Y ahora...fuera los castrenses
domingo 30 de agosto de 2009, 21:59h
Es que no paran. Ahora les toca a los castrenses. La Ley de Libertad Religiosa que nos quiere “regalar” este gobierno, no sólo incluye la retirada de Crucifijos de los colegios y centros públicos, tema al que hemos dedicado hace días un artículo, sino también parece que va a afectar a la atención religiosa en nuestros ejércitos a la policía y guardia civil. La pretensión de Zapatero es sacar a los capellanes castrenses de cuarteles y centros de enseñanza militar y sólo permitir la figura del capellán, o del “pater” como es llamado cariñosamente, en las misiones en el extranjero.
La propuesta, no podía ser de otro, es de José María Contreras, director general de relaciones con las confesiones del Ministerio de Justicia, en un documento que ha sido publicado por la Fundación Alternativa y que “reza” que” el Estado prevea la posibilidad de que los miembros de las Fuerzas Armadas puedan abandonar las instalaciones militares para recibir la asistencia religiosa”, y que “sólo cuando lo anterior no sea posible el Estado recurra a la figura del capellán castrense”.
El capellán castrense queda, pues, en suelo patrio como una figura decorativa, pues ir a más supondría romper el espíritu de los Acuerdos Iglesia-Estado de enero de 1979 que recoge que la Iglesia “dará asistencia religiosa a las fuerzas armadas”.
Pero aquí se trata de ir colocando “chinitas”, que hagan más difícil transitar a los católicos españoles por el camino de la Fe. Poco saben estos socialistas, muchos de ellos educados en la enseñanza religiosa, que la Fe no se borra con decretos que impongan la salida de Crucifijos y de sacerdotes de los cuarteles, ni siquiera con el mandato de que miembros de las fuerzas armadas no puedan asistir a procesiones. No hace muchos meses un destacado miembro de las Fuerzas Armadas Españolas, ahora encargado de cuestiones de “007”, nos contaba a un grupo de periodistas que, durante una procesión de Málaga en Semana Santa, vio como un legionario musulmán se emocionaba ante el paso de la figura de Cristo crucificado. El general le preguntó:
-Si tu eres musulmán ¿porqué te emocionas?.
-Señor yo soy musulmán, pero este es mi Cristo, le respondió el legionario.
Estamos seguros que Monseñor Juan del Río, Arzobispo Castrense y una de las cabezas mejor amuebladas de la Iglesia española, hará todo lo posible para que el hecho de “capellanes fuera” no se produzca. Sino podremos esperar a que el himno que cantan nuestros soldados, cuando homenajean a los caídos por España, “La muerte no es el final”, caiga también en el “baúl de los recuerdos”. Y para que esto no ocurra, cuento que fue en 1984, cuando el teniente Muriel al dar sepultura a un compañero hizo cantar este himno, cuyo autor es Cesáreo Gabaraín, que fue adaptada por Tomás Asiaín, y que el general Urrutia pasó a todas la Capitanías Generales.
Una letra que emociona y que espero, aunque con Zapatero todo es posible, no se le ocurra suprimir:
Cuando la pena nos alcanza,
del compañero perdido.
Cuando el adiós dolorido,
busca en la fe su esperanza.
En tu palabra confiamos
con la certeza que Tú:
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.
Ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz
Más Fe, difícil.