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PALACIO REAL

La historia de los leones encargados por Velázquez que presiden el Salón del Trono

La historia de los leones encargados por Velázquez que presiden el Salón del Trono
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(Foto: Efe)
Efe
sábado 10 de octubre de 2026, 09:34h

Todas las miradas estarán puestas este lunes en el Salón del Trono del Palacio Real durante la recepción del Día de la Hispanidad, donde unos regios leones montan guardia a ambos lados de los tronos. Son sólo cuatro de los 12 que compró en Italia el pintor y aposentador real Diego Velázquez en 1649, en su segundo viaje como enviado del rey.

Son seis parejas de leones dorados, idénticos salvo porque la mitad mira a la derecha y la otra mitad a la izquierda para tener bien controlado lo que sucede a su alrededor y que originalmente se pensaron para servir de patas a grandes espejos y pesados bufetes de pórfido, una roca volcánica de color rojo.

Para llegar a su destino actual, los leones han seguido un periplo tortuoso que les ha llevado por palacios, fábricas, desvanes y museos.

De los leones originales, hoy sobreviven 11, otro más tuvo que ser replicado ya que resultó dañado en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734.

Cuatro de ellos se encuentran hoy en el Salón del Trono del Palacio Real; los otros 8 lucen fieros como patas de dos mesas de piedras duras en la Galería Central del Museo del Prado.

De firmas y "peluquines"

Los leones son copia de unos que se encontraban en Villa Medicci, Roma, donde se hospeda Velázquez en su viaje, y quien, al descubrir que las piezas antiguas escapan a su presupuesto, encarga reproducciones a Mateo Bonuccelli, quien firma dos de ellos con una inscripción en latín.

“MATTEOS BONVGELLVS LVCENSIS AEROS LEONES DVODECIM FINXIT FVNDIT INAVRAVITQVE REGI CATOLICI AD MDCLI”, se puede leer en la cola de uno de los leones de Palacio y otro del Museo, señala la jefa del Servicio de Artes Plásticas en Patrimonio Nacional, Virginia Albarrán, que se conoce hasta el último detalle de los felinos y su historia.

Además, dado que no estaba claro si las esculturas iban a servir de hacheros de luz, patas para mesas o lucir exentos, las cabezas se hicieron "practicables", con una tapa curva de rizos de melena que se pudiera poner o quitar a conveniencia y que el ingenio popular ha bautizado como "peluquines".

Esas piezas, que los leones de palacio lucen airosos, mientras que los del Prado carecen de ellas para apoyar firmemente los tableros de piedra de las mesas, están guardadas en algún almacén y no se llaman "peluquines".

El nombre correcto es taselo, que es como se conoce a cada una de las partes o secciones independientes que componen un molde, subraya Albarrán.

Del periplo por las dependencias reales

A lo largo de los años, los leones han montado guardia en el Alcázar de Madrid, el Palacio Real, la Fábrica del Retiro y el Real Museo de Pinturas, antecedente del Prado.

De este trajín dan cuenta los inventarios que conserva el Archivo General de Palacio, que también atesora documentos y cartas sobre qué hacer con ellos a cada paso de la historia.

Así, el primero de los documentos es un inventario del Alcázar de Madrid, de 1686, donde ya figuran los 12 leones destinados a servir de soporte a seis bufetes con tablero de pórfido, a dos leones por mesa, explica Álvaro Moreno, técnico superior del Archivo de Palacio.

Estos bufetes o consolas aparecen en varios retratos reales a lo largo de los tiempos, en concreto, Carlos II posa en varias ocasiones junto a ellos, como en el cuadro de Juan Carreño de Miranda, 'Carlos II niño' (hacia 1675) y que custodia el Museo del Prado.

Otro inventario de 1773, posterior al incendio del Alcázar, da fe de la existencia de los 12 leones, al parecer gracias a que "en torno a 1711, Felipe V lo retira porque había goteras", explica.

Unos 10 años después, cuatro de los leones son trasladados a la Fábrica de la China, la fábrica de porcelana en el Buen Retiro, para su decoración, que son los que en 1832 reclama el Real Museo de Pinturas, antecedente del Museo del Prado, para servir de soporte a dos mesas de piedras duras. Las mismas que aún lucen en la Galería Central de la pinacoteca.

De dioses y reyes

Albarrán explica que el león ha sido un símbolo de la casa real española desde siempre, ya que está vinculado a la historia de Hércules, origen legendario de la monarquía hispánica independientemente de la dinastía reinante, y representa la nobleza y la valentía al cuidado de quien está a su cargo.

Con los Borbones, esta vinculación "se potencia mucho más y hay leones por todas partes", como en la escalera del Palacio o en numerosos retratos.

Y un dato más: los encargados de restaurar los leones en 1775, después del incendio del Alcázar, y para prepararlos para su colocación a ambos lados del trono son Roberto y Pedro Michel, escultores de cámara franceses.

Y precisamente Roberto Michel es el autor de los imponentes leones de la fuente de la Cibeles en Madrid. Pero eso ya es otra historia.

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