedor zaguero Luka Vuskovic (recién entrado en cancha) que devino en la apertura de Sucic y el cañonazo de Pasalir que supo desviar Cucurella -minuto 50-. De la Fuente debió 'tirarse de los pelos' e intervino sin pestañear: primero metió la pujanza y clase de Mikel Merino y Pedri, y después apostó por la electricidad de Nico Williams y Víctor Muñoz. Se acabaron las contemplaciones. Y sus muchachos subieron la revoluciones para subrayar la afamada productividad de los cambios en este combinado.
Con las modificaciones España le dio un vuelco al choque y lo dejó sentenciado. En el minuto 64 hilvanó otra circulación distinguida por la banda diestra, Pedri pintó un pase fantástico al hueco, Pubill realizó un amagó que hipnotizó a la retaguardia balcánica y Yamal entró sólo en el área, antes de anotar el 3-1 casi sin ángulo. Le coló el remate a Livakovic por el primer palo, en un acto de picardía creativa del atacante y en un debe reseñable del guardameta. Basta un movimiento de piezas y un ascenso de pulsaciones. Ese es el poderío del equipo que reina en el planeta futbolístico. Ya con el camino despejado, sin más preocupaciones que un derechazo descontextualizado de Franjo Ivanovic, compareció Rodri y la goleada se hizo esperar (Vuskovic salvó a los suyos en un centro de Muñoz que buscaba la llegada de Merino, Williams lanzó desviado un disparo desde el pico del área y Pedri hizo volar a Livakovic con un intento desde la frontal) hasta que Nico rompió a su par por fuera y descerrajó un zurdazo imparable -minuto 89-. Por ende, la fiesta tuvo espacio para la catarsis del atacante del Athletic, que venía un tanto ofuscado. Y Modric, que quierer seguir en la élite, disfrutó de la ovación del público sevillano, en otra noche para el recuerdo que entregó el liderato de grupo a esta España irreductible.
Ficha técnica
4- España: Unai Simón; Cucurella, Huijsen, Cubarsí, Pubill; Zubimendi (Rodri, min. 72), Fabián Ruiz (Pedri, min. 57); Fermín López (Mikel Merino, min. 57), Baena (Nico Williams, min. 68), Lamine Yamal (Víctor Muñoz, min. 68); y Oyarzabal.
1- Croacia: Livakovic; Josko Gvardiol, Pongracic (Vuskovic, min. 46), Sutalo, Smolcic; Kovacic (Mario Pasalic, min. 60), Misic, Ivan Perisic (Ivanovic, min. 72), Petar Sucic (Modric, min. 81); Marco Pasalic y Dion Beljo (Budimir, min, 60).
Goles: 1-0, min. 2: Lamine Yamal; 1-1, min. 29: Dion Beljo; 2-1, min. 31: Pubill; 3-1, min. 64: Lamine Yamal; 4-1, min. 89: Nico Williams.
Árbitro: Serdar Gozubuyuk (Países Bajos). Amonestó a Pongracic, Petar Sucic, Baena, Marco Pasalic y a Misic.
Incidencias: partido correspondiente a la 2ª jornada de la Fase de Grupos de la Liga de Naciones, disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán (Sevilla, España).