El infierno de Eluana y la vieja Iglesia
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 15 de marzo de 2009, 21:14h
Acabo de volver de Italia, donde tuve que asistir a interminables debates, tribunas políticas y programas de bajo nivel sobre la “cuestión Eluana”. Al cumplirse el trigésimo de su muerte, mientras su padre sigue pidiendo a grandes voces silencio y respeto sobre el tema, pseudo-católicos, defensores de la vida (¿de qué vida estamos hablando?), politicantes de tercer orden y vedettes discuten abierta y animosamente sobre la legitimidad del todo. Se proclaman depositarios y custodios de la verdad y, por lo tanto, legitimados a opinar sobre ese tema.
Yo no. Creo que no tengo ningún derecho a opinar sobre eso y, aún menos a juzgar la actuación del padre. Me gustaría sólo invitar al mundo político a callarse y respetar el deseo de Peppe Englaro. Yo lo intenté: escribí un artículo sobre Eluana, animado y “violento”. Pero frente a su invitación, decidí no publicarlo. No creo que haya más que hablar sobre ese caso específico: sin embargo, siento la obligación de pedir perdón a este hombre, ya que Italia parece incapaz de hacerlo. Pedirle perdón si tuvo que escuchar a un indigno ex ministro gritarle “asesino” dentro del hemiciclo parlamentario. Pedirle tolerancia si absurdamente la magistratura le indaga por homicidio. Pedirle disculpas si el mundo político y eclesiástico especula sobre un tema tan sensible. Y eso por un puñado de votos o de fieles. Nadie parece pararse a reflexionar sobre lo que significa vivir con tu hija sin tener una hija. La iglesia católica se escuda en la defensa de la vida e infravalora el valor de la misma. La misma iglesia que llega al extremo de pensar en excomulgar en Brasil a la madre y los médicos que practicaron el aborto a una niña de nueve años embarazada de gemelos tras ser violada por su padrastro. No importa. Como cándidamente ha afirmado la Iglesia frente a la ola de indignación y sorpresa por el gesto: “La ley de Dios viene antes de la Ley del hombre”.
La menor, de 1,36 metros de altura y 33 kilos sufría estos abusos hace 3 años al igual que su hermana mayor y presenta graves complicaciones y probables consecuencias psicológicas inolvidables. Por un segundo, he pensado que se tratase de una broma de mal gusto. No, una vez más nos enfrentamos a la incapacidad de la Iglesia para evolucionar. No basta rescatar a Darwin o Galileo para ser modernos. Rerum novarum, Concilios, Encíclicas, Populorum progressio, Sollicitudo Rei Socialis, Centesimus Annus… siempre la misma historia. ¿Cuándo el diálogo? Bastaría reflexionar objetivamente sobre cada tema. Renovarse para no morir: una renovación y una actualización que representan una necesidad más que una exigencia. Lo certifica la decepción y la desafección juvenil, las iglesias medio vacías, la difusión de creencias alternativas, el “éxito” de otras religiones. Una Iglesia católica tan distante de la realidad nos entrega la imagen de un Dios demasiado alejado de los hombres.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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adonofriohotmailcom/9/9/17
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