Después de tres años trabajando para Reuters, Rafael Marchante tendrá que dejar de ejercer su profesión en Marruecos. Rabat ha decidido no renovar su acreditación de prensa porque le considera un “adversario político”. La agencia defiende la integridad de su trabajador, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene un hermetismo absoluto sobre el caso.
Una carta daba la voz de alarma el pasado 20 de marzo.
El fotógrafo español Rafael Marchante se dirigía a sus compañeros y amigos para comunicarles que el Gobierno de Marruecos, país en el que trabaja desde hace tres años para la agencia Reuters, había decidido no renovarle la acreditación de prensa.
Aunque el Ejecutivo alauí no ha solicitado su expulsión, Marchante
no podrá seguir trabajando sin el documento correspondiente, por lo que, tarde o temprano, tendrá que marcharse del país.
Ahora está tranquilo, con la satisfacción del trabajo bien hecho. “
No me he doblegado a las amenazas para que deje de cubrir asuntos que el poder considera espinosos”, reconoce el fotógrafo en su “carta abierta”.
Cruce de comunicadosEl pasado 19 de marzo,
el Gobierno de Marruecos envió una carta a Reuters en la que informaba de la negativa a renovar la acreditación que permitía trabajar como periodista a Rafael Marchante.
Según un comunicado oficial recogido por la agencia Maghreb Arabe Presse (MAP), el Ministerio de Comunicación tomó dicha decisión alegando que Marchante se ha comportado como un “adversario político bajo la cobertura del privilegio periodístico”.

Rabat asegura que “garantiza a los corresponsales extranjeros espacios de libertad conformes a las normas democráticas internacionales” y que, por tanto, se trata de “una decisión soberana basada en la exigencia del respeto de las leyes vigentes en Marruecos y de la ética profesional”.
Reuters, que aún no da por cerrada la negociación, respondió con una nota a la que ha tenido acceso EL IMPARCIAL en la que lamentaba esta decisión del Ministerio marroquí de Comunicación y le urgía a reconsiderar su negativa y a permitir al fotógrafo continuar trabajando en el país.
La agencia “ha llevado a cabo una detallada revisión del trabajo” de Marchante durante los últimos dos años y “está satisfecha” porque
el fotógrafo “ha cumplido los principios éticos de Reuters y ha actuado en todos los casos objetivamente y con integridad, independencia e imparcialidad”, añade el comunicado.
Un caso de censura política en el siglo XXIReporteros Sin Fronteras (RSF) califica la decisión del Ejecutivo marroquí como un “acto de censura inaceptable en una democracia moderna, que pone de manifiesto que el reino de Marruecos no avanza”.

En declaraciones a EL IMPARCIAL, el secretario general de RSF, Rafael Jiménez, afirma que Marruecos “no niega el fundamento político de la decisión”. A su juicio,
Marchante “está retratando una sociedad y ese retrato no gusta”. Por ello, “la decisión debe ser rechazada por todos los demócratas”.
El oscurantismo de Asuntos ExterioresEL IMPARCIAL ha tratado de concretar cuáles han sido las actuaciones la Embajada de España en Marruecos anunciadas por el departamento que dirige Miguel Ángel Moratinos. Sin embargo, el hermetismo es máximo.
El
Ministerio de Asuntos Exteriores no ofrece detalles y el
consejero de prensa de la Embajada española en Marruecos, Pablo Blanco, nos ha remitido a la
Secretaría de Estado de Comunicación, cuya respuesta ha sido algo parecido a un “llame usted mañana”.
Una actitud de mutismo que no sólo afecta a los medios. El diputado nacional del PP Antonio Gutiérrez ha interpuesto una pregunta por escrito al Gobierno, al que pide que “defienda la libertad de expresión del fotógrafo y vele por su estatus de periodista”.
Gutiérrez denuncia que como secretario segundo de la Comisión de Asuntos Exteriores no ha recibido ninguna información por parte del Gobierno de “las actuaciones del régimen de Rabat” sobre este “hecho preocupante y grave, porque no se le renueva la acreditación por hacer uso de su libertad de expresión”.
En esta misma línea, Rafael Jiménez, de RSF, asegura que “hay algo oscuro en la gestión del caso por parte del Gobierno español”. La organización lamenta que no haya habido una “explicación suficiente”, porque “
aunque Marchante no trabaje para un medio español, es un ciudadano español que, además, ha publicado muchas cosas aquí”.
Hasta cuatro agresiones el año pasado
A lo largo de 2008, Marchante ha sido agredido en cuatro ocasiones. “Tres de los incidentes fueron protagonizados por miembros de las Fuerzas Auxiliares en Rabat, con numerosos testigos y a las puertas del Parlamento”, denuncia el fotógrafo en su carta abierta. “En una de ellas, los agentes rompieron mi acreditación de prensa y me robaron el equipo fotográfico, valorado en unos 6.000 euros.”
La última vez que Marchante sufrió la violencia de las fuerzas de orden público fue en Boya Omar, a manos de las autoridades locales.
Marchante siempre ha reconocido sentirse desamparado tanto por parte de las autoridades marroquíes como de las españolas, de las que ha criticado su “actitud de pasividad absoluta frente a un ciudadano con pasaporte español al que dejan a los pies de los caballos”.
El primer españolEl caso de Rafael Marchante es el del primer español que tendría que dejar de ejercer su profesión en Marruecos en estas circunstancias. Sin embargo, un corresponsal francés y otro árabe ya han tenido que abandonar el país en los últimos años.
No obstante, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tuvo que interceder el año pasado para evitar la sanción a dos periodistas españolas. Tras reunirse con su homólogo marroquí, Taieb Fassi Fihri, las corresponsales de la Cadena SER, Carla Fibla, y de la COPE, Beatriz Mesa, obtuvieron sus acreditaciones.
Marchante, de 36 años, ha fotografiado recientemente a los inmigrantes subsaharianos escondidos en los bosques cerca de Ceuta, así como a los antidisturbios del Gobierno alauí disolviendo a palos una manifestación de los licenciados en paro en el centro de Rabat.