Contratos y Alardes
lunes 18 de febrero de 2008, 12:29h
Antes que nada, un contrato roto: el de Ivanovic con el Barça. Entiendo muy bien al Barcelona. ¿Un técnico que señala a los directivos y a los jugadores, se salva a sí mismo, y echa la culpa al club de lo que pueda pasar en el futuro?… ¿Pagarle el sueldo a alguien para que te ponga a caldo?…Sí, yo también lo habría despedido fulminantemente. Pasemos a los contratos buenos.
Iker Iturbe ha demostrado que es ciudadano de Hollywood y ha puesto en evidencia a algunos gerentes despistados, que le habían condenado al exilio, volviendo al Madrid y a la ACB a su nivel de siempre: puntos, triples, gran defensa, sentido de equipo e inteligencia para decidir bien. Es el jugador, una pulgada más bajo, cuyo perfil se parece más al de Garbajosa. Felicidades al Madrid por su fichaje. Confío en que le extiendan el contrato hasta fin de año.
Un contrato que ha subido como la espuma es el que le ofrecerá a Navarro algún equipo de la NBA el año que viene. Tras deambular alegremente por el parqué, haciendo favores a todo el mundo para celebrar que estaba en el All Star, “Juanqui” soltó las bombas, metió siete puntos en un minuto (catorce en total), y demostró que la experiencia es un grado y que la clase le sobra por arrobas.
Alarde para dejarlo claro: “no soy un rookie normal, tengo 27 años y, como Pau y Calderón, soy campeón del mundo”. Por algo será. Y ahora, pasen por taquilla.
Alardes, en plural, de José Calderón, para cerrarle la boca al fantasma de Gilbert Arenas. Si se cruzan en play-offs, el base de Washington puede arrepentirse de haber cabreado a un tío que da las asistencias de diez en diez y tiene los mejores porcentajes de tiro y la mejor ratio (asistencias/pérdidas) de cualquier base de la NBA. Inmenso, Calderón. Para mí, el mejor jugador español de la temporada hasta el momento.
Y Pau, que no nos da un respiro, espera, como se espera a la novia soñada, su inminente debú en el Staples Center (madrugada del martes): el principio de los mejores años de su carrera, los primeros aplausos de la grada dorada; amor a primera vista, en suma.
Ya que estás, Pau, saluda a Jack Nicholson de nuestra parte. Y cuando te mire con “ese” brillo en los ojos, no vayas a pensar que es gay: es que cree, como todos los demás, que contigo pueden ganar el anillo.