Hace ya algunos meses que se comercializa en España, por lo que no vamos a insistir mucho en sus aspectos estéticos y mecánicos para centrarnos es sus elementos de seguridad. Porque este modelo de Volvo, el más reciente, ha sido considerado por los expertos como “el coche más seguro del mundo”.
Volvo, como casi todo el mundo sabe, es un grupo industrial sueco cuya división de automóviles fue comprada por Ford en 1999. Desde su creación en 1927, la marca sueca se ha caracterizado por su obsesión por la seguridad. Fue pionera en la introducción de elementos como el cinturón de tres puntos, o los airbag y es sin duda el referente mundial en estos aspectos.
Tras una serie de vicisitudes y alianzas que no siempre acabaron bien (como la de Renault) al fin Volvo encontró su “filosofía” en la que intervienen la seguridad (sigue siendo su primera prioridad), el dinamismo (sus coches ya en nada se parecen a los robustos modelos de hace dos décadas) y la calidad (figura ya en el pelotón perseguidor del terceto Mercedes-BMW-Audi y a punto de conseguir un puesto en este selecto club).

Hace unos años encontró un filón, el de los “crossover” (también llamados “todo caminos”) que le funciona admirablemente bien. Cuando en los años 70/80 se pusieron de moda los grandes todoterreno de elevadas prestaciones (a los que hoy llamamos SUV) hubo quien pensó que era más fácil y lógico convertir un coche familiar en un vehículo capaz de circular por caminos, que lograr que un enorme “jeep” fuese seguro en una autopista; de la misma manera que parece más fácil hacer que una gacela sea resistente a que un elefante sea rápido.

Así que Volvo lanzó en 2002 el ya famoso XC90 que estructuralmente no era otra cosa que un break, con tracción a las cuatro ruedas y las modificaciones de suspensiones y carrocería necesarias para que pudiese rodar con honestidad por caminos y pistas sin asfaltar. Comoquiera que muchos de los compradores de estos coches buscan precisamente la seguridad que ofrece el tamaño y la posición de conducción, nadie mejor que Volvo para asegurar esta seguridad. El éxito estaba garantizado y hoy Volvo dispone de una gama de “crossover” que abarca 3 modelos: el XC90, el XC70 y el recién llegado XC60.
Como es lógico, el modelo más reciente es el que incorpora más elementos innovadores y en el caso de Volvo, este nuevo XC presume de llevar sobre sus espaldas nada menos que 31 sistemas para mejorar los distintos aspectos que conforman la seguridad. Hacer una relación pormenorizada de estos 31 elementos sería demasiado prolija, por lo que vamos a centrarnos en algunos de ellos que consideramos más importantes para decidir la compra.
En el sistema que más énfasis ha puesto la marca y su campaña publicitaria es el que denomina “City Safety”. Está diseñado para evitar los golpes por alcance en ciudad, o mejor dicho: reducir la gravedad de los daños. Golpes extraordinariamente frecuentes, debidos en la mayoría de los casos a despiertes o inatenciones de los conductores, que no tienen tiempo de frenar ante la detención del vehículo que les precede.

El sistema de Volvo se incorpora de serie en todos los XC60 y logra que el coche frene (a veces incluso con cierta violencia) sin colisionar siempre que se circule a menos de 30 kilómetros por hora. A una velocidad superior conseguirá al menos reducir drásticamente la velocidad de impacto y consecuentemente, los daños físicos y materiales. Es significativo señalar que las compañías de seguros han reducido las primas a los XC60 y que ya hay otros fabricantes trabajan do en diseños similares que, sin duda, serán elementos frecuentes en los coches de los próximos años.
El City Safety se acompaña de un conjunto de sistemas complementarios que no son nada desdeñables:
Control de Crucero Adaptable (ACC): mediante un sistema de radares (los mismos que se emplean para el City Safety) la velocidad se adapta a la del vehículo que nos precede, manteniendo siempre la distancia de seguridad adecuada.
Sistema de información sobre el ángulo muerto (BLIS). También por medio de radares laterales, se detecta la presencia de otros vehículos (incluidas motocicletas) en el ángulo muerto que dejan los espejos retrovisores, encendiéndose una luz para que el conductor no cambie de carril.

Precisamente los
cambios involuntarios de carril son advertidos mediante el sistema llamado
LDW, que avisa al conductor con un sonido si el coche cruza una de las líneas laterales o centrales de la carretera sin utilizar el intermitente. El sistema interpreta que si se produce este cambio es porque el conductor no lo ha advertido, por despiste o por fatiga, ayudando a evitar salidas de carretera o incluso colisiones frontales por invasión del carril contrario. Este sistema es ya bastante frecuente en otros coches de otras marcas.
Y también contra el cansancio, encontramos en el XC60 el
Control de alerta al conductor (DAC) que advierte a los conductores cansados y distraídos. Este sistema y analiza el modo en que el coche se desplaza por los carriles y es capaz de percibir (por sistemas de comparación) si la conducción es errática, descontrolada o distraída, advirtiendo al conductor, con un símbolo (una taza de café), de que conviene que se toma un descanso.
Estos son sólo cuatro ejemplos de los muchísimos elementos de seguridad que incorpora el XC60. Y es también un ejemplo más del esfuerzo de toda la industria de automoción por mejorar la seguridad vial. Es cierto que Volvo es la marca de referencia en este campo; pero no es menos cierto que todos los constructores trabajan en esta dirección. Y con un aspecto muy importante y es que estos elementos no son exclusivos de las grandes berlinas de lujo, sino que cada día son más frecuentes en los coches populares de gran difusión.
Si alguien no está convencido, les propongo un juego: si tienen la oportunidad pónganse al volante de un coche de hace tan sólo 20 años: un Seat 131, un Renault 21 o un Ford Sierra. Coches que en su día fueron de bastante nivel. No hace falta ni que los conduzcan; simplemente siéntense al volante. Sin reposacabezas, cinturones sin tensores... y de airbags ni hablamos. Piénselo a la hora de cambiar de coche.
José María Cernuda
jmcernuda@elimparcial.esEnvía tus comentarios o tus consultas. Intentaremos responder a todas tus dudas.
Pregunta: Y ya que hablamos de seguridad, recogemos la consulta de J.I. Álvarez, de Salamanca que nos pregunta sobre los chalecos reflectantes; la obligatoriedad de llevarlos y utilizarlos en todas las circunstancias.
Respuesta: La norma sobre chalecos no dice nada de la obligatoriedad de llevarlos en el coche; solo dice que el conductor tiene que utilizarlos si sale del coche. Tiene razón cuando dice que es recomendable disponer de al menos 2 chalecos, porque es normal que viajen más personas y todas ellas se bajen en caso de avería. Lo que no está claro es si todos los pasajeros tienen que utilizarlo. En sentido estricto, todos los ciudadanos que caminen por la vía pública deberían utilizar chaleco, lo que es un absurdo. Así que en esta norma, como en tantas, cabe la interpretación. El conflicto es que no todos los agentes lo interpretan de la misma manera.
Nuestro remitente nos cuenta que hace unas semanas, ante un accidente en carretera, acudieron en ayuda unas quince personas, todas ellas sin chaleco, por razones obvias de inmediatez en la ayuda. Cuando llegaron los agentes, amenazaron con denunciar a quienes no llevasen el chaleco.
Quiero pensar que los agentes actuaron para “despejar” la zona y poner un poco de orden. Si no llegaron a denunciar, no me parece una conducta inadecuada, pese a que una denuncia nunca debería ser una amenaza.