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El Monstruo de Amstetten. La psiquiatría y el lado oscuro

viernes 27 de marzo de 2009, 21:15h
En el tristemente famoso caso del austríaco Josef Fritzl, la mayoría de los periódicos coincidieron en sus titulares con el apodo de: "el monstruo de Amstetten". Fritzl ha sido juzgado y condenado por haber encerrado y violado durante 24 años a su hija, relación de la que nacieron siete niños. El monstruo de Amstetten llevó una doble vida, una como secuestrador-violador y otra como “normal” padre de familia. Lo espeluznante y extraordinario del caso, no son solo todas las atrocidades cometidas con su hija sino, sobre todo, como puedo realizarlas sin que nadie, ni siquiera de su propia familia con la que convivía solo un piso mas arriba, pudiera descubrirlas durante un periodo tan largo de tiempo.

Cuando recibimos la noticia de que otro ser humano, alguien de nuestra propia especie, ha sido capaz de actuaciones tan terribles como las del Sr. Fritzl, una de las explicaciones más frecuentes a las que recurrimos es que dicha persona sufre sin duda algún tipo de trastorno mental. El razonamiento es sencillo: mucha gente piensa que no es posible que alguien “normal” pueda cometer semejantes atrocidades. Sin embargo el peritaje psiquiátrico en este caso ha sido rotundo: el Sr. Fritzl, no padece ningún trastorno mental. Este dato no es nada excepcional, la gran mayoría de los asesinatos, violaciones u otros actos moralmente inaceptables son realizados por personas “normales” que no sufren ningún trastorno mental. Pero en este caso, antes del peritaje psiquiátrico, la sociedad y los medios de comunicación habían llegado a su propio diagnostico: el Sr. Fritzl es “un monstruo”.

La primera acepción del Real Diccionario de la Academia para la palabra monstruo se refiere a: “producción contra el orden regular de la naturaleza”. Las atrocidades cometidas por el Sr. Fritzl parecen justificar sobradamente este calificativo. Saber cuál es la naturaleza humana ha sido uno de los temas más controvertidos de la filosofía. ¿Es el ser humano bueno por naturaleza? o ¿es el hombre un lobo para el hombre? Las respuestas a estas preguntas pueden ser decisivas para resolver la cuestión esencial en este caso: ¿ha logrado el Sr Frtizl alterar el orden regular de la naturaleza? En mi opinión es muy posible que no exista un única “naturaleza humana” y que lo que ha hecho el Sr. Frtizl no sea más que mostrarnos una de esas naturalezas que viven en el lado oscuro. Una de esas complejas naturalezas que confieren la capacidad de compaginar la extrema crueldad con comportamientos emocionales correctos e incluso tiernos. Pero al fin y al cabo una naturaleza inequívocamente humana.

La segunda acepción de la palabra monstruo es: “ser fantástico que causa espanto”. Sin embargo, a diferencia de los monstruos de los cuentos "el monstruo de Amstetten" no vivía en una caverna, ni en un oscuro bosque sino que convivía con su familia, sus vecinos y con sus compañeros de trabajo. A diferencia de los monstruos de los cuentos, el monstruo de Amstetten no tenía cuernos ni una apariencia fantástica fácilmente identificable. Más allá de los tecnicismos psiquiátricos, la sociedad necesita identificarlo como un monstruo por que la alternativa es demasiado inquietante. La alternativa es tener que convivir con la asfixiante idea de que en el lado oscuro del alma, incluso en el más normal de nuestros vecinos, o quién sabe, quizás de nosotros mismos, podría habitar un monstruo. Un monstruo dormido esperando que algo o alguien lo despierte.
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