MINISTRA CALAMIDAD
martes 13 de enero de 2009, 13:08h
Una vez más Ignacio Camacho ha dado en la diana. En su columna de hoy en ABC califica a Magdalena Álvarez de "ministra calamidad". ¡Qué acierto! En otro tiempo, hubiera sido un portadón de ABC: la foto de Magdalena gesticulando y el titular: "Ministra calamidad".
A Federico Silva le consagró un titular periodístico de portada: "Ministro eficacia". Era verdad. A partir de entonces aquel político democristiano, franquista, estuvo siempre adornado por el calificativo de eficacia que nadie le negó.
La "ministra calamidad" se va a quedar en una columna periodística maestra. Hubiera creado conciencia nacional el acierto de Camacho con un tratamiento destacado. El gran periodista le da un repaso a Magdalena Álvarez desde el escándalo de los 444 vuelos gratis de Aviaco. Chávez terminó obsequiando a Magdalena con la patada hacia arriba. Zapatero picó y ahora el absurdo orgullo zapateresco del sostenella y no enmendalla la mantiene en la poltrona a la espera del nuevo caos que organizará en cuanto se produzca una nueva situación de emergencia.
Magdalena Álvarez debería proponer que se suprimiera el verbo dimitir por falta de uso. Si alguien tenía que haber presentado su dimisión, no a Zapatero, sino a la opinión pública, es ella. No ha hecho otra cosa desde que es ministra que estrellarse. En su propio partido claman contra su permanencia. La ministra tiene una extraordinaria capacidad para no hacer nada. Y cuando le acosa la actualidad y no le queda otro remedio que pronunciarse se defiende con una verborrea que produce vergüenza ajena. Un boxeador sonado se expresaría con más soltura y propiedad. ¿Por qué, en fin, Zapatero somete a este viejo y noble país a la indignidad de tener y mantener a una ministra como Magdalena Álvarez?
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de la Real Academia Española
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