Hace cincuenta años las trayectorias del museo Guggenheim y Frank Lloyd Wright se cruzaron. En octubre de 1959, seis meses después de la muerte de su creador, el museo se inauguró suscitando tanto críticas como elogios. Polémicas aparte, lo indiscutible es que Wright había reinventado el museo de arte. Este mes de mayo, el museo Salomon R Guggenheim de Nueva York celebra su cincuenta aniversario con la exposición “Frank Lloyd Wright: From Within Outward” (Frank Lloyd Wright: Del interior al exterior), que muestra diversos proyectos del arquitecto entre los que se incluyen residencias privadas, edificios gubernamentales y religiosos.
Desde los inicios de su carrera, el arquitecto
Frank Lloyd Wright rechazó los estilos que imperaban a en su época y revolucionó el mundo de la arquitectura aportando una nueva visión de los conceptos de estructura y espacio. En 1959 el arquitecto diseñó el museo
Salomon R. Guggenheim de Nueva York, que este mes de mayo celebra las bodas de oro del famoso monumento con la exhibición
Frank Lloyd Wright: From Within Outward (
Frank Lloyd Wright: Del interior al exterior), coincidiendo a su vez con el 50º aniversario de la muerte del revolucionario arquitecto.

Wright desarrolló un nuevo sentido de la arquitectura en el que la forma y la función eran inseparables. Conocido por su capacidad creativa, su trabajo es
admirado por la belleza y serenidad que transmiten sus diseños. Tanto en sus residencias privadas como lugares de trabajo o edificios religiosos, Wright buscaba una armonía espiritual y física entre las construcciones, sus habitantes y la naturaleza. La influencia de la naturaleza y la fusión de sus casas con el hábitat natural provienen de la infancia de Wright con sus padres en una granja de Wisconsin y de sus viajes y posterior estancia en Japón.
En sus primeros diseños, como la
Larkin Company Administration Building (Buffalo, Nueva York, 1902-6) y el
Unity Temple (Oak Park, Illinois, 1905) Wright deconstruye cuidadosamente los
espacios-caja diseñados por coetáneos europeos abriendo esquinas y utilizando los muros como pantallas que encierran tranquilos espacios interiores. Para conseguir este efecto Wright reinventó la forma de utilizar los materiales de construcción. El hormigón y el vidrio fueron sus aliados, y este último fue uno de los elementos naturales que el arquitecto utilizó para aportar luz natural a sus construcciones. Fue en la combinación de materiales de acuerdo con sus posibilidades estructurales y estéticas donde mostró mayor maestría.
La exposición
Frank Lloyd Wright: From Within Outward toma su título de las reflexiones del aquitecto sobre la importancia del espacio interior en la formación de la estructura exterior. “El edificio ya no es un bloque de materiales de construcción que se relacionan artísticamente desde fuera. El espacio interior es lo principal del edificio, el exterior debe expresar lo que encierra en su interior”, teorizó Wright. Pocos diseños del arquitecto ilustran mejor este revolucionario concepto como el Guggenheim, en el que la configuración interior da forma a la envolvente del edificio.
Frank Lloyd Wright: From Within OutwardLo más destacado de la muestra son las maquetas en tres dimensiones realizadas en exclusiva para la ocasión que analizan los mecanismos interiores del espacio en relación con la forma exterior de los edificios. Entre estos modelos destaca una versión de la
Herbert Jacobs House (Madison, Wisconsin, 1937) y una sección de la
Sinagoga Beth Sholom (Elkins Park, Pennsylvania, 1953). La exposición también incluye maquetas a gran escala de
proyectos urbanísticos sin realizar como su “Plan para un Bagdag mejor” (1957), la “Ciudad de Cristal de Washington, D.C. (1940), y “El Centro Cívico de Pittsburg” (1947), que ofrecen una visión de la concepción que Wright tenía de los paisajes urbanos.
Otro de los atractivos de la exposición lo compone una cortina original que representa el paisaje del Wisconsin nativo de Wright. Este objeto se completa con una instalación de sonido que recrea las voces de clientes, aprendices y arquitectos que reflexionan sobre la experiencia de vivir y trabajar en escenarios diseñados por Wright.
“Lo más adecuado es que abriésemos el aniversario del museo dedicádoselo a Frank Lloyd Wright con una muestra que documenta y cuestiona cómo la arquitectura influencia la forma en la que vivimos y cómo experimentamos el arte” asegura Richard Armstrong, director de la Fundación y el museo Guggenheim.