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Concierto de fariseos en Cuba

lunes 21 de septiembre de 2009, 08:58h
Cientos de miles de personas se congregaban ayer en La Habana para disfrutar de la música de Juanes, Miguel Bosé, Víctor Manuel o Silvio Rodríguez, entre otros. En lo que fue bautizado por sus impulsores -Juanes y Bosé- como un “concierto por la paz”, artistas de reconocido prestigio cantaron en libertad. Esa misma libertad de la que carece Cuba desde hace más de medio siglo. Esa misma libertad con la que hace poco el intérprete colombiano se dirigió a los eurodiputados en el Parlamento Europeo, echando pestes sobre el gobierno de Alvaro Uribe -y olvidándose de las FARC-. O esa misma libertad con la que Miguel Bosé, Víctor Manuel y otros tantos “comprometidos” se manifestaban durante el gobierno de José María Aznar formando parte de una cohorte de rencorosos painaguados que se parapetaban tras la pancarta del “No a la Guerra”.


En un país democrático, cada uno elige la opción política que le viene en gana. Tal es el caso de Colombia o España, pero no el de Cuba. Allí, al que se le ocurra cuestionar la figura del “Comandante” se arriesga a una pena de seis años de cárcel, según las leyes de la Isla. Los protagonistas del concierto de anoche son excelentes músicos. Además, todos ellos se significan por una activa militancia política “progresista”, tan respetable como su arte. Pero lo que no es de recibo es la hipocresía con la que todos ellos se conducen a la hora de tomar partido por según qué causas.


Apoyan fervientemente a Palestina, pero en los tiempos en que Hamas asesinaba inmisericordemente a civiles israelíes, ninguno abrió la boca. Tampoco se recuerda que lo hicieran ante la barbarie de ETA y sus más de 900 crímenes mortales, ni se les ha podido ver en ninguna de las manifestaciones de repulsa al terrorismo. En lugares como China, Corea del Norte o la propia Cuba las violaciones de los derechos humanos están a la orden del día, sin que hasta el momento se haya oído crítica alguna de labios de Miguel Bosé, Juanes o el cantante del régimen, Silvio Rodríguez. Y el organizar un acto de las características del concierto de ayer es legitimar a una dictadura totalitaria de la peor calaña. El compromiso con los oprimidos ha de ser global, y no en función de quien los oprima.
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