En los últimos años el mercado tradicional de la gran pantalla ha perdido adeptos. La introducción de televisión digital, las descargas de Internet y los dispositivos de reproducción de DVD han modificado las costumbres de los consumidores de productos audiovisuales. Estos cambios en los hábitos de la sociedad han llevado a un grupo de investigadores de las universidades de Oviedo y Portsmouth (Reino Unido) a estudiar las características que explican el consumo de películas en soporte vídeo y DVD, distinguiendo entre los mercados de compra y alquiler.
La gran oferta de productos audiovisuales ha llevado a
investigadores de las universidades de Oviedo y Portsmouth (Reino Unido) a realizar un estudio sobre los perfiles socioeconómicos de los consumidores de películas tanto en vídeo como en DVD, distinguiendo entre los mercados de compra y de alquiler. Víctor Fernández Blanco, investigador de la Universidad de Oviedo y uno de los autores del estudio, ha declarado que “
el consumo de DVD tanto por compra como por alquiler otorga al ciudadano la posibilidad de elegir la película que quiere ver, cómo la quiere ver y cuándo la quiere ver; sin depender de otros factores externos, como las cadenas de televisión.”
Para los autores del estudio que ha publicado la revista
Applied Economics, la gran ventaja en el alquiler o compra de DVD es que concede mayor autonomía a los espectadores, “no sólo en lo que se refiere a la adecuación a sus disponibilidades de tiempo, sino también a la elección de contenidos lo más ajustados a sus verdaderas preferencias”.

Según Fernández Blanco la persona que consume vídeos de alquiler busca
satisfacer una necesidad de ocio inmediato con un único propósito, la evasión y el
entretenimiento. Sin embargo, el comprador de DVD persigue algo más que complacer esta necesidad. La compra de productos audiovisuales posee un carácter mucho más duradero, es lo que los economistas denominan “valor de opción”. Cuando se adquiere
una película en vídeo o DVD influyen otros factores como la posibilidad de tener el producto en casa y repetir el visionado las veces que se desee o mecanismos de coleccionismo. “En muchos de los individuos hemos observado un afán de coleccionismo, de crear una filmoteca propia. El consumidor puede elegir que tipo películas desea adquirir y así definir su perfil como consumidor cinematográfico. Esto es algo que no permite el alquiler”.
Al mismo tiempo, el estudio señala que "los compradores de productos audiovisuales son consumidores más selectivos y poseedores de un nivel cultural y educativo más elevado. Los compradores presentan un mayor interés por el cines en general y por los productos minoritarios o de autor, y también se interesan por otros productos culturales".
Las películas favoritas de hombres y mujeresHombres y mujeres también presentan actitudes que los diferencian, a la hora de consumir productos audiovisuales. El estudio que publica la revista Applied Economics destaca que "los hombres consumen más cine de acción, mientras que las mujeres muestran mayor interés en las películas románticas, los
thriller, los dramas y las películas con mensaje". En un ámbito más general, los géneros cinematográficos preferidos por los consumidores de películas son muy parecidos a los que se observan en los espectadores en la gran pantalla.
Las películas de misterio y comedia son las más demandadas, mientras que las producciones de aventuras se presentan como el producto estrella en el ámbito familiar.