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dos informes: Milken y A.T. Kearney

La marca "España" pierde atractivo para el capital

sábado 16 de febrero de 2008, 19:33h
Una economía necesita capital para progresar. El capital es lo que hace que los factores originales de producción, básicamente el trabajo, sean más productivos y por tanto puedan generar una mayor renta. Es decir, que los sueldos dependen del valor de su contribución a la producción, y esta productividad depende, a su vez, del capital. Capital y progreso económico van de la mano. Pero los dos informes mencionados señalan dos aspectos que son muy negativos para nuestro país en este sentido: el atractivo para el capital de fuera y la capacidad de nuestra economía de facilitar el acceso del capital a las empresas.

El primer aspecto está cubierto por el informe de A.T. Kearney. Paul Laudicina, socio director y presidente mundial de A.T. Kearney, declaró con motivo del informe que “los flujos de la economía mundial continúan avanzando desde los mercados desarrollados hacia los que se encuentran en vías de desarrollo”. Incide en que “la inversión extranjera se está recuperando tras el bajón experimentado en 2003 y el carácter cada vez más transnacional de las empresas se ve reflejado en las preferencias de inversión. Los países desarrollados compiten con los países en vías de desarrollo por la inversión de capital y son estos últimos los que se encuentran más aventajados”.

En este contexto, España da pasos atrás. Pierde competitividad por un diferencial de inflación contra el que el Gobierno no ha sabido tomar las medidas oportunas. En estos momentos la tasa interanual de inflación se sitúa en el 4,2 por ciento y somos el segundo país más inflacionista de la Unión Europea detrás de Eslovenia. Así, frente al puesto 17 que ocupaba en 2005, ha pasado en los años de gobierno socialista al 35.

Igualmente preocupante, si no más, es el informe adelantado en exclusiva por El Imparcial, el Índice de Acceso al Capital (IAC) del Milken Institute. En sólo dos años España ha perdido 26 puestos en el ránking mundial, pasando del 17 en 2005 al 43 en 2007. El Milken Institute elabora anualmente, desde 1999 su Índice de Acceso al Capital (IAC), y que aprecia la medida en que “los países apoyan la actividad económica, al proveer a las empresas de acceso al capital, tanto doméstico como extranjero”. Este acceso, según reconoce el informe, “es vital para el crecimiento, la creación de empleo y, en última instancia, para la calidad de vida”. El índice (ICA) sirve, por tanto, “para ayudar a las naciones a que entiendan dónde están las barreras que pudieran dañar su competitividad global”.

Entre los aspectos controlados por el informe están El entorno macroeconómico, el entorno institucional (que se refiere a la seguridad jurídica y la protección de los derechos de propiedad), las instituciones financieras y bancarias y su eficiencia, y el desarrollo de los mercados de derivados y de bonos. Por último, también considera que haya fuentes alternativas de capital y el nivel en que se accede a la financiación extranjera.

Si en 2005 España ocupaba el puesto 17 del mundo, con un índice de 6,80 puntos sobre 10, en 2006 el ICA le otorgó 6,42 puntos a España, con lo que quedó relegada al puesto 24, y en 2007 5,34 puntos, lo que le sitúa en el puesto 43 del mundo. Ello supone perder 26 puestos en sólo dos años, con un grave deterioro en el paso de 2006 a 2007. De las naciones de la Unión Europea, sólo cuatro (Eslovaquia, Eslovenia, Bulgaria y Rumanía) están por debajo de España. Nuestro país obtiene una puntuación (5,34) que le está lejos de la media del 50 por ciento de países con mejor acceso al capital (6,17 puntos, que corresponderían al puesto 29).
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