Querella contra la Fiscalía
martes 28 de abril de 2009, 08:02h
En un país de fuertes contrastes como es España no suele ser habitual ver a los suyos unidos. Y el Cuerpo Superior de Policía, como tantos otros departamentos, es fiel reflejo de ello en lo que se refiere a su actividad sindical, con cuatro agrupaciones de muy distinto signo. Por eso mismo llama poderosamente la atención la unidad de acción que han mostrado la totalidad de sindicatos policiales a la hora de presentar conjuntamente una querella criminal contra el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido. La acusación, injurias y calumnias, algo sumamente grave viniendo de quien presuntamente viene.
Pero no menos que las afirmaciones realizadas en su momento por Conde-Pumpido que desataron la indignación policial. Basta echar la vista atrás para ver la extensa nómina de policías que han pagado con su vida en la ingrata tarea que es la lucha antiterrorista. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ha sufrido en sus carnes las salvajadas de ETA, GRAPO y demás organizaciones terroristas. Por eso mismo, es absolutamente inaceptable que todo un Fiscal General del Estado se atreva, ni por un momento, a dudar de su profesionalidad porque no se atreve a decírselo al interesado, en este caso el juez Garzón. Las acusaciones relativas a la inacción policial hechas por Conde-Pumpido son de tal gravedad que, de haberse probado, Interior debía haber cesado a toda su cúpula en aquel mismo instante. Pero lo que no se puede consentir es que un alto cargo de la administración del Estado, diga lo que diga, y, una vez visto el desaguisado en el que se ha metido, lo intente arreglar todo apelando a un presunto malentendido. Antes al contrario, se le entendió perfectamente. Y ahora, que asuman su responsabilidad, tanto él mismo como quienes desde el Gobierno le respaldaron.