“Europa ha perdido a España”
miércoles 25 de marzo de 2009, 21:36h
Días después de la primera victoria de Zapatero en las urnas, durante un viaje al extranjero, un amigo italiano me resumió su opinión acerca de nuestro reciente cambio político con una frase que, aún hoy, me suena demasiado catastrofista. “Europa ha perdido a España”, afirmó muy serio y yo, por supuesto, se lo discutí, es verdad que con escasa vehemencia, pero sí algo molesta, porque, al final, cuando uno se encuentra fuera siempre acaba por defender a su país, igual que uno siempre sale a dar la cara por su hermana aunque haga años que no le dirige la palabra. Es muy humano eso de que uno tenga derecho a poner verde a su marido, a su prima y hasta a su padre, pero que si se atreven a hacerlo los demás, nos ofendamos con ellos.
Y de esa forma me sentí yo entonces, atacada por un foráneo cuya afirmación, además, era imposible que pudiera estar cabalmente argumentada, porque, en aquellos momentos, poco o nada conocíamos de un político que había basado su campaña en las manifestaciones del “No a la Guerra” y en los ataques contra el “malvado” Aznar. Ahora confieso que llevo mucho tiempo pensando en volver a sacar el tema con aquel amigo. No por darle la razón o preguntarle por esa bola de cristal en la que vio nuestro negro futuro, más bien para probarme que sigo siendo capaz de defender a España cuando hablan mal de ella los que no son de la familia. Está claro que algún parentesco tienen en Europa, esa mezcla de terruños poco dados a caminar juntos fuera de los despachos de Bruselas, y la frase a la que antes me refería tiene ese sentido, así es que ahora ya no estoy nada segura de que no tengan derecho a ponernos, como nos merecemos, a caer de un burro.
Lo de la retirada de las tropas de Kosovo sin avisar con la debida cortesía y responsabilidad, aparte del cabreo en la OTAN y en EEUU, es sólo un numerito más dentro del lamentable espectáculo que llevamos dando en el mundo desde que eso de la diplomacia ha quedado reducido a mirar quién me puede caer bien y quién no, dependiendo de lo que sea “progresistamente” correcto. Vamos, todo lo contrario de lo que en realidad es tan noble arte, mucho más cercano a la irónica definición que del mismo hace Ambrose Bierce en su Diccionario del diablo: “Arte y negocio de mentir por el propio país”. Es decir, me llevo bien con todos los vecinos de buena voluntad, socios y aliados, porque en ello está el secreto del respeto, del comercio y de la ayuda futura cuando la misma se haga necesaria.
En el PP reprochan estos días al Gobierno haber menoscabado el prestigio de España. ¿Me puede decir alguien de qué prestigio hablan? El titular más fino que he leído estos días en la prensa internacional sobre España ha sido el de Frankfurter Allgemeine: “Decepción en la Alianza por el procedimiento no acordado”. Pero a mí, el que más me ha gustado ha sido el del británico The Independent: “La ministra española de Defensa, abatida por su metedura de pata con la OTAN”. Eso sí, ahora que no me tachen de machista.
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Escritora
ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora
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