El negocio del poder. Así viven los políticos con nuestro dinero
Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
viernes 17 de julio de 2009, 22:04h
El declive de la ética republicana agravó el hundimiento del Imperio romano. Catón y Séneca fueron reemplazados como modelos por Calígula y Nerón. El exceso se convirtió en norma. Es inevitable evocar la decadencia de Roma al pensar en la clase política en Europa –con excepciones, pero también con tristes reglas- después de leer El negocio del poder. Así viven los políticos con nuestro dinero, un libro generoso en datos que han escrito Federico Quevedo y Daniel Forcada, periodistas, y que ha publicado Áltera.
Heredero sin ocultarlo de La casta, de Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella, por las páginas de este libro desfilan políticos españoles de todos los partidos compartiendo por igual la irresponsabilidad en el gasto y la desvergüenza en la exhibición. Alcaldes, diputados, Presidentes y asesores se presentan sin pudor gastando fondos públicos –no invirtiéndolos- a ciencia y paciencia de la ciudadanía. Esta es la primera reflexión que se nos ocurre: si esto lo sabe la gente, es que debe de ser buena, porque si no le hubiesen pegado fuego a la ciudad. Tal vez sea que los españoles hemos perdido ya la capacidad de indignarnos con la desfachatez. Espero equivocarme.
Es cierto que hubo un clamor contra el coche tuneado de Ernest Benach y contra el coche fantástico de Pérez Touriño, pero son tantas y tan numerosas las partidas por las que se escapa el dinero público que es casi imposible que el ciudadano las conozca todas. Así, los autores cuentan que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega utiliza un Mistere para desplazamiento privado y recuerdan cierta boda que movió a sonrojo y crítica en la derecha. La opinión pública puede aplaudir el fasto, pero no perdona a quienes alardean de riqueza. Así de voluble es el gentío.
La galería de los horrores económicos da para muchas charlas con los amigos. Los autores dan abundantes datos: un concejal se gastó más de cincuenta mil euros en prostitución mientras un alcalde se puso un sueldo anual de 126.000 €. Hay mucho trabajo de hemeroteca pero no se hace pesado. A la vez, recuerdan frases de las que ponen los pelos de punta: el dinero público no es de nadie; ¿recuerdan?
Como decía, hay excepciones. Carlos Rojas, Alcalde de Motril (PP) renunció a su sueldo para corregir el déficit del Ayuntamiento e Irene García, alcaldesa de Sanlucar de Barrameda (PSOE) se lo redujo a la mitad para paliar la delicada situación de las arcas municipales.
Ahora bien, lo que está pasando en España es de traca fallera. Julio Anguita habló hace meses de la necesidad de recuperar la austeridad en el gasto público, y un libro como éste lo confirma. Aquí se gastan fortunas en fiestas, festejos, saraos, viajes, delegaciones, más viajes, coches, despachos, otro viaje, etc. Mientras tanto, el contribuyente –el empresario, el empleado, el autónomo, el mileurista- venga a pagar impuestos, tasas, cánones, precios públicos y lo que te rondaré morena.
No todos los políticos son así, pero todos sabemos que el despilfarro abunda en España. Esto es lo peor: si el gasto fuese inversión, valdría la pena; pero se trata de dispendios absurdos, inmorales y horteras (¿cómo se pueden tener 378.000 € en billetes de quinientos guardados en bolsas de basura? ). Pasen y lean este libro.
El negocio del poder. Así viven los políticos españoles con nuestro dinero es de fácil lectura, pesa poco y entretiene mucho. Si después de terminarlo ustedes no sienten la tentación de asaltar su Ayuntamiento, su Comunidad Autónoma, su diputación o algo así es que ustedes son –somos- muy buenos; ¿y un poco tontos?
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Analista político
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