acantilados de los gigantes
El suroeste de Tenerife: el enclave más seductor del archipiélago canario
martes 21 de julio de 2009, 15:47h
El triángulo que forman el Pico Teide, los Acantilados de los Gigantes y el municipio de Guía de Isora en el suroeste de Tenerife forma probablemente el escenario más espectacular de la isla más grande del archipiélago canario.
Acantilados tortuosos que esconden calas mágicas, la grandiosidad del tercer volcán más grande de la Tierra desde su base (3.718 metros de altura) y las bellísimas puestas de sol con la vecina isla de Gomera en el horizonte hacen del suroeste de Tenerife un destino inigualable. Y además, por su excepcional situación, al encontrarse a sotavento de la mayor montaña de España, goza de la mejor climatología de las Islas Canarias.
A 95 kilómetros de Santa Cruz, la capital tinerfeña, y a solo unos pocos del Aeropuerto Reina Sofía, se encuentra Alcalá. Este pueblo, que pertenece al municipio de Guía de Isora, era hasta no hace mucho tiempo un pueblo dedicado a la pesca y al cultivo de las plataneras. Sin embargo, la construcción de un hotel, el Gran Meliá Palacio de Isora, ha cambiado la vida de sus habitantes y muchos de ellos trabajan ya en el último y grandioso capricho de la gran cadena hotelera española que ha permitido descubrir este encantador paraje, desde donde se divisa la esbelta silueta de la isla de la Gomera.
Aquí el sol está garantizado durante más de trescientas treinta días al año, pero además se puede disfrutar de un pueblecito pesquero típicamente canario, levantado en parte con los ahorros de los emigrantes que volvieron de América. Todavía quedan casas interesantes del siglo XIX y su bella iglesia que cuenta, entre otras, con la imagen de Nuestra Señora de Candelaria, la patrona que es embarcada cada 15 de agosto con una corte de barcos engalanados para festejar esta vieja tradición. Pero el pueblecito tiene, con la presencia constante del Teide a su espalda en las alturas, unas pequeñas playas muy originales. Son de arena negra, pero están decoradas con formaciones rocosas retorcidas y muy llamativas. Y si se quiere disfrutar del pescado sabroso y fresco del Océano Atlántico, un consejo: hay que degustarlo en 'Juana La Negra'.
En dirección hacia el norte, los Acantilados de los Gigantes constituyen una parada obligatoria. La antaño llamada 'Muralla del Infierno', que hoy forma parte del Parque Rural de Teno, impresiona por sus cortadas paredes verticales que caen sobre el océano desde alturas que alcanzan los 600 metros. Cada uno de los tramos del acantilado queda cortado por el acceso al mar de los barrancos, rematados en sus desembocaduras con ensenadas y calas que pueden ser visitadas solo en barco. La excursión merece la pena, pues permite apreciar la gran riqueza natural de este lugar muy frecuentado por submarinistas y pescadores. Desde el pueblo de Acantilados de Los Gigantes, que cuenta con un puerto deportivo, una piscina natural y una playa de arena negra, se puede contratar esta excursión náutica. Para los más atrevidos existe la posibilidad de ascender a la parte más alta del acantilado, pero el acceso resulta mucho más dificultoso, o realizar la más conocida excursión al Parque Nacional de las Cañadas del Teide, a solo una media hora.