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El Tribunal Constitucional convertido en Parlamento

lunes 23 de marzo de 2009, 22:41h
De un tiempo a esta parte, la crisis y todo lo que tiene que ver con ella ocupan la mayor parte del debate político. El último episodio ha sido el recurso de inconstitucionalidad que ayer presentaba el PP contra los Presupuestos Generales de 2009 ya que, a su juicio, están basados en previsiones macroeconómicas “desfasadas y falsas”, además de no incluir la totalidad de los gastos del Estado. Independientemente de la discutible oportunidad política del escenario elegido, la fundamentación del recurso parece sólida y su argumentación impecable. No en vano, si por algo se ha caracterizado siempre el PP ha sido por tener entre sus filas a grandes expertos en materia de justicia y economía, con independencia de quien lo lidere.

Y hablando de liderazgo, es un hecho que Rajoy se le ve más tranquilo últimamente. Es otro desde que se conoció el buen resultado que su partido obtuvo en las anteriores elecciones autonómicas. Se ha dado cuenta de lo que tiene que hacer: espabilar haciendo oposición. Y se ha puesto manos a la obra. Por eso, sabedor de que el debate sobre la crisis está en la calle, ha movido ficha implicando al Tribunal Constitucional en su labor de desgaste al gobierno. Pero siendo legítima su pretensión de recurrir lo que estime oportuno, quizá debiera el señor Rajoy residenciar su oposición donde realmente procede: en el Parlamento, que se inventó precisamente para debatir y cuestionar los presupuestos del gobierno. Haciendo oposición en los tribunales se corre el riesgo de judicializar una vida política y politizar la Justicia, por lo demás ya en exceso convulsa. Además, bastante saturado está ya el Tribunal Constitucional como para conocer de un asunto cuyo lugar apropiado para ventilarse es el Congreso. Diferente es, por citar un ejemplo, el recurso del “Estatut”, ya que aquí lo que está en juego es la vulneración de derechos fundamentales para cuya sustanciación el TC sí que ha de pronunciarse. El resto pertenece al ámbito parlamentario y su sustanciación se debe circunscribir al Hemiciclo: por más que las previsiones de Solbes tengan la misma fiabilidad que las del hombre del tiempo en vísperas de la gran nevada de Madrid este pasado invierno.
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