www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

A las armas

María Cano
x
mariacanoelimparciales/10/5/10/22
domingo 02 de agosto de 2009, 17:32h
Tengo un plan. Y sospecho que voy a tener éxito. Voy a enviar una carta al Gobierno explicando que a partir de hoy, de este instante, reivindico la independencia de un trozo de tierra en el que de generación en generación han vivido mis antepasados. Será, a partir de este momento, la república independiente de mi familia.

Se ubica al norte, en Navarra, en una aldea que comparte ayuntamiento con otras muchas de un mismo valle.

Usamos un idioma propio, cargado de anécdotas, usos particulares del lenguaje y canciones que entre los miembros de mi familia despiertan recuerdos y sentimientos únicos de arraigo, de unión, de familiaridad. No hay tiendas ni bares, sólo casas, la iglesia, el cementerio, el rebote y campo y montañas alrededor.

Durante muchos años, mi familia ha salido adelante gracias a una economía de autoabastecimiento con lo que la tierra y los animales brindaban. Mi madre recuerda cómo durante meses, en verano, había que comer judías verdes de primero, porque la tierra las daba a montones y era un buen alimento y no podía desperdiciarse. Muy pocos saben de la existencia de tan bello y singular lugar.

Enviaré una carta y si no obtengo una respuesta satisfactoria a lo mejor hay que poner unos cuantos artefactos explosivos que causen daños materiales pero no muertos, y si eso tampoco funciona unos cuantos más de una forma algo más descuidada hasta obligar al Gobierno a negociar.

A algunos parece que les resulta. Sólo se trata de reivindicar la independencia de nuestro territorio, y seguro que así me escuchan y nos sentamos en alguna mesa lejos, en Francia, a discutir los términos del acuerdo.

No he consultado al resto de los miembros de mi familia sobre esta cuestión, pero no hace falta porque estoy segura de que quieren la independencia y de que lucharán por ella al igual que yo.

Y si al final me meten en la cárcel, los míos organizarán manifestaciones y pasearán mi foto por las calles para reclamar mi libertad asegurando que soy una presa política. El fin justifica los medios, dirán. Y gracias al terror sembrado entre los que nos conocen y por miedo a que a ellos o a los suyos les ocurra algún mal, recaudaremos dinero entre nuestros conocidos para nuestra nueva nación y con suerte podremos, incluso, dejar de trabajar y vivir de las “donaciones”.

No es una idea original pero a algunos les funciona. Hay quien monta una empresa… otros trafican y se enriquecen con la muerte. Y mientras haya alguien, un Gobierno, pongamos por caso, dispuesto a negociar con estos últimos seguirán matando y viviendo de los demás y asesinando para mantener a flote su chiringuito. No son sólo asesinos, son empresarios con visión. Y mientras sucumbimos a la amenaza y al terror, en algún lugar de Francia se encienden ya los faroles que alumbrarán la próxima reunión clandestina…

María Cano

Subdirectora de EL IMPARCIAL

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios