El presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero, acusó a
Mariano Rajoy de “decir lo mismo que otros años” en su intervención sobre los
Presupuestos Generales del Estado. Aunque estas palabras puedan sonar recientes, dado que tanto
Elena Salgado, ministra de Economía, como el propio presidente acusaron de nuevo al líder de la oposición de ser “previsible”, las citadas declaraciones se produjeron en la defensa de las cuentas de 2009, allá por octubre de 2008.
EL IMPARCIAL ha repasado las palabras de unos y otros en el
Congreso de los Diputados en los últimos años y ha podido corroborar que el discurso de
Mariano Rajoy se ha ido modelando con el devenir de la actualidad y que algunas de sus previsiones de antaño copan hoy las portadas trasformadas en hechos. Por contra, la respuesta del Gobierno al principal partido de la oposición en la defensa de sus proyectos ha contado una y otra vez con las mismas coletillas: una política anclada en el pasado, escasa política social del Gobierno de Aznar, falta de propuestas, que los presupuestos son austeros y que el PP es previsible. En el otro lado, Rajoy lleva tachando las cuentas de Zapatero como "las peores de la democracia" año tras año desde que llegó a
La Moncloa.
Los apoyos en la Cámara han ido cayendo y la economía se ha deteriorado sobremanera no sólo desde 2004 sino, en menor plazo y a mayor ritmo, desde que arrancó la segunda legislatura socialista, en 2008. Los
Presupuestos Generales de 2008 contaron con los votos favorables de PSOE, IU-ICV, PNV y BNG -en total 182-, que se impusieron a los 165 de PP, CiU, ERC, CC, EA y NaBai. En aquel tiempo, a las puertas de unas elecciones generales,
Rajoy dijo que las cuentas eran “electoralistas” y criticó el proyecto por su “dispersión” y por no “articular” una política económica “coherente”. Era 2007, pero Rajoy ya aventuró que las cuentas no estaban “preparadas” para afrontar los “efectos de la
crisis financiera derivada de las hipotecas
subprime estadounidenses” que, dijo, cubrían el escenario internacional con un “velo de incertidumbre”. Precisamente una de las principales críticas tanto del destituido y más tarde autoexcluido
Pedro Solbes como de Salgado al presidente del PP ha sido su “incapacidad” para prever la crisis. Las palabras recién rescatadas de un debate previo a la votación de las
cuentas de 2008 evidencian que la oposición ya tenía en mente inminentes efectos en la economía española derivados de la tendencia que comenzaba a confirmarse al otro lado del charco. El titular que dejó Rajoy fue el de unos presupuestos que eran un “fiasco” y un “engaño”.
Por su parte, el presidente del Gobierno centró su discurso en el
desembolso social y en el crecimiento que supondría poner en práctica el texto.
Rodríguez Zapatero se felicitó en el estrado por el crecimiento de España, “mayor que el de
Estados Unidos, Japón, Canadá, Italia y Alemania”, por la
creación de empleo, “mayor que la de Estados Unidos, Japón, Canadá, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra” y por el
superávit público. Estas palabras sembraron la indignación en el líder de la oposición, quien auguró que el horizonte no pintaba favorable ni en crecimiento, ni en empleo ni en superávit. Así sería y así es. Pero las palabras de Rajoy eran en aquel entonces para el Gobierno las del “conservadurismo” y el “pasado”.
Los últimos de SolbesLlegó 2008, tiempo por tanto de abordar las
cuentas de 2009, las primeras de la segunda legislatura de
Rodríguez Zapatero y las últimas de Pedro Solbes en
Economía y Hacienda. Mariano Rajoy advirtió de que el proyecto del Gobierno no era ni mucho menos el mejor para superar la crisis y que estaba desfasado, ya que había sido elaborado en base a previsiones inciertas, amparándo en otras tantas que ya se vieron desbordadas con anterioridad. A este respecto, Rajoy dijo: “señor
Solbes, no ha dado una, ¿cómo vamos a poder confiar en usted?”.
No ha sentado bien al Gobierno que Rajoy se mostrara duro con
Elena Salgado en el debate de esta semana. Miembros del Ejecutivo han hablado en los últimos días de “menosprecio” e incluso de “machismo”. El hecho es que la sesión de 2008 en la que se discutieron los pasados
presupuestos, el tono fue más duro y bronco. Rajoy achacó a Solbes un documento que parecía haber sido hecho por un “comentarista y no por un gobernante” y así, dijo, “no se puede ir a ninguna parte”. En algo sí se repitió el líder del PP con respecto a este año: criticó la plasmación de “una
gran chapuza con el dinero de los contribuyentes”.
Pese a que Rajoy cambió en 2008 el tono del año anterior y que centró el discurso en una crisis inédita, para Zapatero, su rival había dicho “lo mismo” que otros años –ya hace 365 días dijo que era previsible- y que lo de Rajoy era “la crítica por la crítica”. En cambio, dos de los pilares del discurso del popular en aquel entonces le dan hoy, un año después, la razón. Anticipó un crecimiento sobresaliente del paro y malos efectos por el gasto público creciente del Ejecutivo. Pero
Rodríguez Zapatero hizo oídos sordos, pidió a Rajoy “coherencia y seriedad” y que no intentara
regresar al pasado –como en 2007-. Por su parte,
Solbes le pidió “sentido común, rigor” y también “coherencia”, para concluir con una petición muy sonora y que respondió al clima en el que se desarrolló el debate: “No nos ayuden a salir de la crisis”.
Los primeros de SalgadoLas dos únicas coincidencias reseñables de las últimas intervenciones de
Mariano Rajoy en el Congreso para hablar de presupuestos tienen como común denominador la palabra “chapuza” y la expresión “bajarse los pantalones”. Esta última es la que ha utilizado los últimos años para referirse a las concesiones del Ejecutivo al
PNV o, en años anteriores, también al
BNG. La crítica se repite, pero no en mayor medida de lo que lo hacen los hechos. Una de las circunstancias por las que se vanagloriaba el Gobierno hace dos años era la de tener “capacidad política de diálogo y de llegar a acuerdos prácticamente con todos los grupos de la Cámara salvo con el
PP”. Sin embargo, en las dos últimas citas con el Hemiciclo en relación con los presupuestos, el Ejecutivo ha vivido el rechazo casi unánime. La pasada votación la superó por dos votos y la próxima no será mucho más holgada: sólo ha recabado el apoyo del PNV y
CC.
El titular indiscutible del pasado debate fue de Rajoy: “Retiren esta chapuza de presupuesto porque resulta letal”. En esta ocasión, su previsión –se han cumplido las últimas- es que las medidas contra el paro no serán eficaces y que la subida de impuestos, además de "injusta", será "insuficiente" para tapar el “agujero”. Una vez más, el Ejecutivo dice que Rajoy se repite, que no preparó el debate y que “la cantinela de error en las previsiones ya no justifica el discurso”. Una vez más, referencias a las “políticas neoconservadoras del PP” y una acusación que ha pasado inadvertida y que dirigió
Salgado a la bancada popular: "Parece que para usted no ha existido la crisis económica".
Mariano Rajoy ya habló de crisis en 2007 ante el Pleno. Fuentes de su partido han relatado a este periódico la minuciosidad de su presidente a la hora de preparar intervenciones como esta, al contar con personas expertas en el seno del
Grupo que revisan y refuerzan el discurso –
es común incluso ver cómo varía los textos en el propio escaño-. Solbes dijo en el debate de las cuentas de 2009 que le parecía un “divertido juego” repasar errores, pero que no era “útil”. El hecho es que, si se repasan las alocuciones de los distintos representantes políticos en el Congreso de los últimos años -públicas en la
web del Congreso-, es decir, si se "juega", se puede comprobar que siempre hay crítica del PP a los presupuestos, pero que el grado de acercamiento con el escenario 365 días más tarde es, en ocasiones, más que destacable, realidad que coge de improviso toda previsión del
Gobierno.