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SOBRE RUEDAS

Otra vuelta de rosca

martes 23 de junio de 2009, 08:42h
Si en el Senado no se remedia, en pocos meses el Reglamento de Circulación va a apretar un poco más la tuerca de la presión sobre los automovilistas, que siguen siendo considerados delincuentes en potencia.
Ahora, con las modificaciones aprobadas en el Congreso de los Diputados, se reducen las garantías legales y la defensa de los conductores ante la voracidad recaudadora del Ministerio del Interior y su Dirección General de Tráfico.

Con la oposición del Partido Popular, el resto de los partidos del arco parlamentario han aprobado esta reforma que, entre otras cosas, suprime algunas de las posibilidades de defensa legal ante la arbitrariedad del sancionador. Porque no lo olvidemos: cada recurso ganado pone de manifiesto el abuso del denunciante, a quien la Ley quita la razón. Y según los expertos en estos recursos, se ganan más del 20 por ciento de los presentados; es decir, al menos 1 de cada cinco multas se imponen injustamente.

Ante este abuso, el legislador no reconoce el error, no: cambia el procedimiento sancionador para que sea más difícil recurrir. Si leemos que esto ocurre en una dictadura bananera, nos echamos las manos en la cabeza; pero aquí, en los dominios de la inquisitorial DGT, lo damos por bueno ante la enorme cantidad de almas salvadas que sus estadísticas nos anuncian.

Para salvar su imagen, nos van a permitir (insistimos: si en el Senado no se rechaza la modificación) pagar por internet y jugosos descuentos para quien reconozca su culpa. Le proponemos al director general que edite un nuevo Catecismo del Padre Ripalda para el conductor español, en el que aparezca el propósito de enmienda, el dolor de corazón y desde luego, el decir los pecados al “confesor”.

Y antes de que el sarcasmo se convierta en irritación, me gustaría hablar un momento del Seat Exeo, que he tenido la oportunidad de conducir en distintas y prolongadas situaciones.

Comencemos por decir que el Exeo es el modelo cumbre de Seat, con el que la marca española (la marca sigue siendo española aunque la compañía tenga el capital aleman) retorna al segmento de los coches de categoría media-alta en la que durante muchos años mantuvo su hegemonía en el mercado nacional. Salvando todas las distancias, el Exeo es el heredero del Seat 132, símbolo del poder (económico, político y social) de la España de los años 70.

Es pues un modelo con mucha ambición comercial pero que llega en un momento de crisis y en una época para el automóvil en el que el segmento de los coches altos de gama están enormemente condicionados por el nombre de la marca. Un segmento muy difícil de abordar para las marcas generalistas que tienen que conformarse con las “migajas” que le dejan las poderosas alemanas que han irrumpido con enorme fuerza en este escalón inferior al del lujo.

Para este proyecto, Seat cuenta con la pertenencia al líder europeo en automoción: el grupo Volkswagen. Y nada mejor que servirse de la plataforma y elementos estructurales del Audi A4, aunque es cierto que se trata de la anterior plataforma del A4. Pero el trabajo de revisión y modernización ha sido tan intenso, que el Exeo supera ampliamente al modelo del que procede y en nada tiene que envidiar al actual A4. Especialmente en la cinemática de sus suspensiones que está magníficamente resuelta: el Exeo “pisa” la carretera como no recordábamos en un coche de su categoría desde hace años y sin una merma en su confort. La unidad probada utilizaba la suspensión “comfort”, que en nada desmerece a la más deportiva (que incluye llantas de más diámetro) que sinceramente: no se justifica si no es por un capricho estético.

El motor 2 litros diesel de 143 caballos no es el más brillante de los posibles. Por debajo de 1.800 rpm es perezosillo, aunque tira bien del coche a partir de las 2.200 rpm. Esto le hace muy agradable de conducir en carretera, pero en ciudad hay que recurrir al cambio con frecuencia; embrague y recorrido de la palanca, perfectos, igual que dirección y frenos. Los consumos de este motor son ajustados a velocidades de crucero de 120/140 en autopista (no seamos hipócritas) y suben un poco más de la cuenta cuando se apuran las marchas, que por cierto, son seis.

Pero en lo que más destaca es en su calidad de acabados y en la elegancia de todo su diseño. No falta de nada en los apartados de seguridad (con 9 airbags) y ayudas electrónicas, aunque ahora se han puesto de moda sistemas interesantes que de momento aun no ofrece el Seat (ayuda de estacionamiento, aviso de cambio de carril, iluminación variable... etcétera) pero que llegarán.

En resumen: un coche más que recomendable, que no es especialmente barato, (la unidad probada tiene un precio de 28.300 euros) pero que no tiene que envidiar en nada a coches de porte muy superior y de imagen sobrevalorada. Exeo significa “más allá” y desde luego que la marca ha dado un paso muy significativo hacia un futuro esperanzador.


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