La libertad de elegir: el sentido común regresa a Euskadi
martes 26 de mayo de 2009, 21:36h
Hay políticos que suelen olvidarse de lo que prometieron en campaña una vez llegan al poder. De momento, no es éste el caso de Pachi López quien, en el poco tiempo que lleva como lehendakari, ya ha dado muestras de querer revertir el cúmulo de anomalías democráticas que padecían los vascos. Así la portavoz del Gobierno Vasco anunciaba ayer martes que el Ejecutivo de Vitoria derogará la mayor parte de los decretos aprobados por el PNV en los que se consideraba al euskera como lengua principal en detrimento del castellano. Esta medida tendrá especial relevancia en el ámbito escolar, toda vez que, a partir de ahora, castellano y euskera estarán en igualdad de condiciones, como así debe de ser en consonancia con lo dispuesto en el artículo 3 de la Constitución. Pero, fuera ya de la Constitución, ¿hay algo más natural que los ciudadanos tendrán libertad para elegir la lengua en la que desean que sus hijos sean escolarizados?
Tan graves eran las carencias democráticas originadas en la era nacionalista que el mero hecho de que un lehendakari respete la legalidad constitucional y los principios de libertad individual se convierte en noticia. Mal debían ir las cosas cuando el cumplimiento de la ley y el ejercicio de la libertad individual se ven como algo extraordinario. Por fortuna, parece que esta situación tiene visos de reparación, por más que haya a quien lo interprete torcidamente. En este sentido, conviene aclarar que la libertad de elegir el idioma vehicular de la enseñanza, en modo alguno obstaculiza el impulsar –subvencionar y difundir- el conocimiento del euskera. Antes al contrario. Por eso, esto sí que es “normalización lingüística” y no lo que había hasta ahora: coartar, prohibir y perseguir, marginando a los niños vascos al dificultarles el acceso a una lengua universal como es el castellano. La clave está en la libertad de poder elegir, lo cual era impensable hace bien poco. Quizá por eso, los vascos votaron lo que votaron, hartos de tanta imposición aldeana y reaccionaria. Falta por ver si cunde el ejemplo y Alberto Núñez Feijoo hace lo propio en Galicia. Al menos, ese fue su compromiso con los gallegos en campaña. Si lo lleva a cabo, el español -es decir, castellano, euskera y gallego, todos españoles por igual- habrá ganado dos importantes batallas.