La tragedia ocurrida en la costa gallega en octubre de 2002 fue la más sonada pero no la única. La bahía de Algeciras se ha convertido en el punto más negro del litoral español, no sólo por los desastres del "New Flame" o el "Sierra Nava", sino también por los constantes derrames de los barcos que acuden al Estrecho de Gibraltar a repostar.
Las manchas de fuel que han aparecido en el Mediterráneo en los últimos días son el último eslabón de una cadena de vertidos que han cubierto de chapapote el litoral español. En este caso, Tarragona ha sufrido varios episodios de contaminación que han afectado a las playas de Calafell, El Vendrell, Roda de Barà y Creixell, mientras que en Valencia el mar ha vomitado galletas de carburante en la playa de Cabanyal, conocida como las Arenas.

Sin embargo,
el punto crítico de la costa española se sitúa en Algeciras. La bahía ha sido escenario de diversos accidentes que han teñido de negro sus playas. Además, el área del Estrecho soporta un tráfico intenso de buques que recalan en la zona para llevar a cabo sus tareas de
bunkering o repostaje. Una circunstancia que está detrás de varios vertidos de procedencia desconocida que han obligado a cerrar distintas playas de La Línea de la Concepción, San Roque y Gibraltar en varias ocasiones.
El episodio más reciente fue el protagonizado por el "
Ropax 1" en
diciembre de 2008. El choque con la monoboya de CEPSA provocó una grieta en el doble casco del buque por la que se filtró parte del fuel, que llegó a las playas de San Roque, Poniente y Puerto Chico de la Línea.
Dos meses antes, en
octubre, el fuerte viento y el mal estado de la mar hicieron que se rompieran las amarras del buque "
Mar Victoria" que, al separarse del pantalán, rompió la manguera de repostaje en la que quedaba un remanente de 200 litros de fuel ligero. El mismo carburante que vertió, ese mismo día, el "
Fedra", encallado en Punta Europa. Según las autoridades de Gibraltar, el barco, al partirse en dos, liberó 150 toneladas de combustible que se extendieron por varias playas de la bahía. El mal tiempo hizo estragos ese mes, cuando el carguero "
Tawe" encalló en la Punta de San García y provocó un vertido en el Parque Natural del Estrecho.

No obstante, los accidentes más graves tuvieron lugar en
2007. En
agosto, el chatarrero "
New Flame" naufragó tras chocar con un petrolero y se partió por la mitad, derramando el contenido de sus tanques. Los servicios de limpieza recogieron centenares de toneladas de arena mezclada con fuel de las playas de Getares y El Rinconcillo. Apenas siete meses antes, en
enero, el buque frigorífico "
Sierra Nava" tiñó de negro la playa del Chinarral. El dispositivo de limpieza retiró más de 500 toneladas de arena mezclada con fuel y 40 de lodo, además de 4.000 litros de residuos líquidos mezclados con agua.
Entre 2002 y 2005, Algeciras registró en torno a 60 vertidos, entre los que destaca el del buque-tanque "
Eileen", que derramó 7.000 litros de fuel oil en
septiembre de 2005. Durante este período,
2002 fue el peor año, con 31 episodios contaminantes.
Galicia, a la zagaTras las aguas del Estrecho, las peor paradas son las gallegas. El desastre más grave ocurrió en
noviembre de 2002, cuando el petrolero monocasco "
Prestige" vertió 50.000 toneladas de crudo tras hundirse frente a las costas de La Coruña. La marea negra se extendió por la mayor parte del litoral de Galicia y la cornisa cantábrica y alcanzó Francia y Portugal.

Años después, en agosto de 2004, un barco de la empresa "Newpolar", del grupo Pescanova, vertió cerca de 1.000 litros de combustible cuando repostaba en la zona del barrio de Chapela, en la ría de Vigo. Doce días más tarde, otro buque derramó al mar hidrocarburos que provocaron una mancha de unos 15 metros de ancho pegada a la costa de Bouzas, en Vigo.
Las costas cantábricas, por su parte, registraron varios incidentes en la última década, entre los que destacan el vertido del "
Lidia" en
abril de 2003, que derramó 60 metros cúbicos de combustible tras chocar contra un remolcador, y el hundimiento del "
Diana I", que se hundió frente al puerto de Bilbao en
enero de 2004, liberando más de 40 toneladas de gasóleo y 3.000 litros de aceite.
El Mar Mediterráneo, también afectado
Además de los recientes incidentes, el Levante español vivió uno de los incidentes medioambientales más graves en
julio de 2007, cuando el carguero "
Don Pedro" se hundió a una milla del puerto de Ibiza tras chocar con el islote "Dado Grande". Las 50 toneladas de combustible liberado causaron una mancha de cuatro kilómetros que obligó a cerrar varias playas y llegó a contaminar el Parque Natural de Ses Salines.
A pesar de la entrada en vigor de la Ley de Responsabilidad Ambiental en 2007,
Greenpeace denuncia que la normativa actual "no garantiza que se cumpla el principio de que quien contamina paga", por lo que reclama la implantación de un nuevo régimen de responsabilidad ilimitada para la industria petrolera.
Para la asociación conservacionista, "si no se introducen cambios drásticos en la forma en la que se desarrollan la extracción, procesado, manejo y transporte de hidrocarburos,
el riesgo de una nueva catástrofe como la del Prestige sigue siendo alto".