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EL SISTEMA LZB DE 1970 DEBE SER CAMBIADO POR EL ERTMS

jueves 29 de octubre de 2026, 12:05h
Son muchas las causas que confluyen para que se pueda producir un accidente tan...

Son muchas las causas que confluyen para que se pueda producir un accidente tan atroz como el de Urda. Pero expertos cualificados con los que mantuve ayer una larga conversación tenían clara la explicación del choque entre dos trenes de alta velocidad.

          El sistema LZB era el más avanzado de la época en 1970. España lo adoptó y demostró su eficacia en la preservación de la seguridad del ferrocarril. Hace ocho años, cuando Pedro Sánchez se encaramó en la poltrona monclovita, gozábamos de una admirable red ferroviaria, envidiada por todos los países europeos. El mantenimiento de esa red exigía, sin embargo, la liquidación del sistema de seguridad LZB y la implantación del moderno ERTMS, impuesto en la mayor parte de Europa. Se trataba de una inversión de 700 millones de euros.

          Sánchez y sus compinches aplazaron la inversión y el resultado en Adamuz y Urda demuestra que los gastos de mantenimiento no pueden retrasarse. No se dispone del mejor sistema ferroviario si no se gasta en él cada año lo que los expertos consideran necesario. El españolito medio tiene conciencia de la desidia sanchista cuando conduce su coche por carreteras llenas de baches, socavones e irregularidades. Aplicada esa desidia a los ferrocarriles de última generación, el resultado está a la vista. Responsable: el ministro Óscar Puente. Si Pedro Sánchez no lo destituye de manera fulminante, será el presidente del Gobierno quien asuma la responsabilidad del centenar largo de muertos en Adamuz y Urda.

          En asuntos de semejante gravedad no se puede andar con medias tintas. El principal error que se ha cometido se centra en el mantenimiento. Y con una ligereza impropia de gobernantes serios, Pedro Sánchez ha preferido gastarse el dinero en otras cuestiones. Que haya transcurrido una legislatura completa sin Presupuestos Generales del Estado, cosa inédita en Europa, ha contribuido sin duda a facilitar a los dirigentes sanchistas el gasto desequilibrado del dinero con que, a través de los impuestos, se sangra hasta la hemorragia al ciudadano español.