www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La hora de la verdad

Luis de la Corte Ibáñez
miércoles 04 de marzo de 2009, 00:53h
Escribo estas breves líneas pensando en los resultados electorales cosechados en el País Vasco el pasado domingo. Tomando como base mi tajante rechazo al nacionalismo, uno de los peores males de España, no creo poder expresar ninguna afirmación original ni nada que no haya sido señalado ya numerosos comentaristas políticos en estos días pasados. Y sin embargo, no creo inútil reiterar que para el Partido Socialista de Euskadi, el Partido Socialista Obrero Español y el mismo gobierno de la nación española (la única constituida y constituyente) ha llegado la hora de la verdad.

Escuchaba ayer a un tertuliano de profesión crítico del gobierno y de la actual directiva del Partido Popular. El comentarista argumentaba su incredulidad sobre un pacto PSE-PP. Su justificación era sencilla y probablemente extrema. A su juicio, aquel pacto era imposible porque la trayectoria del PSOE y de sus satélites autonómicos demostraba que ni el uno ni los otros “creían en España”. La expresión me llamó la atención, como un exabrupto gritado en un teatro en silencio. No tengo claro que el verbo “creer” defina con suficiente precisión un modo razonable de sentir el patriotismo que aquel tertuliano negaba a los socialistas. En todo caso, la acusación me pareció un tanto extrema. Con todos sus problemas, con sus errores históricos, el PSOE fue siempre un partido nacional, español, si bien no cabe negar que esa cualidad dejara de resultar evidente cuando Rodríguez Zapatero llegó al poder. El propio presidente reconocería muy pronto su relativismo al informarnos que, a su modo de ver, el concepto de nación no sólo era “discutido” (lo que no deja de ser una evidencia empírica en un país como el nuestro) sino también un concepto “discutible”. A buen seguro, esta posición es compartida por muchos de los socialistas posmodernos que desde hace años revolotean en torno al presidente, aunque ello no implica que el PSOE en su conjunto haya dejado de concebirse como un partido español. Se puede replicar que el problema no es exactamente ese, sino el de que el sentido patriótico que aún quede entre muchos de sus dirigentes y militantes determine menos sus decisiones que su celo partidista. Y, en efecto, ahí radica el peor de los problemas del PSOE o, potencialmente, de cualquier otro partido político que se encuentre en una situación como la que deben afrontar los socialistas vascos.

La disyuntiva es tan clara como costosa en cualquiera de sus opciones: pactar con el partido político al que se lleva años acosando por diversas vías, y que constituye al única alternativa disponible para gobernar España en el medio plazo, o retractarse del discurso de regeneración y cambio para Euskadi y posibilitar que el PNV conserve su poltrona y sus prebendas, además de continuar brindando a ETA el oxígeno de la impunidad callejera. Lo que me devuelve a la acusación de antipatriota que el tertuliano antes citado dirigía al PSOE. De lo que no parecía darse cuenta este comentarista es que la decisión finalmente adoptada por los socialistas en relación al nuevo gobierno del País Vasco tendrá poco que ver con su mayor o menor identificación con la idea de España, sino que vendrá esencialmente determinada por criterios pragmáticos y de cosmética política. De todos modos, sean cuales fueren las razones observadas, lo más importante ahora es que, por primera vez desde el inicio de la democracia, existe la posibilidad de que los vascos sean gobernados conforme a un pacto de Estado capaz de dar término al clientelismo y el aldeanismo del PNV. Esta es la verdad que realmente importa.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios