Los sindicatos de corte nacionalista llaman a la huelga general en el País Vasco este jueves. Convocaron el parón tras los primeros visos de acuerdo entre PSE y PP, e incluso pretendían que los ciudadanos no disfrutaran mañana de servicios mínimos, postura que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha desestimado. La huelga coincidirá con el comienzo de la ronda de contactos del nuevo Ejecutivo autonómico con los agentes sociales para paliar aquellas deficiencias que, según los convocantes, motivan el parón.
Los sindicatos nacionalistas ultiman los preparativos para la
huelga general convocada para este jueves, que coincide en el tiempo con la confirmación esta semana de que la economía vasca está en recesión y con el comienzo de las reuniones previas al diálogo social que quiere impulsar el
Gobierno vasco. El rechazo a la "tremenda" destrucción de empleo existente, la crítica a las políticas públicas practicadas y la denuncia del "chantaje" patronal en la actual coyuntura de crisis son los argumentos esgrimidos por
ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE e Hiru para convocar en el País Vasco y Navarra una huelga general que rechazan
CCOO y
UGT.
Los convocantes han insistido en que "sobran razones" para la convocatoria, aunque desde distintas instancias se ha destacado que se trata de una movilización con carácter político. Apoyada por los partidos nacionalistas, con la excepción del PNV, la huelga general se llevará a cabo apenas transcurridas dos semanas de la toma de posesión del nuevo
Gobierno vasco, presidido por el socialista
Patxi López. Los convocantes han insistido desde el principio en que el llamamiento se hubiera efectuado de igual manera si otro partido hubiese conformado el Gobierno vasco.

La convocatoria de ELA, LAB y otros sindicatos nacionalistas ha recibido, entre otros, el apoyo de representantes de la izquierda abertzale. La convocatoria ha recibido críticas, entre otros, de los empresarios vascos. La patronal vasca
Confebask la ha considerado "extralaboral, anacrónica e irresponsable" en un momento de una coyuntura económica especialmente delicada.
El presidente del PNV,
Iñigo Urkullu, ha opinado, en declaraciones a Efe, que no está justificada esta huelga y ha mostrado su preocupación por el "cariz político" que en su opinión tiene esta convocatoria, al tiempo que ha insistido en que "ni las circunstancias actuales, ni la manera en la que se anunció, ni los objetivos por los que se dice que se convoca" justifican para el PNV la huelga.
La movilización también se llevará cabo en la misma semana en la que el lendakari,
Patxi López, y representantes de la patronal vasca han iniciado, con una reunión el lunes, la ronda de conversaciones para preparar la mesa de diálogo social contra la crisis que quiere impulsar el Ejecutivo vasco.
Pese a los llamamientos del lehendakari a los convocantes para que reconsideren la huelga, ELA, LAB y el resto de sindicatos nacionalistas mantienen el llamamiento y han recurrido la orden del Gobierno vasco sobre servicios mínimos para la jornada de mañana por considerarla "regresiva".
En respuesta, el
Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSPV) ha desestimado la suspensión de servicios mínimos pedida por los sindicatos. Según ha anunciado el
consejero de Interior,
Rodolfo Ares, el Gobierno vasco pondrá "todos los medios" a su alcance para garantizar el derecho a la huelga de quien mañana decida secundar la convocatoria y también el derecho a acudir a trabajar de quienes así lo decidan.