La reforma Obama
jueves 18 de junio de 2009, 00:21h
No hay duda de que los efectos de la actual crisis económica a nivel mundial están haciendo estragos. Precisamente por eso, la actual administración demócrata estadounidense se ha propuesto no sólo paliar sus consecuencias, en la medida de lo posible, sino, además, procurar que algo semejante no vuelva a ocurrir. Hasta ahora, se habían intervenido entidades hipotecarias en bancarrota y se había inyectado dinero de todos los contribuyentes en empresas de dudosa solvencia, o lo que es lo mismo, acciones reactivas. Ahora es el turno de las preventivas.
El plan de Obama no es sólo adaptar a los tiempos actuales estructuras que databan de los años 30, sino evitar que afloren una serie de riesgos cuya peligrosidad a la vista está. No pretende enarbolar bandera intervencionista alguna, sino simplemente, dotar de mecanismos de control y aviso que hasta ahora no existían. El hecho de conceder un mayor protagonismo a la reserva federal -un organismo privado, conviene recordarlo- refleja bien a las claras su intención de vigilar, pero no inmiscuirse en el normal desarrollo de los mercados financieros, por más que determinadas voces del Viejo Continente -por cierto, fuertemente castigadas en las urnas de las recientes elecciones a la Eurocámara- se empeñen en hablar sólo de control estatal y gasto público. Obama ha movido ficha. Ahora les toca a otros.