La Fundación Claude Monet abre desde este miércoles la casa y los jardines de nenúfares en los que el padre del impresionismo pasó la mitad de su vida, y que plasmó en muchos de sus cuadros en su empeño por captar la luz y el entorno en su estado natural.
En la localidad normanda de Giverny, en las proximidades de París, se podrán contemplar durante los próximos siete meses los famosos
jardines de nenúfares que inspiraron al pintor
Claude Monet y que serán protagonistas de la primera exposición del Museo de los Impresionistas -antiguo Museo del Arte Americano-, que reabrirá sus puertas el mes próximo tras tres años cerrado.
Los jardines,
diseñados por el propio artista, responden a una clara vocación paisajística del pintor y destilan una fuerte inspiración japonesa, como muestra el puente sobre el estanque de nenúfares, representado en varias telas, así como plantas de bambú y almendros en flor. Esta fuerte influencia oriental se debe al gran interés que las
estampas japonesas tuvieron para los impresionistas, lo que se pone de manifiesto en el gran número de estas obras que cuelgan de las paredes de la casa.
Ejemplo de un cuadro de Monet y una imagen real de nenúfares. "Nymphéas. Effet du soir" 1897-1898 © Museo Marmottan Monet, París
El jardín se extiende a lo largo de
dos hectáreas, divididas por una carretera, y fue, durante 43 años, una de las obras que Monet mostraba con más orgullo a sus amigos. Así, la casa de Giverny recibió a artistas de la talla de los pintores Camille Pissarro y Auguste Renoir, el escultor August Rodin, el escritor Octave Mirbeau o el político Georges Clemenceau.
Naturaleza y floresGran gestor de todo cuanto pasaba en la casa, Monet
supervisaba diariamente el trabajo de los jardineros que, entre sus cometidos, tenían el de limpiar cada día todos los nenúfares del estanque que inmortalizó en la obra "Nympheas".
En la actualidad más de una decena de profesionales
cuidan el jardín que diseñó el artista, junto a un invernadero en el que se reproducen las plantas que escogió Monet para su floresta. Así, el artista se decantó por parterres monocromos, para "dibujar" en la naturaleza con flores de otros colores y elaborar
"cuadros" naturales.
La casa, en la que vivió con su segunda esposa Alice y su nueva familia, con ocho hijos -dos de su primera mujer Camille, y seis de su cónyuge-, preside el enclave, que gestiona la
Fundación Monet desde 1966, cuando el heredero del pintor, Michel Monet, la legó a la Academia francesa de Bellas Artes.