Los premios príncipes de asturias
Mejor que los Nobel
jueves 12 de noviembre de 2009, 11:20h
Nadie podía pensar hace 30 años que los Premios Príncipe de Asturias se convertirían, con el paso del tiempo, en los Premios Nobel del siglo XXI.
Acudo “religiosamente” a la entrega de estos galardones desde hace exactamente 29 años y siempre han sido espectaculares, profundos, interesantes, llenos de anécdotas y de emociones. Pero, sin duda, la mejor edición ha sido ésta, por las palabras de su Alteza Real el Príncipe de Asturias, por la asistencia y por el protocolo, por la maravillosa música de las gaitas y, sobre todo, por la calidad de los premiados. Es en este aspecto donde los Premios Príncipe de Asturias empiezan, incluso, a ser mejores que los Nobel.
Un maravilloso elenco de premiados
Yo tuve la suerte de estar con algunos de los premiados. Por ejemplo, compartir, aunque fuera unos minutos, con los inventores del teléfono móvil y el correo electrónico, Martin Cooper y Raymond Samuel Tomlinson, respectivamente, dos instrumentos de los que no puedo prescindir en absoluto y gracias a los cuales vivimos mejor o, por lo menos, no comprendemos cómo podíamos vivir sin ellos, me resultó una experiencia apasionante. Ambos han cambiado nuestras vidas, creo que para bien.
La imagen de una atleta, Yelena Isinbayeva, saltadora de pértiga campeona del mundo, vestida con un traje de noche, como si estuviera en la época de los zares, resultó asimismo verdaderamente sorprendente y atractiva. Fue premiada, en Cooperación Internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya directora es Margaret Chan, a la que acompañaba la española María Neira, extraordinaria profesional y una gourmet sensacional. El gran naturalista David Attenborough, recibió el Premio Ciencias Sociales, autor, entre otras cosas de unos documentales sobre la Tierra ciertamente inolvidables.
Tuve también la oportunidad de estar con Klaus Wowereit, alcalde de Berlín y sus antecesores en el cargo, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en el XX Aniversario de la “caída del Muro” cuando, para muchos, entró en Europa la libertad verdadera. Y al gran escritor albanés Ismail Kadaré, Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Para mí fue, incluso, más emotivo el Premio de Comunicación y Humanidades para la Universidad Nacional Autónoma de México, la famosa UNAM, recogido por su rector, José Narro y que, gracias en buena medida a Universia, se ha convertido no ya en el alma de México sino en una razón de ser para todos los estudiantes de habla española. Y, por último, el Premio de las Artes para el gran arquitecto británico Norman Foster quien, además de ser uno de los cuatro mejores arquitectos del mundo, está casado con una española, Elena Ochoa, una mujer excepcional.
El gran almuerzo de siempre
Pero no quisiera terminar esta breve crónica sin hacer una referencia a la parte gastronómica. Desde la época de Sabino Fernández Campo, fallecido hace pocos días, y de la de Plácido Arango, el almuerzo del mediodía en el Hotel Reconquista, en forma de buffet, es absolutamente sensacional. Y lo volvió a ser: una fabada espectacular, unas verdinas inolvidables, el famoso “pixín” (rape), ternera de Asturias, toda clase de embutidos y ensaladas y, quizás lo mejor, una gran selección de quesos. El Principado cuenta con algunos de los mejores quesos no sólo de España sino de Europa, como el famoso Cabrales, el Gamonéu, La Peral, Afuega´l pitu y tantos otros. Para terminar, el arroz con leche, los carbañones y las famosas “letizias”, ese dulce que una pastelería asturiana inventó con motivo de la boda de los Príncipes de Asturias y que es ya toda una institución.
Además de agradecer la presencia de Su Majestad la Reina Doña Sofía, que asiste puntualmente a las celebraciones desde 1981, quisiera felicitar también al nuevo presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, Matías Rodríguez Inciarte, otro gran asturiano, que ha sido personalidad destacada en el mundo de la política, donde llegó a ser ministro, en el mundo de las finanzas, donde es actualmente vicepresidente del Banco de Santander; y en el mundo de la amistad y las relaciones personales, donde es uno de los personajes más queridos en todos los ámbitos y sectores. Y, junto a ello, un elogio emocionado y un recuerdo de despedida a Graciano García, director de la Fundación durante estos 29 años y que, a partir de ahora, seguirá colaborando con ella desde otras responsabilidades.