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Análisis

Iberoamérica, en busca de una política militar común

martes 10 de marzo de 2009, 01:03h
La cumbre del Consejo de Defensa de Unasur, celebrada en Santiago de Chile, será clausurada este martes con la presencia de 12 ministros de Defensa pertenecientes a países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas.
El CDS (Consejo de Defensa Suramericano), recién constituido como nuevo órgano de la institución, pretende ser un “mecanismo de integración que permita discutir las realidades y necesidades de defensa de los países miembros, reducir los conflictos y desconfianzas y sentar las bases para la futura formulación de una política común”.

En realidad, el origen del CDS se remonta un año en el tiempo, cuando una operación del Ejército Colombiano contra las FARC (en la que resultó muerto su número dos, Raúl Reyes) provocó un conflicto diplomático entre el Gobierno de Álvaro Uribe y las administraciones de Venezuela y Ecuador, molestas con el proceder de Colombia. A raíz de este altercado, el presidente de Brasil, Lula da Silva planteó la creación de este flamante Consejo de Defensa.

El nuevo órgano no ambiciona convertirse en una alianza militar de las naciones del Cono Sur al estilo de la OTAN, sino que nace con la finalidad de establecer negociaciones de carácter multilateral e integrador para evitar fricciones entre los países miembros, algo que no siempre resulta fácil en un subcontinente con algunas zonas de marcada tendencia nacionalista y choques fronterizos. Además, el objetivo último será la consumación de una hoja de ruta que conduzca a una política militar común.

La agenda de los ministros incluye, también, la planificación de un ejercicio combinado de cooperación militar en casos de catástrofe o desastres naturales. Asimismo, se propone crear una red para intercambiar información sobre políticas de Defensa, la identificación de “los factores de riesgo y amenazas que puedan afectar la paz regional y mundial” y la articulación de posiciones conjuntas en foros multilaterales sobre Defensa.

Los padres del CDS han establecido que la presidencia del organismo será temporal, al igual que la de Unasur, que actualmente preside Chile. Además, están previstas una reunión anual de los ministros de Defensa y dos de los viceministros, lo que supone un diálogo fluido y periódico entre los máximos responsables de Defensa de Suramérica.

A pesar de que la propuesta ha sido acogida con un optimismo generalizado, algunos expertos vaticinan un corto horizonte de vida para el CSD. No sería el primero ni el último proyecto constituido en Suramérica que acaba yéndose a pique al poco de comenzar. Además, entre las naciones que componen la iniciativa, se encuentran algunas cuya rivalidad es conocida y sus posturas son irreconciliables, como Venezuela y Colombia. Por último, cabe destacar la fragilidad de este nuevo órgano, que nace en el seno de una incipiente Unasur, organización que cumplirá un año de vida el próximo mes de mayo, y cuyo estatus no se encuentra aún consolidado. El tiempo dirá en qué queda este nuevo proyecto que algunos ya han dado en llamar “la OTAN de Lula”.