Una hora de discurso en el cairo sin soslayar ningún aspecto conflictivo
Obama pone Al Andalus como ejemplo de acercamiento al islam
jueves 04 de junio de 2009, 12:58h
El presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, ha puesto su propia biografía como ejemplo en un discurso de la mayor importancia. Obama habla desde El Cairo para estrechar los lazos entre Estados Unidos y el Islam y, por esa vía, entre el islam y el resto del mundo. Obama busca "un nuevo comienzo en las relaciones entre Estados Unidos y los musulmanes del mundo entero".
"Estamos reunidos en un momento de gran tensión entre EEUU y el mundo musulmán", ha reconocido el presidente estadounidense. Una tensión que tiene "racíces históricas". Obama ha arrancado señalando la parte de culpa que puede tener Occidente, y su país, en esa tensión histórica.
Para llegar a algún punto de acuerdo, el presidente estadounidense incide en que todos los pueblos coinciden en ciertos valores, como la justicia, el progreso, la tolerancia o la unidad de todos los seres humanos. "Parte de esa convicción está enraizada en mi propia experiencia. Yo soy cristiano, pero mi padre procedía de Kenia" y era musulmán. Obama ha recordado cuando él fue educado en esa religión en Indonesia.
También ha recordado que el Islam "fue siempre parte de historia de América. La primera nación que reconoció mi país fue Marruecos" en el acuerdo de Trípoli bajo presidencia de John Adams. "Cuando el primer musulmán americano se convirtió en representante, juró su cargo sobre el santo Corán que Thomas Jefferson tenía en su biblioteca privada".
Obama ha mencionado "el santo Corán" hasta en cuatro ocasiones, mostrando las enseñanzas más proclives a un entendimiento pacífico entre musulmanes y el resto de la humanidad. En un momento Obama recordó que "El sagrado Corán dice que quien mate a un inocente es como si hubiera matado a toda la humanidad. Y el sagrado Corán dice que si alguien salva la vida de una persona es como si hubiera salvado a toda la humanidad".
Pero Obama no ha dejado de lado ninguno de los asuntos importantes, de las fuentes de conflicto entre Estados Unidos y el mundo musulmán. Los ha abordado todos con valentía y sin esconder, en ocasiones, la propia determinación de su país.
Uno de esos puntos es, evidentemente, el terrorismo. Pero Obama distingue entre la gran mayoría de la población que sigue a Mahoma y algunos grupos que llegan al atentado personal, animados por un odio que parece inextinguible. Pero "la fe de más de 1.000 millones de personas es mucho más que el estrecho odio de unos pocos".
También ha mencionado las guerras de Afganistán e Iraq. De la primera ha incidido en su justicia, ya que "Al Qaeda mató a 3.000 personas" el once de septiembre de 2001. Y apunta: "En Ankara he dejado claro que EEUU nunca ha estado en guerra con el Islam Pero nos enfrentaremos con decisión a los extremismos violentos que son una amenaza para nuestra seguridad. Mi primer deber como presidente es proteger a mi pueblo". También ha mostrado sus discrepancias con respecto de la guerra de Irak, y ha incidido en que su objetivo es sacar a sus tropas de aquél país.