Sentada tras esa mesa nadie adivinaría que fuera de plató la periodista, tal y como confiesa, es toda una gamberra. Con el sentido del humor como bandera, de lunes a jueves ejerce de mamá y ama de casa en Granada, la ciudad a la que se trasladó por amor, su marido trabaja en el Ideal de Granada pero ella es de Irún.
¿Recuerdas por qué estudiaste periodismo? Por aquella época tenía una duda existencial, hacer periodismo o magisterio, me gustaba la docencia pero finalmente me vi más como periodista y la verdad es que no me arrepiento.
¿Imaginabas que acabarías presentando un informativo? Jamás, lo que más me gustaba era la radio, si hace diez años alguien me dice que iba a presentar un informativo nacional no me lo hubiese creído. Empecé en televisión por casualidad, echaba a andar una tele en mi pueblo y me tiré a la piscina.
¿Qué noticia te gustaría dar? Aunque suene tópico, me encantaría anunciar el final de la violencia de Eta. Como vasca es un tema muy sensible para mi, estuve tres años en la televisión vasca y tuve que dar muchos atentados, curte profesionalmente pero pasan los años y nos sigue persiguiendo este tema a todos los periodistas. También noticias positivas, avances de la ciencia y demás. El día de la lotería es especialmente divertido para mí porque puedo presentar el informativo con una sonrisa de oreja a oreja. Me gustaría poder anunciar el ascenso del Real Unión de Irún.
Ése parece ser tu sello personal: la sonrisa... Sí, bueno, soy una persona bastante alegre y extrovertida, un pelín gamberra. Soy bastante transparente en ese sentido, me gusta ser dicharachera. En cuanto me dejan entre las manos una noticia que se presta a ello intento sonreír o hacerle un pequeño guiño al espectador.
¿Y la que preferirías no dar jamás? Estoy especialmente sensibilizada con los niños, cualquier noticia de abusos hacia ellos me afecta especialmente. Suelo implicarme mucho, tienes que emplearte a fondo para que no cambien de canal los que están al otro lado del televisor.
¿Te preocupa la audiencia? No es algo que me obsesione, corresponde a otros hacer ese tipo de números. El tema de las audiencias está muy complicado lo importante es estar contento con el trabajo que se hace que luego, además, la audiencia responde, pues miel sobre hojuelas.
¿Te ves presentando otro tipo de programa? De momento no, estoy muy contenta en informativos, este septiembre haré seis años y todavía no me he cansado. Aprendo mucho, me gusta comunicar y trabajar en equipo, de momento no me planteo cambiar.
¿Cambia mucho la redacción de informativos cuando llega el fin de semana? La actualidad es la que es, pero el fin de semana se nos permite introducir más temas de ocio, hay mucho deporte, cultura, además del bloque más duro, la información pura y dura con que se abre el informativos.
¿Cómo es tu día a día allí en Granada? En Granada son mis hijos los que se llevan la mayor parte de mi tiempo, mi único momento del día para mí es al comienzo del día. Me voy a nadar, desayuno tranquilamente y leo el periódico, luego ya empieza el ajetreo: los biberones, la idas y venidas a la guardería y demás, al final del día ya estoy rendida. La maternidad, al igual que el periodismo, es una vocación, se hace dura pero compensa
¿Vas a ir a por la familia numerosa? Ya se verá, mi marido dice que no, pero a mi me encantaría. No suelo hacer planes en ese sentido, improviso mucho, para bien y para mal, así que ya se verá.
¿Estamos los periodista hechos de una pasta especial? Sí, la verdad es que sí, aunque sólo sea por los horarios. Nuestras vidas son una locura, él trasnocha y yo desaparezco el fin de semana. Además, nunca podemos desconectar del todo, tenemos muchas deformaciones profesionales. Mi marido lleva el periodismo en las venas, le encanta, trabaja en el
Ideal de Granada y es muy bueno. En mi casa la pelea del mando no es por el fútbol sino por los informativos.
¿No te planteas un cambio de residencia? A veces. Llevo seis años viajando de Granada a Madrid, es complicado pero me permite ejercer de mamá y ama de casa entre semana y cambiarme el chip a periodista durante el fin de semana.
No te dará miedo el avión... Mucho, antes venía siempre en autobús desde Granada pero cuando tuve mi primera hija tuve que empezar a coger el avión porque el tiempo es oro y más cuando se tiene un bebé. Parecía haberlo superado pero con el último accidente de Spanair se me volvió a disparar. Lo paso mal pero siempre encuentro algún alma caritativa a mi lado dispuesta a tranquilizarme. Todavía no he dado ningún espectáculo pero lo paso mal.
¿Echas de menos Irún? Lo hecho mucho de menos pero he tenido la suerte de ser nombrada pregonera de las fiestas este año, ley el pregón. Irún es mi infancia, allí viven mis padres, tengo mis amigos, mi familia y casi todos mis recuerdos. Voy muy poco por las circunstancias pero cuando voy me reencuentro conmigo misma.
¿Qué te dice tus amigos de siempre cuando te ven en televisión? Conservo los mismo amigos de siempre, han seguido mi evolución desde la televisión local hasta la nacional y siempre han visto mi trabajo con mucha naturalidad. Me han apoyado siempre, me siguen de manera fiel y me dan grandes consejos. Los buenos consejos siempre vienen de la gente que te quiere, son ellos los que hacen la verdadera crítica constructiva. Gracias a ellos y a mi familia he tenido siempre los pies en el suelo, soy consciente de la suerte que he tenido en la vida.
¿Tienes más ventajas que inconvenientes salir en la televisión? Sí, es un trabajo muy agradecido, la gente te para por la calle y te demuestra su cariño. La única pega es que estás en el escaparate para bien o para mal, igual que te dicen las cosa buenas te recriminan los fallos, eso impone mucho respeto.
¿Te sientes esclava de la belleza? Para nada, entre semana me gusta ir con la cara lavada y vestir muy de sport, tal vez por contraste. Basta ser que en el trabajo tenga que ir de punta en blanco para que cuando lo dejo no quiera saber nada del maquillaje. El poco deporte que hago me va muy bien.